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"Cantata a Cajamarca” y la construcción de ciudadanía

Enviado el 18/11/2015

La tan esperada “Cantata a Cajamarca: Encuentro de dos mundos” se desarrolló el pasado sábado 14 de noviembre, en medio de una gran expectativa y ola de críticas. Inmediatamente después de que la municipalidad provincial de Cajamarca anunciará este evento, surgieron las reacciones y, en poco tiempo, las posturas se definieron drásticamente: A favor y en contra.

¿Pero qué hay detrás de estas reacciones? ¿Por qué, siendo Cajamarca heredera de una inmensa riqueza cultural y escenario histórico de una parte importante de nuestra historia, no se han podido impulsar actividades y proyectos culturales de calidad y sostenibles? ¿Qué acciones han venido tomado los gobiernos municipales y las instituciones involucradas, respecto al sector cultural en Cajamarca?¿Cuál es la postura de la ciudadanía, no frente a la Cantata, sino respecto a su propia historia e identidad?

Las posturas

Según lo expresado por las autoridades municipales, la “Cantata a Cajamarca” es la puesta en escena del encuentro entre Francisco Pizarro y Atahualpa, hecho histórico que dio lugar a la caída del imperio Inca, al inicio de la conquista española y al proceso de mestizaje cultural que hoy forma parte de nosotros. Para los organizadores, conmemorar este momento es reconocer nuestra historia e identidad, y posiciona a Cajamarca como un destino cultural y turístico, mediante la institucionalización de este evento en el tiempo. Pero vayamos por partes.

Dando la contra a lo manifestado por la comuna, un importante sector de la población rechazó desde el inicio esta actividad. Las voces de protesta no solo veníande grupos específicos, como la CGTP, el Instituto de Historia de Cajamarca y algunos miembros de las juntas vecinales, sino también de diversos artistas del medio local y del propio ciudadano de a pie. Pero, ¿es válida esta postura?

El encuentro entre Pizarro y Atahualpa es un tema muy debatible en la sociedad cajamarquina, y la municipalidad provincial de Cajamarca debió tener en cuenta esta situación para crear, antes que la Cantata, espacios de sensibilización y formación sobre este hecho histórico. Aquí un primer punto para mejorar. Por otro lado, ¿existe desinformación y falta de análisis de parte de la ciudadanía, sobre el encuentro entre Pizarro y Atahualpa y la caída del imperio incaico? Sí la hay. Hay desinformación cuando se cree que la caída se produjo debido a una exclusiva operación militar española y no se toma en cuenta que Pizarro encontró en los propios grupos étnicos prehispánicos a aliados importantes para derrotar al Inca, con quien habían mantenido, antes de la llegada de los españoles, una intensa guerra civil por el control del poder. El imperio incaico estaba fragmentado.

Fueron muchos los argumentos utilizados para rechazar esta actividad. A continuación, analizaremos algunos:

La Cantata celebrala masacre y el genocidio contra la población indígena. Una matanza no puede celebrarse.

Desde mi punto de vista, el trasfondo de este argumento no es correcto. La idea de la “Cantata a Cajamarca” no es la celebración de una matanza, sino conmemorar y reconocer un hecho histórico que debemos aprender a valorar, con todas las lecciones y aprendizajes que nos dejó. Conmemorar es eso: Hacer un acto de memoria. Rechazar parte de la historia porque no nos agradó no significa que dejemos de ser parte de ella. Aun así, muchos piensan que es incorrecto traer al presente este hecho, por todo el derramamiento de sangre y sometimiento que se produjo. Sin embargo, la mejor forma de ser crítico de nuestra historia es justamente conociéndola, reconociéndola y ahondando en ella. La identidad no se forja sobre el desconocimiento ni la indiferencia. Lo que como ciudadanos sí debemos exigir a las instituciones del sector cultural es que garanticen la objetividad y la reflexión del hecho histórico y que no lo conviertan en tan sólo un espectáculo. Por otro lado, es necesario reconocer que fruto de ese encuentro nació la nueva cultura de la que hoy somos parte.

Antes de hacer un evento turístico se debió atender otros problemas más urgentes y prioritarios.

