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Malestares del dogma neoliberal extractivista

Enviado el 09/10/2017

En declaraciones hechas recientemente por Roque Benavides, presidente de la CONFIEP[1], encontramos que se empeña en decir que no existen los conflictos socioambientales e invisibiliza y evita hablar del tema ambiental, diciendo que seguramente -como si no tuviera certeza- hay problemas ambientales, reduciendo los conflictos a un problema social. También se refiere a las nuevas formas del comunismo que abordan la problemática ambiental, y a la “ideología de género” como otra causa de los problemas sociales. En efecto, estos son los malestares del dogma neoliberal extractivista donde “salvo el mercado todo es ilusión”, que parte de la premisa del Estado al servicio del mercado y la empresa, donde lo público, los derechos y las imperfecciones de los modelos económicos, no existen, porque la economía es ciencia pura, indiscutible, y la realidad contextualizada resulta incómoda o es pura retórica.

Asumamos, tal como lo plantea Fernando Escalante, que existe una ideología neoliberal, con casi un siglo de existencia, que se define por la negación de lo público, donde lo colectivo desaparece y se vuelve arcaico, y el bienestar social se confunde con el bienestar de la empresa.  En resumen, en el origen de su historia “los neoliberales se identifican por una nueva manera de entender la relación entre mercado y Estado, entre política y economía. En primer lugar, afirman que el Estado tiene que generar las condiciones para la existencia y el buen funcionamiento del mercado, es decir, que no hace falta reducirlo o eliminarlo, sino darle otra orientación. En segundo lugar, a diferencia de los liberales clásicos, dan prioridad a la libertad económica sobre la libertad política, ven en la impersonalidad del mercado, donde cada quien decide por su cuenta, la mejor garantía de la libertad y bienestar”[2]. Los economistas neoliberales no llegaron a separar la ciencia de la ideología. Todo tiene que ver con economía y no se necesita de la historia sino solamente medir cómo está el mercado. El neoliberalismo a ultranza, a cualquier costo, se convierte en dogma, en un principio innegable o conjunto de creencias indiscutibles y obligadas para los seguidores de cualquier religión[3]

Al mismo tiempo el portal Lampadia de la semana pasada rechaza la denominación de “cabecera de cuenca” y apunta a traerse abajo el proyecto de Ley 30640 de la bancada del Frente Amplio, liderada por Marco Arana, sobre la protección de las cabeceras de cuenca, diciendo que es casi una ficción o pura retórica, porque no existe una definición precisa de lo que significa, porque dicen que en el Perú -según cifras de la ANA- sobra agua por habitante, porque el agua de las lluvias cae en todas partes[4]. A esto, diversos investigadores y especialistas han reaccionado diciendo que la categoría cabecera de cuenca sirve para denominar el origen de los manantes en las montañas, ríos y quebradas, donde también se encuentran lagunas, bofedales y humedales. Así se precisa que existe una discusión global sobre el tema y en algunos países como Colombia ha sido prohibida por la Corte Constitucional[5] la minería en páramos, ecosistemas frágiles. Este debate en el Perú viene desde los años 2008 y 2009 cuando también se debatió en el Congreso, sin mayor éxito.

En contraposición a lo dicho por Benavides -que no existen conflictos socioambientales- vemos que esta semana también se publicó una directiva que elimina los Estudios de Impacto Ambiental que afecten cursos de agua, nevados y otros. Simplemente se eliminan para aquellos de menos de 20 plataformas y/o menos de 10 hectáreas de área disturbada. Sólo se da en el caso que dichos proyectos se ubiquen cerca de un cuerpo de agua (a menos de 50 metros), de nevados y glaciares, (menos de 100 metros de la huella máxima de ocupación en invierno), de bosques de protección y/o bosques primarios (a menos de 100 metros); en un área natural protegida y/o sus zonas de amortiguamiento y/o en áreas de conservación regional estos proyectos deberán pasar por la certificación prevista en el Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)[6]. Sin embargo, no se realizó ninguna consulta para definir dichas medidas que no cuentan con sustento técnico especializado, a riesgo de convertir el tema ambienta en la causa de nuevos conflictos.

La cosa no queda ahí, y podemos comprobar las coincidencias entre los temas que expresan el malestar del dogma neoliberal del extractivismo como proyecto político con los expuestos en un panel en el Colegio de Abogados con el título "Ideología de género y sus implicancias en el orden interno, la seguridad y la defensa nacional del Perú". Pero ¿es acaso la defensa de las mujeres y de sus recursos naturales, así como la denuncia de la violencia contra ellas, su territorio y sus cuerpos, ideologíade género?¿Negar la problemática ambiental, pero incidir en ella contribuye a resolver sus problemas?

El Estado empresarial desconfía de la democracia, busca que el sector público se administre como si fuera privado, se aleja de las necesidades de la población, del respeto de los derechos y el ejercicio de ciudadanía, disolviendo la representación de los intereses colectivos si se contraponen a las inversiones. Esta semana se conmemoran los diez años de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, donde se precisa el derecho a la ciudadanía diferenciada, a sus estrategias de desarrollo, a su integridad y no discriminación, a poseer, utilizar y desarrollar tierras, territorios y recursos en los pueblos originarios, comunidades campesinas e indígenas de los Andes y la Amazonía. ¿Acaso cerrando espacios de diálogo, y buscando la desregulación del Estado y sus instituciones se busca invisibilizar dicha realidad y su derecho al medioambiente y entorno equilibrado? En lugar de aplicar el dogma del Estado neoliberal, el sector empresarial debería estar abierto al debate sobre la realidad del país y encontrar soluciones con la ciudadanía no contra ella.

 




[1]
              Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas

[2]                     Escalante Gonzalbo, Fernando (2016) Historia mínima del Neoliberalismo. Orígenes intelectuales de una revolución cultural. Lima: Estación Cultura. La siniestra ensayos. p. 31

[3]                     Definición según la Real Academia de la Lengua Española

[4]                     Lampadia, Deroguemos norma sobre ‘cabeceras de cuenca’ 02/10/2017

[5]                     Perumin en tiempos de optimismo empresarial Cooperacción Opina 03/10/2017

[6]                     Schaeffer, Vanessa Prensa Cooperaccion Exploración minera sin Evaluación Ambiental Cooperacción 04/10/2017

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