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La realidad del agua en Huanta y La Mar

Enviado el 01/01/2013
Por: 
Jhovana Alca

El agua es un recurso estratégico para el desarrollo de las poblaciones, el consumo humano y las actividades productivas. Por ello resulta necesario evaluar su disponibilidad y calidad, así como la forma como se gestiona este recurso. El presente informe recoge esta problemática en las provincias de Huanta y La Mar.*

Según el Diagnóstico Ambiental del Perú, hasta el 2008, en zonas andinas como las provincias de La Mar y Huanta, en Ayacucho, la disponibilidad de agua era de 37,200 m3 por habitante al año (mientras que el promedio nacional era de 71 mil m3), aunque ésta se distribuía en forma irregular; pero en los últimos años, esta realidad habría variado por efectos de fenómenos como el cambio climático.

Huanta y las lagunas de Razuhuillca

Una de las muestras de la reducción en la disponibilidad de agua se evidencia en Huanta, donde las lagunas de Razuhuillca, que abastecían a la zona media y baja de esta cuenca, así como a la misma capital de la provincia, se han reducido, según lo indica Rocío Arrieta, gerente de Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento (EPSASA) Huanta. Asimismo, el representante de la Junta de Regantes, Rodrigo Palomino, explica que hace poco más de una década esta laguna tenía el agua al tope pero que en los últimos años “está a medio llenar”.

Esta situación ha generado la preocupación de las 70 Juntas Administradora de Servicios de Saneamiento (JASS) conformadas en esta cuenca, quienes se dedican a la agricultura y son una despensa para los mercados de Huanta, Ayacucho y Lima con productos como palta, tuna y otros.

Cabe precisar que si bien la reducción del agua en las lagunas ha afectado al riego, no lo ha hecho en cuanto al consumo humano. Rocío Arrieta, indica que la planta de tratamiento recolecta agua del Razuhuillca a razón de 84 litros por segundo en promedio, cifra que se ha mantenido. La limitación radica, más bien, en la capacidad de esta planta –construida en 1995– para atender a los 7,600 usuarios de agua potable, ya que fue diseñada para una capacidad de 650 m3 y cubrir la demanda de 1,500 usuarios, situación que ha cambiado considerablemente.

Las reacciones de las instancias gubernamentales ante esta situación han sido pocas. Entre ellas figura el proyecto de reforestación con pinos emprendido por el Gobierno Regional de Ayacucho en las zonas intermedias de la cuenca. Mientras que para solucionar el abastecimiento de agua potable, la municipalidad provincial y EPSASA Huanta han elaborado un proyecto de inversión pública para la construcción de una nueva planta de tratamiento de agua potable en la zona de Chulla, valorizada en 30 millones de soles, aunque por el momento tienen dificultades para la adquisición del terreno, además de la falta de especialistas para el estudio de impacto ambiental.

La Mar con más agua

En la provincia de La Mar, la realidad es diferente. Según informa Jorge Gastelo, asistente de la Autoridad Local del Agua (ALA) del bajo Apurímac-Pampas, oficina de San Miguel, este año se ha incrementado la disponibilidad de agua en la cuenca del Torobamba, “porque durante la época de estiaje que va de abril a agosto ocurrieron precipitaciones inusuales”.

Así, la abundancia de agua, ha generado que los cultivos de los regantes de la zona media y baja del Torobamba resulten afectados, haciendo que las hojas de algunas plantas crezcan con rapidez pero sin frutos. En efecto, Gastelo indica que en sus visitas realizadas a las juntas de usuarios de riego, han verificado este panorama.

Aguas servidas

Otro problema que se presenta en ciudades en proceso de crecimiento poblacional como Huanta y San Miguel, capital de La Mar, es el inadecuado tratamiento de las aguas residuales y el vertimiento directo a los ambientes acuáticos. Esta realidad se confirma en los datos presentados por el Viceministerio de Gestión Ambiental del Ministerio de Ambiente que indica que en el Perú el 70% de las aguas residuales domésticas se vierten a los cursos de agua sin tratamiento adecuado.

Efraín Palomino, jefe de división de Medio Ambiente de la municipalidad de Huanta, refiere que la infraestructura actual de esta ciudad ya no soporta la cantidad de aguas servidas que se generan. “Esta planta estaba preparada para recibir 7 litros por segundo, sin embargo actualmente vienen ingresando 20”, indica.

Por otra parte, la ALA-Ayacucho ha referido que EPSASA-Huanta no cuenta con el permiso respectivo para arrojar aguas residuales a una vertiente. La ALA puso como fecha límite para que regularice esta situación a fines del año 2012, pero EPSASA-Huanta ha pedido, por segunda vez, que se amplíe el plazo sin especificar una fecha límite.

En la ciudad de San Miguel se dispone de una planta de tratamiento de aguas residuales, las cuales son vertidas al río Torobamba. Richard Herrera, gerente de Medio Ambiente de La Municipalidad de La Mar, explica que esto se encuentra dentro de los límites permitidos. También da a conocer que el Programa de Mejoramiento y Ampliación de Servicios de Agua y Saneamiento en Perú, asignó un presupuesto para la elaboración del perfil del proyecto de la construcción de una nueva planta en San Miguel.

Rodolfo Rico, responsable de Salud Ambiental de la Red de Salud San Miguel, refirió que desde su instancia se sugirió hace ya algunos años a la municipalidad de La Mar que construya un clorador, el cual se hizo de forma artesanal. Posteriormente, a sugerencia de la Fiscalía Especializada Ambiental, este año se construyó un reservorio y una caseta para clorar las aguas residuales, antes de ser vertidas al río Torobamba.

Contaminación en los distritos

Una realidad más preocupante se vive en algunos distritos de La Mar. La Gerencia de Medio Ambiente realizó en el mes de noviembre un monitoreo y encontró que en Santa Rosa, Ayna y Samugari no se realiza el tratamiento de las aguas servidas, las cuales generan contaminación en los afluentes cercanos. La misma realidad se vive en los 8 distritos de Huanta, donde el agua es almacenada en lagunas de oxidación para luego ser vertidas al río sin ningún tratamiento.

Esta realidad que se nos presenta en Huanta y La Mar, evidencia que aún está pendiente un gran trabajo relacionado a establecer políticas públicas para la gestión adecuada del agua, orientadas a garantizar su disponibilidad, calidad y adecuada distribución en toda la población y en especial a la que vive en el sector rural.

(*) Este informe se realiza como parte del proyecto “Construyendo Gobernanza Ambiental en seis municipalidades de Ayacucho, Cajamarca y Puno”, ejecutado por la Asociación SER con el financiamiento de Medicus Mundi Alava-Araba y el Gobierno Vasco.

Artículo publicado en la revista Retablo. Nro. 49-50. Diciembre 2012-Enero 2013. Ayacucho. Asociación SER.
 

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