Noticias SER
Logo SER

La reforma antidemocrática

Enviado el 08/11/2017

Hemos llegado al nivel del absurdo: pueblos awajún, shipibos o asháninkas o de otras etnias amazónicas o andinas, estarán impedidos de elegir a sus candidatos para la alcaldía de sus propios distritos. Según la reforma aprobada por el Congreso, un líder indígena tendrá que pedir a un partido nacional (léase limeño) o regional que los “acoja” en sus organizaciones, a fin de poder postular dentro de sus propias localidades. No importa si esos partidos no tienen vida activa en ellas, ni que no hayan mostrado sensibilidad por sus reclamos.  Sólo esos partidos nacionales y regionales tendrán el derecho “de membresía”, para decidir quiénes son los candidatos “idóneos” en cualquier localidad del país. ¿Se imaginan cuáles podrán ser los criterios de selección de candidatos en algunas localidades? ¿Tal vez los mejores aportantes? 

El prohibir a las localidades de mayoría indígena el elegir candidatos en sus propios distritos electorales no sólo es un sinsentido, sino que atenta contra los avances en materia de derechos políticos en el Perú.

Para empezar, esas comunidades podrían perfectamente alegar su derecho a la consulta previa. De modo similar, las y los ciudadanos de diferentes distritos del país podrían interponer un recurso constitucional, pues esta norma que les prohíbe elegir a sus representantes locales estaría vulnerando sus derechos políticos fundamentales.

La ley, aprobada el último 2 de noviembre, estrecha aún más los márgenes democráticos de nuestro sistema político. Ya tenemos, en el nivel de los partidos nacionales, requisitos de inscripción que se encuentran -combinados-, entre los más restrictivos de la región. Ahora, a nivel local, se suspende el derecho de los vecinos a buscar representantes a sus inquietudes barriales y/o comunales. Mirado en conjunto,  el país tiende a un sistema cada vez más restrictivo. ¿Cuál es la lógica? Sólo se puede entender desde una mirada compartida por los partidos políticos actualmente en el Congreso: el deseo de restringir cada vez más la competencia. Es decir, en vez de mejorar sus desempeños partidarios, cerrar aún más las posibilidades de competencia y, de paso, restringir los derechos de la ciudadanía.

Los debates sobre la reforma electoral y política debieran darse, primero, al nivel del diagnóstico. Parece que se da por sentado la interpretación que comparten aquellos partidos, asumiendo que tendremos una mejor democracia sólo si estos partidos, los existentes (y no otros), obtienen mejores condiciones para perpetuarse. Segundo, la ciudadanía merece mejores argumentaciones. Por ejemplo, los defensores de esta serie de leyes debieran explicar, qué modelo de democracia quieren rediseñar. Si consideramos el conjunto de restricciones y prohibiciones, debemos tener los estándares menos participativos y más restrictivos del continente. Un modelo que le va quitando “oxígeno” a nuestro sistema democrático.

Veamos qué pasaría con esta ley aprobada. Algunos ejemplos:

El recordado alcalde de Lima, Alberto Andrade, no hubiera podido ser elegido (Somos Lima surgió como un movimiento local).

Tampoco hubiera podido ser elegido un alcalde exitoso y original como Antanas Mockus, candidato independiente que generó cambios sustantivos en Bogotá.

Tampoco hubieran podido postular tantos otros alcaldes alrededor del mundo, como la alcadesa de Madrid, Manuela Carmena, quien postuló con un partido municipal, autodenominado “partido instrumental sin vida orgánica” y que goza actualmente de un importante reconocimiento en su gestión.

Tampoco hubiera tenido derecho a postular, de acuerdo a la nueva ley peruana, la actual alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, surgida del activismo social y que se lanzara con una plataforma ciudadana.

Y tampoco podría haber candidateado la recientemente elegida primera alcaldesa de Montreal, Valérie Plante, quien postuló con un partido municipal, Projet Montreal. Son sólo algunos ejemplos del efecto negativo de esta ley aprobada en el país, de haberse aprobado en otras democracias (donde, felizmente, no existe).

Con esta reforma, además, los pueblos de mayoría indígena podrían afirmar, no sin razón, que ni siquiera en la Colonia sufrieron una norma que vulnerara de tal manera sus derechos políticos, dentro de sus espacios locales. En la Colonia, al menos dentro de su “República de Indios”, ni españoles ni criollos podían decidir a quiénes elegir.

En suma, es preocupante la tendencia. Urge un debate a fondo y serio. 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.
Comentario Destacado
Hace poco estuve por Cajamarca luego de algunos años. Nunca habia visto a la ciudad tan fea. Un crecimiento desordenado e improvisado. Cero planificación o si la hubo fue muy mal ejecutado. Ni siquiera el centro histórico se salva ya de esa barbarie. Los patios de las casonas prácticamente han desaparecido. Construcciones de ladrillo sin tarrajear se han apoderado de ellos , tal como es el caso de las casas que rodeaban la plazuela de Belén. Las azoteas han remplazado los techos de teja y ... Leer más >>
El Video de la semana
Haykapikaman Suyasun Programa Radial (Huanta)
Enlaces
texto