Este ha sido un argumento sostenido por muchos. Es verdad que Cajamarca tiene diversos problemas y necesidades que los gobiernos locales deben atender con urgencia. Sin embargo, cometemos un gran error al ubicar a la cultura y al turismo al final de la cola. Muchas veces desconocemos que invertir en cultura ayuda, precisamente, a erradicar, en gran medida, los problemas que padece una sociedad (infraestructura, educación, inseguridad, contaminación, violencia), pero sobre todo pasamos por alto que invertir en cultura ayuda a promover una fuerte autoestima social y la construcción de una verdadera ciudadanía. Toda inversión en cultura es buena, oportuna y necesaria, siempre y cuando esta sea sostenible y deje de ser reducida a la construcción de coliseos, plazas o losas deportivas. Para dar empuje al sector cultural, esta debe enmarcarse en una fuerte política pública local. ¿Existen políticas públicas y lineamientos culturales actualmente en Cajamarca?

“La Cantata” reactivará el turismo en la región y pondrá a Cajamarca en los ojos del mundo.

Sí y no. El turismo es una actividad que trae tantos beneficios como daños al patrimonio cultural si no se sabe manejar. Y es aún más delicado si el producto que se quiere ofrecer se basa en un hecho histórico vital para la cultura peruana. No se trata sólo de atraer turistas, sino de promover, en todo momento, la conservación y la adecuada difusión de nuestra historia y del patrimonio cultural, para luego fomentar un turismo responsable y respetuoso. Esto significa no convertir la historia en un mero atractivo y espectáculo, y construir un mensaje objetivo y fidedigno sobre la historia y cultura cajamarquinas. Ahora bien, el desarrollo turístico de un territorio debe iniciar por el mismo poblador. Sólo una ciudadanía conocedora y respetuosa de su historia podrá compartir un mismo mensaje con los visitantes. Entonces, la Cantata debe apuntar, en primer lugar, a sensibilizar a la población sobre el momento que representa, y no a conseguir turistas.

Si se quiere reactivar el turismo en Cajamarca, han debido empezar por mejorar los museos y poner en valor otros lugares patrimoniales que hoy están deteriorados y descuidados.

Este argumento es válido, y la municipalidad, conjuntamente con los organismos responsables, debe tomarlo en cuenta. Sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones. Primero: El desarrollo del sector turístico y cultural no es competencia exclusiva de un gobierno local, sino una responsabilidad compartida entre municipalidades, gobiernos regionales, direcciones de Cultura, organizaciones sociales, sector público y privado. Lo que no se ve en Cajamarca son actividades articuladas entre estas instituciones. Para ello se necesita implementar con urgencia una política cultural concertada, e insertar en la agenda pública estos temas. La cultura y el turismo requieren ser institucionalizados en el modelo de desarrollo local, con una visión a largo plazo.

LaCantata a Cajamarca” se debe mejorar: Algunas recomendaciones.

La “Cantata a Cajamarca” es una buena oportunidad para poner en valor un momento de la historia que definió la identidad y la cultura peruanas. Sin embargo, es importante trabajar en la mejora de sus próximas ediciones para que apunte a ser un evento cultural de calidad. La municipalidad debe involucrar activamente a la población, no sólo como mera espectadora, sino como parte del proceso, promoviendo la formación académica y la sensibilización sobre dicho encuentro, para así lograr una correcta interpretación del hecho histórico por parte de la ciudadanía. Se debe tener especial cuidado en no perder el carácter intangible que existe detrás, pues muchos actos como este terminan siendo banalizados y caen en la “espectacularización”.

Asimismo, la municipalidad provincial debe articular esfuerzos y no sólo involucrar a la empresa privada para un tema de financiamiento. Hay diversas instituciones públicas y privadas, así como grupos culturales, que pueden aportar un gran insumo social y cultural a este tipo de eventos. Hubiera sido muy provechoso, por ejemplo, insertar la cantata enla semana cultural “Encuentro de dos mundos”, que viene organizando la Dirección Desconcentrada de Cultura.

Finalmente, es importante que, como ciudadanos, podamos reconciliarnos con nuestra historia y obtener las mejores lecciones de ella. Lograrlo no solo nos va a permitir ser conocedores, sino forjar una ciudadanía e identidad sólidas, y mejorar el día a día a través de la comprensión del pasado. 

 

 

*Cynthia Cienfuegos: Gestora cultural y especialista en gobernabilidad.

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