Noticias SER
Logo SER

Toda repetición es una ofensa

Enviado el 16/09/2017

¿Si hubiera elecciones parlamentarias adelantadas, los resultados repetirían -grosso modo- los de abril de 2016? ¿Ganaría el fujimorismo la mayoría absoluta o, por el contrario, la perdería y el gobierno multiplicaría sus escaños? ¿Surgirá una tercera fuerza que ayudará a romper el empate político?

Veamos: si y sólo si, el nuevo gabinete en su presentación de mediados de octubre ante el Congreso no recibiera la confianza de la mayoría parlamentaria (por ejemplo, por haber mantenido a la mayoría del anterior gabinete, cosa que la Constitución no prohíbe), ingresaríamos al escenario deseado por muchos y temido por otros tantos: el decreto presidencial de disolución del Congreso y la simultánea convocatoria a elecciones parlamentarias. Dichas elecciones, de conformidad con el Artículo 134 de la Constitución, deberían realizase dentro de los siguientes cuatro meses –esto es a mediados de febrero- y con el sistema electoral preexistente.

¿Irá la gente a votar? Hay que recordar que las condiciones subjetivas de los electores son diferentes. Además, las hipotéticas elecciones de febrero no serían una elección presidencial que sí atrae el interés de todos o casi todos, sino la del Congreso, cuya votación siempre ha sido bastante diferente de la elección presidencial. Por ejemplo, en la primera vuelta de abril el total de votos válidos por los candidatos presidenciales fue de 15.3 millones de votos, mientras que los votos en blanco (por desconocimiento o indecisión) fueron 2.2 millones y los nulos (por protesta o por error) 1.2 millones. En cambio, en la elección de los representantes al Congreso los votos válidos fueron 12.2 millones –tres millones menos- y los votos blancos y nulos sumaron 6.5 millones de votos.

Tengo la impresión que dado el desgaste y desprestigio de los políticos en general y del Congreso en particular, el ausentismo será mayor que el de la elección de abril (18.2%), y el de la segunda vuelta que subió casi al 20% de los convocados. No sería extraño si el ausentismo (o la omisión, como lo llaman en otros países) trepara al 25% o hasta un tercio del total de ciudadanos, hastiados de la política realmente existente.

Hay que recordar las cifras que obtuvieron las listas parlamentarias: 4.4 millones de votos Fuerza Popular (36.3% de los votos válidos); 2 millones PPK (16.5%), es decir, 300 mil votos más que el Frente Amplio (13.9%), aunque éste ganó en más distritos electorales y por eso obtuvo dos congresistas más que el oficialismo; 1.1 millones Alianza para el Progreso (9.2%); un millón de votos la alianza APRA-PPC (8.3%, más significativo que el magro 5.8% que obtuvo Alan García en las presidenciales); 877 mil votos los de Acción Popular (7.2%). Se quedó fuera por poco Democracia Directa (ex fonavistas) cuyos candidatos obtuvieron 528,301 votos (4.3%). Si no hubiera sido por la barrera del 5%, habría ganado cuatro curules en Cajamarca, una en Puno y otra en Lima, las que fueron a manos del partido que le siguió en votos en esos distritos electorales –es decir Fuerza Popular-, tales son las reglas del mecanismo de la cifra repartidora.

Como es obvio, el escenario ha cambiado y hablar de repetición del voto ciudadano sería una ofensa. En los catorce meses pasados, la gente debe haber reconocido el peso del parlamento en la vida política nacional, más allá de los muchos defectos que una mayoría de congresistas  exhiba. De tal manera que, si bien el nivel de participación pudiera bajar a la vez que el escepticismo subir, los que voten lo harán sopesando más a quién van a escoger (habrá voto preferencial), al margen del partido al que pertenezca el candidato.

Es importante también tener en cuenta que la Constitución prevé que las nuevas elecciones parlamentarias se harán con el sistema electoral preexistente, es decir, proporcional, con cifra repartidora y voto preferencial. Elecciones en las que ya no participaría Perú Posible que perdió la inscripción, pero sí tendrían la opción el nacionalismo, Solidaridad Nacional y otros que retiraron sus candidatos en abril. Nada ni nadie tiene el poder para cambiar esas reglas de juego.

De manera que los jefes de los partidos tendrán ocasión de evaluar el desempeño de los actuales congresistas y sólo incluir en las listas a los que no hayan estado envueltos en escándalos o hayan sido criticados por la opinión pública. Lo que no garantiza que nuevos oportunistas se cuelen disimuladamente gracias a padrinazgos o aportes “non santos” para los gastos de una campaña con características de una guerra relámpago.

¿Los resultados podrían ser más de lo mismo y la crisis continuar? Puede ocurrir, porque en estos catorce meses no ha surgido en la sociedad un nuevo temperamento, un movimiento emocional convertido en fuerza política que sea un polo de atracción de la ciudadanía que haya sido observable. Si lo hay, todavía está oculto.

Por lo demás, esta crisis no es algo de lo que tengamos que avergonzarnos los peruanos: en meses recientes hubo un cuasi empate político en España, en Bélgica y en Holanda en donde no se logró -por meses- la mayoría parlamentaria suficiente para formar gobierno. Los meses que vienen serán ocasión de comprobar si la sociedad es más grande y con futuro que los problemas del Estado peruano.

Comentarios (3)

La reacción de la señora

La reacción de la señora Keiko Fujimori frente al nuevo gabinete pone fin a las especulaciones del cierre del Congreso y consiguientes nuevas elecciones parlamentarias. Al parecer habrá moderación de la oposición, pero eso no es garantía que una nueva crisis no se presente en el 2018.

Un eventual escenario de

Un eventual escenario de elecciones parlamentarias (sin el protagonismo de las elecciones presidenciales), quizás sea la primera y valiosa oportunidad de que nuestra ciudadanía aprenda cuál es el sentido de elegir representantes para el congreso, entonces quizás fuera la oportunidad de dar los primeros pasos para mejorar la calidad de quienes nos representan.

Al parecer las

Al parecer las congratulaciones de Keiko Fujimori al nuevo Gabinete pone fin a las especulaciones sobre una posible negación del voto de confianza y el consiguiente cierre del Congreso. Habrá qué ver que sucede en el 2018.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.
Comentario Destacado
En el trato cotidiano y familiar se construye una narrativa y una experiencia, del ejercicio de los roles de género. Vivencias llenas de contradicciones y malestares. Creo que necesitamos cambios domésticos para construir cambios culturales, donde no solo cambiemos la letra de lo que decimos, sino también la melodía afectiva con la que nos acercamos a los demás y a nuestras necesidades, que creo que eso facilitaría que transitemos distintos ritmos en la convivencia entre géneros. Leer más >>
El Video de la semana