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Esterilizaciones: la verdad estuvo de su lado

Enviado el 15/03/2017

REVIESFO Informe

El lunes 6 de noviembre del 2015  y en plena campaña electoral 2016, se consiguió lo que parecía imposible, el Diario Oficial El Peruano traía el Decreto Supremo N°006-2015-JUS que declara de interés nacional la atención prioritaria de víctimas de esterilizaciones forzadas producidas entre 1995 – 2000. Este decreto da origen al Registro de víctimas de esterilizaciones forzadas- REVIESFO a cargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Esta “Ficha única de Recojo de Información REVIESFO 1995 – 2001” se crea gracias al MINJUS Ministerio de Justicia y de Derechos Humanas gracias a la Resolución Ministerial Nº 0319-2015-JUS.

Casi un mes después, el 4 de diciembre del 2015  se aprueba el procedimiento para la inscripción de personas en el Registro de víctimas de Esterilizaciones Forzadas producidas durante el periodo 1995-2001 – REVIESFO y el 11 de enero de 2016 se publicó  el cronograma, la primera etapa del registro seria en los departamentos de Cusco, Cajamarca, Piura, Huancavelica y Lima. Más tarde el 8 de julio se aprobó  el segundo cronograma el cual incluía a los departamentos de Ayacucho, Lima Centro, Lima Sur y San Martín. Todo esto en el marco de la Resolución Ministerial Nº 0319-2015-JUS.  

Este Registro único de victimas de esterilizaciones sin duda constituye una respuesta por parte del Estado a la demanda de las afectadas. No obstante según información que se ha recogido, desde la fecha de ejecución hasta ahora no ha cumplido con ciertos lineamientos que eran parte de su su propuesta. Maria Esther Mogollón, que es miembro del MAM ha sido una las responsables en el seguimiento del  REVIESFO , nos explica lo que viene ocurriendo:

 

“Es un formulario muy tedioso. Primero hay un taller de información y se difunde por radio, se trabajan con las organizaciones para las convocatorias. Quién está permanente falta es el Ministerio de Salud. Lo que no permitimos es que se culpen a médicos y enfermeras sino que se reconozca que ha sido una política pública con un responsable que es Alberto Fujimori con sus ministros. El Ministerio de Salud es el que más veces ha fallado en esta demanda, por eso no le dieron importancia a REVIESFO tenemos información que desde el gobierno de Ollanta Humala se decía “se insistió que se mande el presupuesto para apoyar al registro, y el ministerio dijo que no necesitaba, hasta que salió el decreto con presupuesto para estos ministerios. Desde el Grupo de Esterilizaciones Forzadas-GREF se ha pedido información a todos los ministerios: el único que ha respondido ha sido Cultura. Lo que funciona son los centros de emergencia y se han fortalecido en los distritos y parecen que tiene buena relación con las señoras. Hilaria Supa pidió al REVIESFO que tenían que haber traductores oficiales. No todos sabían quechua para hacer traducciones oficiales, necesitamos oficialidad para que no se vicie el recojo de información. La demora de recoger un testimonio y después validarlo. Otro punto de preocupación, es haber incorporado como requisito para la inscripción “la existencia de un documento médico que acredite la realización de una operación de esterilización quirúrgica o, en su caso, un diagnóstico médico presuntivo que evidencie elementos compatibles con la realización de una operación de anticoncepción quirúrgica” Como no funciona tampoco la ecografía ya que muchas mujeres no encuentran la cicatriz y esto se hace con ecografía, ahí hay una dificultad porque en un principio el Ministerio de Salud si viajo y dio atención médico pero fue limitado En primer lugar, es poco probable que las mujeres tengan un documento que acredite la realización de una ligadura de trompas o que existan registros en sus historias clínicas y, más improbable aún, obtenerlo después de todo el tiempo transcurrido. En segundo lugar, el Ministerio de Salud está encargado de garantizar el diagnóstico y emitir el certificado médico, sin embargo fue el personal de salud quienes implementaron el PNSRPF durante los años 1996-2000. Esto puede generar conflictos de intereses”

En enero del 2016 se inició el cronograma en los departamentos del Cusco, Cajamarca, Piura, Huancavelica y Lima Este. El 8 de julio se aprobó  el segundo cronograma el cual incluía a los departamentos de Ayacucho, Lima Centro, Lima Sur y San Martín. Desde el 18 de setiembre hasta el 17 de diciembre del 2016, la inscripción itinerante se realizó en las direcciones distritales de San Martín, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Ayacucho, Huánuco, Junín, La libertad, Moquegua y Lima[1]. Pero llama la atención que hasta el momento el departamento de Cusco es el que más número de solicitudes tiene 1,185

