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Pueblos Indígenas y Ciencias Sociales

Enviado el 09/03/2016

El 17 de febrero, casi al mismo tiempo en que leía las publicaciones sobre la pasividad del estado frente al derrame de petróleo en Chiriaco, y el pago de dos soles a niños awajun de Nazareth por recoger petróleo (sin trajes apropiados, pero ya en esta noticia eso es sólo un detalle), y otros pronunciamientos sobre las barreras para el acceso a la justicia a las víctimas de esterilizaciones forzadas (en su mayoría mujeres indígenas); un funcionario del Banco Mundial escribía en un blog de esa institución: la población indígena enfrenta desafíos particulares para beneficiarse del crecimiento y salir de la pobreza. El autor de la entrada llegó a esta conclusión luego de leer una reciente publicación del Banco[2] sobre la población indígena en Latinoamérica.

Como peruana, con algunos años de experiencia de trabajo en investigación en temas de salud en el Perú, ésta entrada en el blog del Banco Mundial me removió.  No me removió el supuesto hallazgo, me parece que varios estudios hechos en la región hablan de la formas cómo la exclusión sobre la población indígena se manifiesta, así como sobre sus consecuencias.  El informe del Banco Mundial “Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI” al que el autor mencionado hace referencia, brinda nueva evidencia empírica a las consecuencias de estas formas de discriminación estructural, y es un aporte importante. 

Lo que me removió fue que en el 2016, se presente como un hallazgo, que la población indígena de Latinoamérica enfrenta desafíos particulares que los tienen sumidos en una situación de pobreza y que se haga un llamado a identificar estos desafíos, sin ni siquiera nombrar algunos de los que han sido ya descritos por estudios hechos en la región. Como investigadora siempre me ha preocupado el uso de la investigación como herramienta alejarnos de la realidad.  Cómo, bajo justificaciones como rigurosidad, convertimos  la realidad en un dato, que aislamos del resto de fenómenos que están fuera de nuestro control, o que dejamos fuera de nuestro modelo, olvidando que estos modelos son simplificaciones de la realidad. 

La metodología, los modelos pasan a ser una herramienta que nos permite dejar de relacionarnos con la realidad, incluyendo trabajos  académicos de otras disciplinas  que han estudiando ese mismo fenómeno que nos interesa.  La excusa del método científico puede ir tan lejos en los estudios de las ciencias sociales, que nos puede desconectar de nuestro entorno, y así vamos perdiendo lo que debería ser uno de los objetivos de la investigación: comprender mejor nuestro entorno, nuestra realidad.

En lugar de aproximarnos a nuestra investigación reconociendo las limitaciones y fortalezas de nuestros modelos, igualamos estos modelos a la realidad.  Muchas veces dejando de lado, sin mucha justificación variables que se pueden considerar “difíciles”  de operativizar como relaciones de poder, estructuras de exclusión ó violencia estructural.

Si analizamos, aisladamente los datos del informe del Banco Mundial, y reemplazamos etiquetas población rural, población indígena, población urbana, población no indígena, por grupo a, b, c y d, podríamos preguntarnos por ejemplo por qué el grupo “b” no se desarrolla tanto. Ahora en el contexto actual de Latinoamérica, hechos de nuestra historia reciente como el Genocidio de Guatemala, las muertes durante el conflicto armado en el Perú, el desplazamiento y asesinato de indígenas en Colombia en el conflicto armado internos, la falta de reconocimiento de los territorios indígenas y la expropiación de las tierras a los pueblos indígenas en las últimas décadas para el desarrollo de proyectos de “interés nacional” energéticos, mineros y agroindustriales; o las dificultades que enfrentan indígenas para acceder a la justicia en su lengua materna;  hacen que los datos del informe no parezcan ya un hallazgo, sino más bien una triste confirmación de la marginación a la cual los pueblos indígenas se enfrentan día a día en Latinoamérica.

Sólo el los últimos dos años han sido asesinados líderes indígenas como Edwin Chota, Bertha Cáceres y William Alexander Oimé.  Ellos fueron asesinados en Perú, Honduras, Colombia, por la misma razón: por pelear por defender sus territorios indígenas.  Como investigadores podemos decidir o no ignorar esta violencia contra los pueblos indígenas, pero es una decisión racional, no es una decisión metodológica.

 

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