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El fracaso de la formalización minera

Enviado el 16/12/2015

La minería a pequeña escala es una actividad que, según la OIT, compromete a más de 13 millones de personas en el mundo. África y AméricaLatina (AL) son regiones en las que se ha incrementado esta actividad,en más de 700%, en los últimos 25 años. El Perú no ha escapado a esta fiebre de oro y piedras preciosas, y sucesivos gobiernos, como en muchos otros países, no han sabido cómo responder a los problemas que genera.

A decir de la información que brinda la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), las políticas que se han implementadoen la región siguen cursos diferentes. Especial atención merece Chile, donde es el Estado quien compra el mineral a los pequeños mineros, a través de la ENAMI (Empresa Nacional de Minería). En Bolivia se empoderó, en cambio, a las cooperativas, las mismas que sonconsideradas minas chicas. En Colombia, se viene implementado un Plan Nacional de Formalización que incluye la intervención del Estado en la firma de contratos de explotación, mientras que en Ecuador, se ha preferido la formalidad antes que la penalización. En nuestro país, se copió parcialmente el modelo colombiano y se puso en vigencia la mano dura antes que la formalidad.

Ahora bien, nos encontramos a tres años y nueve meses del “paquetazo”que incluye los decretos legislativos que van del 1099 al 1107. Estos acompañan otros decretos supremos y a resoluciones ministeriales cuyo objetivo estaba orientado a “erradicar la minería ilegal” y que, a raíz de una serie de movilizaciones y huelgas nacionales, fueron flexibilizados mediante la promulgación del D.L. 1105. Este dispositivo supuestamente promovía la formalización y dio inicio a las actividades del Registro Nacional de Mineros para este proceso.

De los más de 70 mil mineros en el país y otros 11 mil que en la región Puno se acogieron a este proceso, no se sabe cuántos habrían logrado su objetivo. Se cree que solo serían nueve los formalizados, mientras que unos 20 habrían aprobado su IGAC (Instrumento de Gestión Ambiental Correctivo). A estos les faltaría el inicio/reinicio de operaciones, previa presentación y aprobación del expediente técnico y la opinión favorable del MEM (ministerio de Energía y Minas). Vale observar que este procedimiento hace retroceder lo avanzado en la descentralización del país. Y además es bueno recordar que para dicha tarea la dirección regional de Energía y Minas de Puno solo contaba con cuatro trabajadores (estables o nombrados).

Según el Registro Nacional de Declaración de Compromisos, a la fecha, habrían pasado a la fase de saneamiento los que obtuvieron su RUC: 32,502 (Fuente: Portal MEM. Nov. 2015 ), y la misma fuente indica que, en la región Puno, en esta fase se encuentran 3,399 mineros. Tal situación nos demuestra que solo 0.26% habría logrado este objetivo, en mas de tres años,  pero, además, el panorama se vemás crítico, si se toma en cuenta que,  en el presente año, solo un minero se habría formalizado por el régimen especial y otro por el régimen ordinario; es decir, dos formales en casi un año. Este resultado grafica una situación crítica.

¿Pero qué aspectos llevaron al fracaso de este proceso? Hay quienes sostienen que nunca hubo una política de formalización, y que el objetivo real habría sido desaparecer esta actividad y dejar que las grandes empresas se hagan cargo de la explotación de los minerales. Tal sospecha tendría su sustento, toda vez que los decretos legislativos, salvo el 1105, tenían como objetivo desincentivar la actividad: la interdicción en todo el país, la incorporación de la minería ilegal en el código penal, la sanciones mediante la fiscalización, la pérdida de dominio de bienes, rutas fiscales para los insumos, lavado de activos, entre otros. Además, contaron con el respaldo abierto de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).

Otra explicación a la ausencia deresultados es la falta de logística y recursos de los gobiernos regionales. Sin embargo, las direcciones regionales han ampliado sustancialmente el personal profesional. Así mismo, el ministerio de Economía y Finanzas ha destinado presupuestos para tal fin. Además, se han incrementado los ingresos propios regionales, pues se han subido las tasas, como en caso de la DREM Puno, en 300%, a través de la implementación de la ventanilla única; es decir, se cuenta con fondos y recursos suficientes para lograr resultados. Finalmente, el último argumento es que los gobiernos regionales son incapaces de formalizar, y que, por lo tanto, es mejor que las funciones regresen al MEM, como lo planteó la SNMPE en el CADE 2013.

Sin embargo, para el gobierno nacional, el proceso es un éxito, como lo señaló hace casi un año el Ministro Pulgar Vidal: “La formalización es un proceso complejo, pero exitoso, y bastaría que haya un solo minero ilegal formalizado para que digamos ‘la fórmula es correcta, insistamos con ella y no la rompamos’”(RPP 29/11/2014). Estas declaraciones muestran que el gobierno no está preocupado porel hecho que en el país existan más de cien mil mineros informales, ilegales o como quiera llamárseles, que esperan poder incorporarse a la formalidad, y que requieren el apoyo eficaz del Estado. Basta recordar que a la mediana y gran minería se lespermitió gozar de exoneraciones tributarias, doble depreciación, importación de equipos libres de impuestos, flexibilización ambiental, etc.

Pero el tema en sí tiene otra connotación. El proceso no ha podido alcanzar los resultados porque se ha partido por criminalizar la actividad y no promover la formalización. No se ha abordado de raíz el problema central: Que, entre otros, hay que esperar la voluntad del titular minero para otorgar el contrato de explotación. Aquí, el Estado es un espectador y mediador, cuando se tienen concesiones mineras que suman un promedio de 3,398 en Puno (Fuente GEOCATMIN). Enmás del 90% no se realiza ninguna actividad minera desde hace años,por lo que se requiere que sus titulares transfieran o firmen los contratos de explotación. Además, a la minería artesanal se le debe dar la oportunidad de acceder a tecnologías limpias y de eliminar progresivamente el uso de mercurio y cianuro.

 

*Américo Aricaza, docente de la Universidad Nacional del Altiplano

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