“REVIESFO no tiene fecha límite y tienen que darle cobertura a todo el país, ¿como así deciden que provincia es la más afectada? En Lima tienen dos centros, por facilismo, San Juan de Lurigancho y Ate. Si ves los informes del Ministerio de Salud o al menos el informe de la comisión especial, Ayacucho aun no han llegado, ni a Apurimac ni a Puno. ¿Cuál es el criterio? El criterio del desorden. Las primeras han sido Cuzco y de ahí al desorden, todavía no llegan a Ucayali. No hay informes acerca  de eso. Hemos tenido reuniones con el anterior equipo de REVIESFO que pertenecen a Defensa Publica y este nuevo que se queja del anterior, reuniones con el Ministro, con el vice ministro y la vice ministra actual de justicia. Les digo que da la impresión que siempre estamos iniciando y te demoras más porque empiezas de cero y quienes son las afectadas,  las señoras.”

Más irregularidades

Este no es la única irregularidad que se está registrando en la directrices iniciales del REVIESFO. Un colectivo audiovisual fue contratado  por el Ministerio de Cultura para el registro y difusión de un video en donde se contemplara las acciones que se estaban llevando a cabo. El proyecto salió bajo la dirección de Ciudadanía Intercultural del Ministerio de Cultura junto con el Ministerio de Justicia, que tiene la responsabilidad mayor, el Ministerio de la Mujer y el Ministerio de Salud, de este modo se tejió una colaboración interministerial. El contacto se inició en julio del 2016 y se buscaban realizadores audiovisuales con experiencia en antropología con el fin de asesorarlos y elaborar, además del video, un taller participativo. El colectivo que fue contratado para este trabajo elaboró su plan en dos partes, el de registrar las intervenciones del REVIESFO y asesorar con el diseño de unos talleres parar trabajar con mujeres esterilizadas de varias regiones (selva y sierra del Perú). Su objetivo, según las directrices del Ministerio de Cultura era un registro humanizado de este censo en el que se incluiría testimonios de mujeres esterilizadas y además con la peculiaridad de la presencia de intérpretes durante las jornadas de registro. Antes de salir a campo diseñaron una propuesta de intervención comunitaria en conjunto con el trabajo de hombres y mujeres que pertenecen a organizaciones que son las bases de comunidades en temas de trabajo productivo

 

“El taller tendría una duración de dos días,  y además hacer micro videos con miras a la difusión y que estén en la agenda pública, sin embargo solo lo practicamos en Huancavelica porque conforme iban pasando las semanas las directrices del ministerio se iban haciendo más ambiguas. A dos semanas de iniciado el proyecto nos dijeron que cambiaban las directrices por indicaciones de más arriba. Hicimos un informe de cuantas entrevistas teníamos, recogimos diez testimonios de mujeres afectadas, varias horas de tomas de apoyo. Entrevistamos a funcionarios etc. Nosotros habíamos planteado que el guion que fuera acerca de las esterilizaciones pero al final nos dijeron que habían que cambiarlo hacia temas más generales como la triple discriminación los problemas de género , la desigualdad, los servicios y la calidad de los servicios, cualquier tema que no habíamos acordado antes. Esto se mezcla con la forma de trabajar del ministerio con los independientes, los términos no son suficientemente claros. Al final solo se hicieron dos o tres talleres, se suspendió la otra la mitad del trabajo y después de varias negociones y tensiones, editaron un video más institucional con las pautas que ellos nos dieron, nosotros editamos las pautas, intentamos meter pincelazos de lo que debía de estar en el video, como temas de justicia, y con eso se cerró el trabajo. Se repuso la inversión del equipo cuando termino. Pero no quedamos satisfechos con el trabajo, pensamos que los videos iban a tener más alcance. El pretexto que utilizaron para todos estos cambios fue como siempre, temas de presupuesto y que habían cambiado las directrices, eran sobre discriminación y que el destino del video era otro solo, solo se difundiría a funcionarios para que el video no saliera de las paredes del ministerio de cultura”

 

“La imagen del colectivo se vio afectada, paso lo mismo con las esterilizaciones como una orden desde el estado pero los que se ejecutaron fueron médicos y enfermeras y terminas siendo un muñeco del aparato estatal, Incluso hubo un momento que nos envían formatos de consentimientos informados, pero que estuviese a nombre de la consultora y no del Ministerio, para evadir responsabilidades. Contradicciones como eso. Los consentimientos sean a partir de la consultora. Como si no hubiese pasado”

Esta denuncia y la poca claridad en la metodología y alcance a nivel nacional preocupan en varios sentidos. Primero habría que reflexionar acerca de cómo es que reaccionan las mujeres ante este registro. Según Maria Esther, el colectivo que participó en la realización del video, y mi experiencia como investigadora del tema, existe una buena disposición de las mujeres y una necesidad muy grande por hablar pero, qué sucede cuando no se cumplen con los lineamientos, es decir cuando se llega al acercamiento con las mujeres pero finalmente las promesas no se cumplen. En el caso del colectivo audiovisual ellos fueron los responsables en dar la cara del programa, las mujeres y hombres confiaron en ellos. Al no concluir el proyecto, al promover iniciativas inconclusas lo único que se está tejiendo es una desconfianza aun mayor hacia el estado. De qué sirve realizar un video institucional del programa si se censuran las denuncias de las mujeres?

