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Elecciones municipales en Cuba

Enviado el 03/12/2017

El pasado domingo 26 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones para elegir a los delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular en Cuba. Este acontecimiento suscita amplios debates entre los que defienden la independencia de cada país a adoptar su sistema electoral y político, y aquellos que cuestionan la posibilidad de puedan ser confiables las elecciones en un sistema de partido único.  A continuación intentaré explicar cómo se desarrollan las elecciones, aportaré algunos datos objetivos, y el lector podrá sacar conclusiones informadas.

Después del triunfo de la revolución cubana, hasta 1976, las funciones ejecutivas y legislativas eran responsabilidades propias del Consejo de Ministros. Fue el 15 de diciembre de ese año que se celebró un referéndum político – mediante voto directo y secreto – para decidir si aprobar – o no – la nueva constitución. El voto afirmativo llegó al 97,7%. Desde ese momento se instauró la Asamblea Nacional del Poder Popular y las Asambleas Municipales y Provinciales.

Algunas de las características que definen el proceso electoral cubano son: i) los postulantes son propuestos por los electores y por las organizaciones de masas. En este sentido, el Partido Comunista de Cuba no propone, nomina o promueve candidatos; ii) pueden votar todas aquellas personas mayores de 16 años que no estén impedidas expresamente; iii) el voto es libre y secreto, aunque históricamente ha tenido una amplia participación; iv) los candidatos son electos si obtienen más del 50% de los votos válidos, sino se realiza una segunda vuelta a las pocas semanas; v) no se realizan campañas electorales, y los gastos en los que se incurran (p.e. aproximaciones con el electorado) son asumidos por el gobierno; y, vi) los elegidos como representantes no tienen un sueldo por dicha labor, los diputados mantienen su sueldo y sus vínculos laborales.

De acuerdo al Anuario Estadístico de Cuba 2015, en el proceso electoral municipal de 2012, los electores registrados eran 8.599.493, participando del proceso el 94,25%, es decir, 8.101.598. La provincia con más bajo índice de votantes fue Matanza, con el 92,6%. De los 14.537 delegados electos, el 33,5% fueron mujeres. En La Habana, este porcentaje llegó a ser del 43,5%. A las elecciones 2015, acudieron más de 7.553.000 electores, lo que supuso un total de 88,3% del padrón, cifra bastante menor a la obtenida en el proceso de 2012. La participación en el 2017 alcanzó el 89,02%.

Un dato interesante es el relacionado a la participación de la disidencia. Aimara Peña, que se presentó para ser elegida por la provincia de Santi Spíritus explica el sentir mayoritario de la oposición señalando que “estas las elecciones en los barrios son el único momento que podemos tener ese acercamiento al pueblo (…) Es el único momento en el que el pueblo de Cuba nomina y elige a sus candidatos, el resto de los puestos de gobierno en Cuba son por selección”. En las elecciones de 2015, de acuerdo a los datos aportados por Alina Balseiro – presidente de la Comisión Nacional Electoral (CNE) – dentro de los elegidos, el 59,24% eran militantes del único partido existente en la isla, el Partido Comunista de Cuba (PCC), el 6,55% de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y el restante 34,21% eran independientes. Durante ese proceso, las cámaras de la prensa internacional se enfocaron en la participación de Hildebrando Chaviano, por la circunscripción 7 de Plaza de la Revolución, y Yuniel López, por la circunscripción 111 de Arroyo Naranjo, ambos abiertamente opositores al régimen, quienes se mostraron satisfechos por su participación aunque reconocieron su derrota por amplio margen. Para estas últimas elecciones, tres organizaciones opositoras – Otro18, Candidatos por el Cambio y Partido Autónomo Pinero – intentaron nominar a 550 candidatos, fracasando en su intento. A mi juicio, tres factores pueden haber influido en ello: i) las elecciones se dieron al día siguiente del aniversario de la muerte del líder histórico Fidel Castro; ii) el congelamiento de las relaciones con EEUU y la retórica belicista del presidente Trump; y, iii) la proximidad a la elección del sucesor del presidente Raúl Castro (febrero de 2018), hecho que llevó al actual primer vicepresidente (y posible próximo presidente), Miguel Díaz-Canel, a endurecer sus palabras contra los candidatos opositores.

Volvamos al sistema electoral.

Cada cinco años se elige a los miembros de las Asambleas Provinciales del Poder Popular y de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuyos candidatos son propuestos – hasta en un 50% de acuerdo al artículo 87 de la Ley Electoral de 1992 – por las Asambleas Municipales. Aunque no existen datos sobre el porcentaje de militantes del PCC, de la UJC o independientes, no sería errado inferir que ante una mayoría de concejales miembros o afines al partido, los independientes sean cada vez menos. Es decir, aunque se mantiene el principio de representatividad, el pluralismo tendería a ser cada vez menor. El otro 50% de los precandidatos proviene de las organizaciones sociales, de masas y sindicales.

En las últimas elecciones a las Asamblea Provinciales, el porcentaje de votantes llegó al 90,9%. Del total de delegados, las mujeres representaron el 51%. Por su parte, en la VIII Legislatura, 284 de los diputados son delegados de base, lo que representa el 46,41%. El 48, 86% son mujeres; el 37,09% son negros y mestizos; y el 82,68% tienen educación superior.

Los diputados de la Asamblea Nacional, finalmente, son los responsables de elegir, de entre sus diputados, al Consejo de Estado, integrado por un Presidente (Raúl Castro), un Primer Vicepresidente (Miguel Díaz-Canel), cinco Vicepresidentes, un Secretario y veintitrés miembros. El Presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno.

En cuanto al partido único, Raúl Castro, en el discurso pronunciado en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del PCC, en enero de 2012, manifestó que “renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel”.

Para finalizar, como hemos señalado en el artículo, el acercamiento propiciado por Obama permitió dejar de lado el discurso confrontacional de una mayoría de cubanos desde fuera, pero sobre todo, de dentro de la isla, lo que fue generando un clima de mayor apertura / aceptación en las elecciones municipales, estamento clave en el sistema de gobierno cubano. Con Trump, el sentimiento nacionalista y anti-imperialista de una gran mayoría de cubanos vuelve a ser central en la política, lo que finalmente termina afectando los movimientos de la disidencia, tal como sucedió en las pasadas elecciones municipales. En todo caso, debe ser la propia sociedad cubana la que decida su forma de gobierno, garantizando la participación – tal como lo establece la constitución – de todos los ciudadanos que tengan el compromiso de aportar a una sociedad más justa.

Este domingo 3 de diciembre se llevará a cabo el balotaje en aquellas circunscripciones en los que ninguno de los candidatos logró obtener el 50% + 1 de los votos.

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