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Ideología de odio

Enviado el 11/01/2017

Desde el lunes, en numerosos lugares de Lima, en puentes peatonales, en los puentes de las vías expresas y en paradas con gran afluencia de público, aparecieron una serie de carteles, llevados por varias personas que protestaban contra una recién inventada “ideología de género”. Esta denominación ha sido creada por los sectores religiosos más fundamentalistas y conservadores en el mundo e intenta, y a veces parece que va logrando, terminar con los avances que en el país se están dando en relación a la igualdad de género y que resultan en una mejor vida para todos y todas.

La lucha contra la igualdad de género que llevan estos sectores implica grandes recursos humanos y materiales, que no sabemos en realidad de dónde salen. Miles de cárteles y de personas que entregan su tiempo diariamente, todos sus días, para manifestar una sui generis y calata argumentación o “interpretación” de lo que significa la categoría género, que está promoviendo las iglesias, especialmente el grupo fundamentalista homofóbico y contra la igualdad que se llama ConMishijosNoTeMetas. Este grupo viene desarrollando una sostenida campaña contra cualquier cambio que en pro de la igualdad se plantee en el país. Tiene detrás, según lo ha mencionado un artículo de Carlos Bedoya, a “Agua Viva de la excongresista Mirta Hornung; el Movimiento Misionero Mundial (MMM) del Rv. Rodolfo Gonzáles, propietario también de Bethel TV; la Alianza Cristiana y Misionera donde militan Julio Rosas (congresista) y su hijo Christian Rosas (fundador de Conapfam); la Casa del Padre de los esposos Guillermo y Milagros Aguayo (antes pastores de Camino de Vida), entre otras denominaciones evangelistas que operan en el país y que están articuladas con otros fundamentalistas en América Latina y Estados Unidos.”

Mucho dinero atrás, sin que eso signifique que neguemos que hay una militancia religiosa activa que es capaz de movilizarse sin mayor análisis de los planteamientos que enarbolan, como se evidencia en las escasas argumentaciones que algunos logran balbucear algunas veces. Lo podemos apreciar en las respuestas que tienen cuando se les pregunta que por qué comparan el enfoque de género con un "adoctrinamiento hitleriano". “Es una dictadura”, responde un manifestante. Cuando el entrevistador repregunta, “¿no fue Hitler quien mandaba a matar a las personas homosexuales?”, uno más animoso dice enfático: “No, Hitler es una doctrina, donde las personas, este, este, como te puedo decir, este, aceptaba a estas personas”.

Otro grupo entrevistado sobre cómo definen lo que llaman ideología de género responde: “ideología de género es enseñar anti, contra natura de Dios, la naturaleza de Dios es que Dios hizo hombre y lo quieren convertir en mujer, a nuestros hijos les van a decir tu eres hombre y puedes ser mujer”. Estos argumentos se repiten y repiten, lo que evidencia que es un discurso que han aprendido en su propio adoctrinamiento, en sus iglesias en donde se asume que la palabra de su pastor es la palabra de Dios. Otros que sostienen banderolas en la Vía Expresa explican así lo que significa “ideología de género”: "Ideología es tratado de ideas. Idea de género"; "La idea de una idea, estudio de una idea, ideología de género", "Si tú eres hombre, puedes tomar esta idea o posición de ser una mujer..."

Da rabia escucharles, por lo absurdo y limitado de su visión, pero también da pena al pensar que miles y miles de hombres y mujeres, que seguramente quieren lo mejor para sus hijos e hijas, se dejan llevar por pensamientos tan retrógrados y van a hacer todo lo posible, sin quererlo en realidad, para que sus hijos e hijas sean lo menos felices posible, que no puedan disfrutar de una vida con la dignidad que merecemos todas las personas, sino que estarán bajo un orden de género que limita el desarrollo pleno de los seres humanos.