Entiendo que el programa REVIESFO busca darle una solución pronto al tema de las esterilizaciones. La información que provea este registro será de suma importancia para una futura reparación. Es cierto también que este es el inicio de un camino muy largo y es por ello que es imprescindible prestar atención a estas irregularidades: atención jurídica, acompañamiento psicológico, atención de salud integral, difusión adecuada, capacitaciones permanente y acompañamiento a las víctimas, acreditación y registro valido, etc. Es así que preocupa muchísimo la actuación del Estado. Recordemos que durante a la segunda vuelta PPK junto con Mercedes Araoz firmaron un compromiso con las mujeres esterilizadas en la búsqueda de la justicia y reparación, y más tarde el 7 de diciembre del 2016 la Fiscalía decide archivar el caso, la fiscal Marcelita Gutiérrez archivó la acusación planteada por 77 y la denuncia contra el ex presidente Fujimori y los ex ministros de Salud Alejandro Aguinaga, Eduardo Yong Motta y Mariano Costa Bauer.

Lo más grave es que al día de hoy, las mujeres esterilizadas de la provincia de Huancabamba sufren de graves problemas de salud como consecuencia de esta práctica ¿hasta allí llegan los servicios de salud integral de REVIESFO? ¿Acaso no se debería tener derecho a este servicio de salud sin necesidad de haber sido víctima de un plan macabro como fueron las esterilizaciones? ¿Cómo se repara a los hijos no natos?

Esterilizaciones: justicia, reparación y reconciliacion.

Si hablamos solo de reparación económica y asistencia de salud, seguimos en la creencia que estos problemas son secundarios, se cree que las mujeres buscan únicamente una reparación económica y no somos conscientes del daño psicológico que sufren las mujeres que han sido esterilizadas y sus familiares. Desde mi experiencia en este proceso he recogido a través de los años el mismo pedido “queremos un perdón público”. Esto significa ser reconocidas como ciudadanas que fueron utilizadas por un programa de esterilizaciones elaborado de manera siniestra y que ha tenido secuelas graves para el sector más pobre de nuestro país.

Sería justo y digno además llegar a reconocer que nos equivocamos, que las ignoramos y que nos callamos. En Mexico por ejemplo este año recibieron las disculpas públicas mujeres indígenas hñáhñú de Querétaro: Jacinta Francisco, Teresa González y Alberta Alcántara, mujeres que fueron acusadas sin pruebas de haber secuestrado a 6 policías de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Estas mujeres indígenas fueron puestas en libertad hace siete años por falta de pruebas y recién el pasado mes de febrero en un acto público recibieron de la Procuraduría General de la República, la misma institución que hace más de una década las acusó. El reconocimiento público en un acto que puede parecer irrelevante para algunos, pero que sin embargo está lleno de significado ya que se revalida su inocencia y su dignidad.

 

Guardando las distancias con el caso de las  mujeres esterilizadas, este tipo de actos y reconocimientos deberían estar contemplados dentro de los programas de reparación, sin embargo el caso sigue archivado. Y lo más grave,  es que aún muchos ciudadanos limeños persisten en la lógica que las esterilizaciones fueron parte de un programa con algunos defectos pero que, tuvo buenas consecuencias como es la reducción del número de hijos dentro de las familias campesinas pobres del país ya que según plantean “la sobrepoblación genera pobreza”.

Cabe entonces reflexionar desde donde parten nuestras prioridades como ciudadanos: ¿por qué nos seguimos sintiendo con derecho sobre el cuerpo de las mujeres? Es inevitable que conforme pase el tiempo, los actores y las interpretaciones de lo que sucedió durante los cinco años que se llevaron a cabo las campañas de esterilización hayan construido nuevas narraciones. Es decir si partimos de que toda narrativa del pasado implica una selección de memoria selectiva y que además una construcción de los hechos se elabora desde diferentes actores: las víctimas, los médicos, el estado, las organizaciones gubernamentales etc. Entonces considero que más allá del esfuerzo que logre el Estado como es el caso de REVIESFO es necesario que desde la ciudadanía, las nuevas generaciones se pregunten y reinterpreten las acontecimientos, sólo así podremos dejar un legado de lo acontecido y conseguir una verdadera reconciliación y reparación.

 




[1]
                     Maria Esther Mogollon Informe MAM

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