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Mirada de Niño

Enviado el 10/08/2016

Roguer Agüero mirada de niño

 

Agradezco a mi amigo y paisano Roger Agüero Pittman por permitirme acompañarlo en la presentación de su hermoso libro “Mirada de niño” que me ha permitido recordar el escenario de mi adolescencia y parte de mi juventud.
 
Con Roger nos encontramos luego de varias décadas en un evento convocado por la Cooperativa de ahorro y crédito Marcos Libardoni fundada en Huari por el monseñor Marcos Libardoni, evento que permitió integrar a los escritores de la provincia de Huari con la finalidad de dar a conocer sus obras a los socios de la cooperativa, la mayoría de ellos procedentes de esta centenaria provincia.
 
Hombre de agua
 
Sucede que Roger Agüero es un personaje signado desde su nacimiento por el agua, líquido-vital que cada vez cobra mayor importancia en el mundo debido a los cambios de la naturaleza que pronostican su escasez en el futuro. Diciendo que nuestro amigo está predestinado desde su nacimiento a estudiar y trabajar con agua o sobré agua, me quedo corto, porque sucede que todo en su vida tiene que ver con este vital elemento.
 
Su apellido Agüero, viene del locativo aguera, que significa acequia, curso por donde discurre el agua, derivado de la voz latina aqua.
 
El autor es natural de Yurayaco perteneciente al caserío de Aczo de la provincia Antonio Raimondi, Ancash. Yurayaco es una palabra quechua que significa agua blanca.
 
Roger Agüero es ingeniero agrícola egresado de la Universidad Nacional Agraria La Malina, especialista en temas de agua. Al parecer pues, todo en su vida está dispuesto para que así sea.
 
Encuentro una coincidencia de esta naturaleza en un posible ancestro suyo llamado Diego de Agüero a quien el emperador Carlos I concedió el año 1537 el escudo de armas, por explorar las islas del lago Titicaca y el mar del Callao.
 
Cuando me encontré con Roger, después de tantos años de egresados del mismo colegio secundario, me impresionó su interés por la literatura sabiendo que era ingeniero agrícola de profesión, con diversas obras de carácter científico sobre temas de su especialidad, principalmente el agua. Él es autor del libro “Agua potable para poblaciones rurales-Sistemas de abastecimiento por gravedad sin tratamiento”, y es coautor de los libros de “Agua para zonas periurbanas de Lima Metropolitana” y “Prácticas de higiene de la población periurbana de Lima metropolitana”, que dada su importancia se han convertido en material de consulta de diversas universidades del país e interés de organismos extranjeros que convocaron su participación en eventos internacionales.
 
El libro Mirada de niño
 
Mirada de niño es una novela autobiográfica donde el autor describe con naturalidad y gran memoria el escenario de su nacimiento, el paradisiaco paraje de Yurayaco, donde a manera del génesis de las sagradas escrituras, el autor reseña los orígenes históricos del lugar y su árbol genealógico, minuciosamente detallado desde varias generaciones atrás, compuesto por gente metódica y sencilla ligada a las labores agrícolas, donde fluyen las expresiones de amistad, amor y solidaridad.
 
Roger describe con minuciosidad sorprendente detalles tan sencillos como la siembra, la cosecha, el desayuno, el almuerzo y la cena familiar, que en nuestro pueblo tienen peculiaridades distintivas, dándole a su testimonio literario un plus de carácter social digno de estudiarse.
 
Me encantó el capítulo sobre el largo viaje a la capital de la provincia de Huari para estudiar en el jardín de niños, donde una improvisada maestra le castiga estrellando su cabeza con un duro juguete por no saber una canción, espantando al niño de la educación pre escolar (realidades de la educación a donde jamás llega la supervisión centralizada del Ministerio de Educación). Tiempo después retorna a Huari a estudiar en la escuela primaria llamada por los niños “Cuchi Fiscal”, donde se encontrará con algunos de su compañeritos que soportaron a Shoco, su maestra de un  día  del  jardín ,  con  quienes  mantiene  una  relación  amical  que perdura a través del tiempo.
 
El autor recuerda a sus maestros y compañeros de estudios en el colegio Manuel González Prada de Huari, alma mater de la educación de la provincia creado el año 1941. Donde se han formado centenares de profesionales como él de exitosa trayectoria en diversos campos. En un periodo previo a la creación oficial de este colegio estudiaron ahí los hermanos Eleazar y Alberto Guzmán Barrón. Ambos llegaron a ser decanos de la Facultad de Medicina de San Fernando y el primero de ellos, científico de talla internacional que participó en Estados Unidos en estudios sobre los efectos de la bomba atómica.
 
Viajes
 
Maravilla la descripción del paisaje donde a manera de un minucioso pintor o escrupuloso capitán de barco, describe en su bitácora la ruta que recorre en los innumerables viajes de ida y vuelta a su terruño.
 