Son cientos de banderolas con colores azul y rosado para identificar lo masculino y lo femenino sostenidas por hombres, mujeres y niños y niñas en todos estos lugares. No puede dejar de mencionarse lo reciente que es esta adjudicación de colores, que no responde por supuesto a ningún mandato de Dios, sino a las ideas de personas de carne y hueso, a la tendencia de la moda, a las ideas de personas de determinada cultura. Un artículo del diario El País, citando a la historiadora Jo B. Paoletti, menciona que “en Estados Unidos no se usaron los tonos pastel para los bebés hasta la Primera Guerra Mundial: antes se optaba simplemente por el blanco”. Señala además que, en esas épocas, “el rosa era el color de los niños, al ser ‘más decidido y fuerte’, mientras que las niñas debían vestir el azul, ‘más delicado y amable’. Hay que tener en cuenta que el rosa se asociaba al rojo, el color de la sangre y del vigor”.

Si supieran un poco de historia, si conocieran un poco más de lo que significa género y cómo el análisis de género aporta a que se visibilicen las subordinaciones y jerarquizaciones, los puntos de quiebre que limitan a hombres y mujeres en todas sus posibilidades -quizá sueño- dejarían tanta ideologización y verían con otros ojos los avances que se están dando en el país y que permiten que tanto hombres como mujeres puedan tener una mejor vida.

El hombre que lleva la banderola, mostrando su disconformidad con el hecho de que en los colegios se hable de sexualidad dice: “Soy el responsable que le tiene que hablar del tema de la sexualidad y no el gobierno, y mucho menos el Ministerio de Educación”. No puedo dejar de preguntarme si acaso a los chicos que profusamente solicitaban en las redes el video de la niña violada el interior de un colegio en Tarapoto en el 2010, llegando uno de ellos al extremo de solicitarlo diciendo, “¿Algún héroe sin capa me pasa el video de la niña?”, sus padres les hablaron de sexualidad. Me preguntaba si actuarían de esa forma, sin ninguna empatía con una niña que está viviendo una situación de violencia extrema, si les hubieran hablado de una sexualidad libre, donde el goce y el placer no lo produce la violencia, sino el amor, el deseo. Y a aquel chico que violó a la niña de 11 años que quedó embarazada y cuya madre la llevó a hacerse un aborto que le causó la muerte, ¿le dijeron algo del respeto que se merece una niña, que las mujeres no son objetos de uso y abuso? Y al feminicida de la niña de 8 años encontrada estrangulada en una maleta, noticia terrible con la que empezamos el año, ¿alguien le hablaría de que las personas tienen derecho a una sexualidad placentera, sin coaccionar a nadie, con respeto y responsabilidad?

Y a César Mendoza, asesino de Ana María Huamán Huamán, quien además había pedido garantías para su vida, ¿le dijeron que la madre de sus hijos no era de su pertenencia? Habría también que decirles a estas personas que en los templos escuchan a sus pastores que sus hijos e hijas no son de su propiedad, que andan mal desde el título “con mis hijos no te metas”, que los niños y las niñas, los hijos y las hijas son personas con derechos.

Habría que decir, decir hasta el cansancio, que la ideología de género no existe, sino en sus cabezas y en sus fundamentalismos y que ese accionar, el hecho de estar constantemente torpedeando los pasos hacia la igualdad, es lo que ocasiona tanta violencia. Habría que señalarlos con el dedo, claramente, hacerlos responsables de que se mantenga este injusto orden de género, responsables de las consecuencias que la inequidad de género tiene para las personas, para las familias para el país. Mientras sigan propagando su ideología de odio, tienen parte de la responsabilidad de tanta violencia hacia las mujeres, hacia las niñas, hacia las adolescentes, de la permanencia de la discriminación y de tanta intolerancia que persiste en el país.

Comentarios (1)

Al ver el título pensé que se

Al ver el título pensé que se iba a referir a otros, no a sí mismo(a). Por favor, hay argumentos de ambos lados, en pro y en contra de la "ideología de género" (hasta hay dos posturas cuando dicen que no existe), porque tanta cólera y tanta acusación en sus palabras. La violencia no es culpa de querer enseñarles a nuestros hijos en asuntos tan importantes como la sexualidad; ni tampoco en el desacuerdo con las orientaciones sexuales practicantes. La violencia se da en todos los aspectos por no amar al prójimo como creación de Dios, a pesar de las diferencias que tengamos.

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