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Las primarias argentinas

Enviado el 12/08/2015

El último domingo se llevaron a cabo en la Argentina las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) por las cuales las diferentes coaliciones políticas decidieron sus candidatos para tentar la presidencia. Con las PASO concluye una larga secuencia de movimientos previos a las elecciones de octubre, en las que, ya sea en primera o en segunda vuelta, los argentinos elegirán a quien será su próximo presidente por los siguientes cuatro años.

Las elecciones de hace tres días eran particularmente significativas, tanto para el gobierno como para la oposición. Para el gobierno, el éxito de ellas descansaba en resolver satisfactoriamente el problema de la sucesión; quién sería la figura capaz de nuclear esa amplia alianza social que le había permitido al kirchnerismo gobernar durante los últimos doce años. Fallecido el presidente Kirchner e impedida la actual presidente, Cristina Fernández, de postular a una segunda reelección, la búsqueda de un nuevo liderazgo avanzaba, por primera vez en doce años, sobre territorio desconocido.

Las primarias del domingo debían ratificar un escenario que desde el 2013 se podía mirar con cierto optimismo. Los buenos resultados obtenidos por las fuerzas opositoras en las elecciones parlamentarias de ese año y en ese contexto, y el surgimiento de Sergio Massa como su principal figura, hacían pensar en un 2015 de recambio. El domingo, Massa debía ser ratificado como quien terminaría con el largo ciclo kirchnerista. La complicada situación económica argentina de 2014 y 2015 solo haría más fácil esa tarea. En un clima de enfriamiento económico mundial, la oposición apostó a que una inflación desbocada y una contracción del PBI terminarían con el ciclo K.

Los resultados han planteado, sin embargo, un escenario distinto al imaginado, tanto para los que militan en las filas del oficialismo como de la oposición.

Para el oficialismo, la travesía por el desierto se resolvió, pero con algunas particularidades. Para maximizar sus chances de permanencia en el poder, el kirchnerismo ha debido apelar al menos kirchnerista dentro del bloque de gobierno. Daniel Scioli, el actual gobernador de la región de Buenos Aires (la más grande del país), corrió en solitario y alcanzó una votación de 38.41%. El otro pre-candidato del espacio kirchnerista, Florencio Randazzo, desistió de participar en las primarias de este domingo, luego de que un personaje muy cercano a la presidenta fuera ungido como socio en la plancha presidencial del gobernador bonaerense. Cristina Fernandez, convertida en gran electora, había así demostrado su preferencia por la fórmula de Scioli.

Desde la orilla opositora, muchas cosas cambiaron desde ese lejano 2013. Las elecciones del domingo han ratificado al actual gobernador de la capital del país, Mauricio Macri, como el principal líder de la oposición. Su candidatura ha alcanzado algo más del 24%, y si se suma al resto de pre-candidatos presidenciales de su coalición política, los números trepan hasta el 30%. Por su lado, Sergio Massa, antiguo delfín opositor, ha ratificado el tercer lugar, adonde había sido desplazado hace varios meses, con un 14.2% (20.6%, si se agregan las otras pre-candidaturas de su espacio). En este último caso, la votación de Massa ha sido menos exigua de lo que se esperaba. De hecho, durante la última temporada, antes del cierre de inscripciones para las PASO, Massa sufrió una inclemente presión de los mismos que lo habían coronado líder de la oposición, para que resignara su candidatura frente al mejor posicionado Mauricio Macri.  El temor a una victoria oficialista impulsó a los que antes apoyaron a Massa a pedir su resignación. Sin embargo, los resultados de este último han ratificado que posee algún peso propio y que la polarización gobierno vs. oposición no se ha producido en toda la amplitud deseada por quienes buscan acceder al poder.

 

¿Qué sigue? Luego de las elecciones primarias de este domingo, queda por delante la primera vuelta electoral, que tendrá en Scioli, Macri y Massa a los protagonistas centrales de la contienda. Para triunfar en primera vuelta se necesita alcanzar el 45% de los votos o un número mayor al 40%, con diez puntos de ventaja sobre el segundo. Bajo estas reglas, Scioli ha quedado a menos de dos puntos del objetivo de evitar una segunda vuelta, en la que la polarización podría jugarle una mala pasada. Del lado opositor, Macri tiene como principal reto propiciar la segunda vuelta. Para que ello suceda, debe retener la totalidad de votos de los pre-candidatos con los cuales compitió en su espacio político. Si lo logra, habrá alcanzado alrededor del 30% y habrá evitado que Scioli establezca los diez puntos de distancia para triunfar en primera vuelta. Sino lo logra, el oficialismo habrá triunfado.

Tal y como se han producido los hechos, es muy probable que en octubre se produzca una victoria de Daniel Scioli. La pregunta que queda en el tintero es si el triunfo de Scioli significará el triunfo del kirchnerismo (recordemos que Scioli es el menos kirchnerista de los kirchneristas de primera línea). Una victoria del kirchnerismo supondría, por un lado, la continuación de las líneas maestras de la actual política y, por otro, el mantenimiento en el gobierno de las figuras y los movimientos políticos más identificadas con la actual presidenta. O, por el contrario, la propuesta y puesta en marcha, una vez en el poder, de profundos cambios en las diversas políticas públicas, y el desplazamiento del poder del núcleo del kirchnerismo. La otra interrogante es cuál será su relación con la actual presidenta. Una vez elegido, ¿Scioli procederá a cortar el poder que la hoy mandataria conserva en el Estado argentino o más bien mantendrá funcionando los candados colocados por Cristina Kirchner? ¿Podrá preservar la hoy presidenta, cuotas de poder significativas que le ayuden a sortear exitosamente los ataques de sus adversarios políticos y los juicios que actualmente enfrenta, y, más importante aún, que le ayuden a permanecer en la primera línea de la política argentina, en una posición que le permita el eventual retorno a la Casa Rosada?

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Pepe Tus reflexiones me parecen que siempre serán oportunas para reivindicar y resaltar personajes cuyo ejemplo merece ser considerado en un país con tantas carencias de ciudadanía, de principios y de valores a emular. Con todas las diferencias que pueden haber existido Javier Díez Canseco es uno de esos ejemplos. Solo lamento que se enfatice estos justos mensajes para responder a una persona cuyos comentarios infelices en muchos temas, y su intolerancia y su homofobia dejan mucho que ... Leer más >>