La provincia de Huari, una de las más extensas del departamento de Ancash, escenario de su obra requiere una breve ubicación geográfica. Si partimos de Lima rumbo a Huaraz, llegando al pueblo de Catac, se toma un desvío a la derecha hasta el túnel de Cahuish, ubicado a 4516 msnm. Es la puerta de entrada al llamado Callejón de Conchucos. Siguiendo el curso del río Mosna llegamos a Chavín, que el arqueólogo Julio C. Tello cataloga como la cultura matriz de la civilización peruana. Se pasa por San Marcos denominado por los pobladores "El paraíso de las magnolias", distrito donde se encuentra Antamina, una de las empresas productoras de cobre, zinc y molibdeno más grandes del mundo, luego siguiendo el curso del río Mosna llegamos a Pomachaca, donde se une con el río Huayochaca que baja de Huari para formar el río Puchca.
 
Si el destino es Huari, la capital de la provincia, se sigue el curso del río Huayochaca; pero si el objetivo es llegar a la tierra del autor, continuamos viaje guiados por el río Puchca en torno al cual se encuentran los poblados de Masin, Huaytuna, Rahuapampa, Recodo, la antigua hacienda de Uchupata, Yurayaco y Aczo. El río Pucha sigue su curso hasta desembocar en el río Marañón en la zona de Huacaybamba.
 
Este paisaje variado que Roger Agüero transitó infinidad de veces, también recorrió un ancestro nuestro (mío y del autor) el geógrafo Javier Pulgar Vidal, identificando en esta zona siete de las ocho regiones transversales del país. Él lo hizo partiendo desde Panao, Huánuco, su tierra natal, rumbo a Lima. Las ocho regiones que menciona Pulgar Vidal son: Selva baja u Omagua, selva alta o Rupa Rupa, janca o cordillera, puna, suni, quechua, yunga y chala.
Recuerdo un viaje que tuve la oportunidad de hacer con Javier en su vieja land rover, recomendándome averiguar las toponimias de los pueblos, diciendo: "Nuestros antepasados fueron gente savia. Ellos ponían nombre a los lugares por alguna razón. No por gusto Colqui jirca, es un cerro de plata o Gori ragra, es una quebrada de oro". Seguro que también Roger, montado en su burro "costeño grande" se aventuró por lugares de ensueño que desarrollaron su sensibilidad literaria que le ha permitido trabajar tan bellamente está documentada novela, que bien puede ser una memoria literaria.
 
Mitos, tradiciones y leyendas
 
A lo largo de las 374 páginas del libro encontramos infinidad de mitos, tradiciones, leyendas, creencias. 
 
Me causó gracia por ejemplo la anécdota del pariente de un difunto que quería irse al otro mundo acompañando en el cementerio a su ser querido. Cuando el hombre se tiró al pozo, los enterradores, con unos tragos de más, siguieron echando lampeadas de tierra, diciendo: “Si es su voluntad que lo sepultemos, así será”. Hasta que el suicida, al sentir que se asfixiaba con tanta tierra encima, desistió por propia voluntad de su cometido, trepando a rastras del profundo hoyo.
 
Son varias las referencias sobre el personajes mágicos como por ejemplo el lchic Ollco, duende de cabellos blancos travieso y juguetón que vive en los ríos, lagunas y en los molinos de granos, tratando de seducir a niños para llevárselos a su palacio de cristal en la profundidad de las aguas, de donde no pueden retornar jamás . El huaracuy que nace en las alturas como una garúa, se convierte luego en una tormenta imparable que genera los huaycos que arrasan bosques y pueblos, como si un misterioso ser que mora en la profundidad de los cerros se despertara para recordar que cuiden la naturaleza y el bandido Jupay que se burla de los campesinos destruyendo sus canales de riego una y otra vez y cuando los agraviados muy molestos logran encontrarlo se dan con la sorpresa que el personaje es una réplica fiel de él mismo, que hasta viste igual. Cuando el campesino lo mira se asusta tanto como el Jupay que avergonzado comienza a voltear su piel, poco a poco, desde la boca hasta convertirse en un enorme sapo que croa con tal potencia que parece el ladrido de un can descomunal.
 
Felicitaciones, querido Roger, tu hermosa obra satisface con amplitud el sabio mensaje de León Tolstoy cuando dice: "Escribe sobre tu aldea y serás universal".
 
 

Roberto Rosario Vidal (Caraz, Ancash, 1948).
Es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas (USMP), Especialista en Administración Educativa (UL). Ms. en Didáctica de la comunicación (UNE). Autor de novelas, cuentos y poesías y libros para niños. Premio Nacional de Literatura Infantil, 1984. Premio de poesía otorgado por la Municipalidad de Lima, 1986. Preside la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil.

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