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Venezuela: ¿autoritarismo o democracia mayoritarista?

Enviado el 06/04/2014

Alan Salinas Ramírez

En una reciente entrevista realizada al politólogo canadiense Maxwell Cameron por el periódico boliviano “La Razón”, este sostiene que Venezuela no es un régimen autoritario [1] . Me llamó mucho la atención la conclusión a la que llega este autor, porque sale del consenso que hay entre varios analistas sobre el tema, que  sostienen que lo contrario. Un destacado representante de esta corriente es Steve Levitsky con su “autoritarismo competitivo” [2] .

Dicha conclusión de Cameron tiene un argumento que le da sostén. Vayamos hacia ella. El autor comienza la entrevista diciendo que para analizar un régimen político se debe tener en cuenta una definición “mínima y realista” de democracia. Y esta es la alternancia en el poder. Vale decir, que las elecciones permanentes serían el requisito mínimo de un Estado democrático. Luego el autor pasa a señalar que los procesos democráticos en América Latina son distintos a los de Europa. En el Viejo Continente, las mayorías eran las que ostentaban el poder; en cambio en nuestro continente, las minorías eran la amenaza, vale decir, la oligarquía, los terratenientes y los empresarios. De acuerdo a ese problema histórico, el autor plantea que en América Latina el proceso que vivimos es de democracias “mayoritaristas”.

Por otro lado, sostiene que el surgimiento de un régimen autoritario se debe a la existencia de un grupo fuerte que “ejerce el poder a través de la coerción”. También nos dice que “generalmente llegan al poder por golpes de estado, a veces por elecciones”. Agrega a ello, que “tiene que haber un grupo en el poder capaz de sostenerse ahí, a pesar de no ganar una elección o estar dispuesto a cancelar las elecciones [cuando no le es favorable] para permanecer en el poder”.

De acuerdo a este planteamiento teórico,  Cameron nos dice que en Venezuela no se está viviendo un régimen autoritario, sino una “democracia defectuosa” o “en crisis”. Que no existen las condiciones para que ese país sea un régimen autoritario, porque no hay un sector militar fuerte, que esté por encima del presidente Nicolás Maduro, y que tenga el poder de cancelar una elección electoral. Que posteriormente pueda devenir en autoritarismo, puede ser, sostiene el autor. Pero acto seguido acota: puede también tender puentes con la oposición para reestablecer la gobernabilidad. En otras palabras, lo que actualmente se vive en Venezuela (como en Bolivia y Ecuador) son democracias “mayoritaristas”. No hay que confundir régimen político con forma de gobierno. Porque pueden haber en sistemas democráticos gobiernos con liderazgos populistas o verticales, pero no se puede confundir por ello con regímenes autoritarios.

Presentado el argumento de Cameron, es necesario presentar mis críticas a dicho planteamiento. La primera está referida a la definición limitante y rígida de autoritarismo. No solo hay que tener en cuenta la coerción y la cancelación de elecciones por parte de un grupo fuerte en el poder. El autor en cuestión olvida que en un “autoritarismo competitivo” (planteado por Levitsky) no solo hay una cancha desigual de competencia electoral, sino que también existen instituciones democráticas (como organismos electorales y Poder Judicial, por ejemplo) que no son neutrales, que en cualquier momento pueden ser usados en contra del partido en competencia. Es ahí donde reside el carácter híbrido del régimen [3]  que Cameron olvida. Dicho carácter otorga mayor flexibilidad de análisis, porque permite tomar en cuenta otros factores más allá de la coerción y la cancelación de elecciones. No solo se trata analizar la fuerza o el poderío per se, sino cómo se utilizan otros factores institucionales para permanecer en el poder, en desmedro del adversario político. Con esto no trato de justificar plenamente el concepto de Levitsky, que  tiene algunas omisiones, pero eso sería materia de otro artículo.   

La otra crítica va dirigida al concepto de democracia “mayoritarista”. El politólogo canadiense sostiene que debido a un problema histórico en América Latina sobre la predominancia en el poder de unos pocos (como las oligarquías, los terratenientes y los empresarios) se legitima la predominancia de los muchos, ya que es menos peligroso que estos. De acuerdo a este análisis, se puede apreciar que Cameron intenta dar sustento al concepto, pero no piensa en las consecuencias más allá de la definición que le otorga a ella. Vale decir, no está mirando los procesos actuales.

Sobre ello, hay que tener en cuenta que no solo la alternancia en el poder es importante para una definición mínima y realista de democracia, sino también la rendición de cuentas. Es ahí donde también radica el punto débil del análisis, al no dar importancia a este otro elemento. Salir cada cierto tiempo en la televisión, como lo hacía Chávez y lo continua haciendo Maduro, no es una forma de rendir cuentas al país venezolano. No, hay que tener en cuenta los contrapesos institucionales y políticos que este autor olvida.

Asimismo, como sugiere el politólogo canadiense, si bien hay que distinguir entre régimen político y forma de gobierno para poder comprender los procesos autoritarios, no hay que olvidar que las formas de gobierno (populista, vertical o de otra índole) influyen en las instituciones políticas. Y al influir en ella, está influyendo en el carácter del régimen político. 

Para finalizar, las críticas vertidas al análisis realizado por Maxwell Cameron nos sirven para comprender un régimen político más allá del concepto vinculado a problemas históricos. En ese sentido, es importante tener en cuenta que dichos problemas se vinculan a problemas actuales. No tener en cuenta esta dinámica es no tener en cuenta las consecuencias que provocaría en la comunidad política y académica la utilización de dicho concepto.

NOTAS:

1.  Para tal caso, véase el siguiente link de la entrevista: http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/Maxwell-Cameron-Vene...
2.  Para una explicación sobre “autoritarismo competitivo” de Steve Levitsky, ver el siguiente enlace: http://www.infolatam.com/2013/04/22/el-chavismo-sin-chavez-un-autoritari...
3.  Para una explicación más detallada , véase “El ascenso del autoritarismo competitivo” de Levitsky: http://scholar.harvard.edu/levitsky/files/SL_elections.pdf
 

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Muy claro Jefrey, lo lamentable es que amplios sectores de la sociedad ayacuchana no muestra organizacion alguna, cosa que si hacen los que se benefician de la corrupcion. Entonces "a robar que el mundo se va a acabar" parece ser el modelo de la conducta social actual y futura Leer más >>
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