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La desazón de la incertidumbre

Enviado el 17/08/2016

Este fin de semana sucedió algo histórico en nuestro país: cientos de miles de personas, tanto en Lima como en otras ciudades, salieron a las calles para mostrar su rechazo, no sólo a la violencia contra la mujer, sino también a un Poder Judicial que es incapaz de hacer su labor para penalizar a los perpetradores de estos abusos. Ha sido un acto hermoso y esperanzador, que ha permitido que gente tan distinta, incluso gente que jamás había asistido a una movilización, pueda juntarse bajo la misma indignación y el mismo deseo de cambiar las cosas. Muchas personas se han organizado desde sus propios distritos, para poder contribuir en la realización de la marcha y durante semanas, han realizado una serie de eventos y acciones que han buscado informar a la población sobre el tema en cuestión. Y no sólo eso: desde que empezó a forjarse la movilización, se han incentivado iniciativas ciudadanas muy interesantes. Una de éstas ha sido la creación de la aplicación #NiUnaMenos, creada por un grupo de jóvenes durante la Hackatón, un evento al que asistieron personas de distintos backgrounds profesionales, con el fin de recoger datos y crear herramientas que permitan visibilizar la violencia de género. La aplicación, como describe su página[1], ha sido creada principalmente con fines altruistas y permite a cualquier mujer que cuente con un Smartphone, denunciar de manera rápida y directa una situación de abuso. En palabras de una amiga, administración pública del pueblo para el pueblo.

Sin embargo, pasada la euforia inicial, queda la desazón de la incertidumbre. En principio, porque si bien desde la sociedad se ha dado el primer paso para romper con el silencio cómplice que avala la violencia contra la mujer, interpelar a los agresores y exigir al Estado que imparta justicia, aún queda por ver de qué manera la nueva visibilidad que va adquiriendo los temas de género a partir de #NiUnaMenos, se va a traducir en cambios sustanciales. Tal vez suene excesivamente repetitivo, pero ¿cuál debe ser la respuesta del Estado, no sólo ante los casos de violencia contra la mujer, sino también de inequidad de género que son a la vez, causa y fruto de éstos? ¿Qué medidas inmediatas se deberían tomar para asegurar que tanto la Policía como el Poder Judicial detengan y penalicen adecuadamente a los agresores?

Muchas autoridades no han dudado ni un segundo en subirse al carro de la marcha del 13 de agosto, pero lo que vemos es una reacción aún poco contundente por ese lado, ya que se ha hablado muy poco de acciones concretas. Si bien es importante que quienes gobiernan el país sean capaces de dar la cara y de tomar responsabilidad por las graves negligencias en las que incurren las instituciones que están bajo su mando, este simple reconocimiento es insuficiente. Sí, es valioso que el Presidente de la República se pronuncie y marche para apoyar una causa feminista (sí, feminista), algo sin precedentes en nuestro país. Sí, es valioso que por primera vez el Ministro del Interior haya salido a declarar públicamente que aplicará sanciones a los policías que hicieron caso omiso de las denuncias por abuso de Milagros Rumiche, quien terminó completamente desfigurada debido a los golpes propinados por su ex pareja, después de que éste se enterara que ella lo había denunciado. Pero esto no es todo lo que debe hacerse. No lo es, porque estas reacciones a hechos puntuales no hacen más que apagar momentáneamente los incendios. Y no necesitamos más de eso.

Necesitamos que se haga una transversalización urgente del enfoque de género en las políticas públicas, de modo que los cambios que se introduzcan tengan en consideración que hombres y mujeres son afectados por éstos de manera distinta y que las mujeres, por lo general, son afectadas de manera desigual. Esto permitirá que los problemas de violencia de género no sean vistos por los funcionarios que trabajan en las instituciones públicas, como hechos aislados, sino como un síntoma de la amplia inequidad existente entre hombres y mujeres en el país.  En ese sentido, una medida inmediata es procurar que el personal de la Policía y del Poder Judicial esté debidamente capacitado y sensibilizado en temas de género. Sin embargo, una reestructuración a nivel más amplio debe ponerse en marcha, porque no habrá cambios sustanciales si no empezamos a transformar las normas y roles de género que otorgan a los hombres cisgénero un privilegio por encima de las mujeres (y de las personas transgénero). El Estado tiene que intervenir en esto, a través de una educación que tenga en cuenta estas aristas y que empodere de igual a manera a los individuos, a la vez que desmantela los mecanismos que generan este tipo de violencia.




[1]
Para mayor referencia, se puede consultar la página de la aplicación en la siguiente dirección: https://reachsos.com/niunamenos

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