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Sigamos hablando de trata

Enviado el 19/12/2012

Mariana Rodríguez Pareja
Coordinadora del Programa de DDHH de Asuntos del Sur. @maritaerrepe

 

Que la trata está en todos lados y en todos los rincones del planeta, no es algo nuevo. Tampoco se discute la incalculable voracidad y la expansión que ha tenido en el último tiempo. Por ello,  debemos instar a nuestros gobiernos a actuar con más decisión y determinación con respecto a la trata y al crimen organizado.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) reveló la semana pasada que las mujeres y las niñas constituyen el 75% de las víctimas de la trata de personas en el mundo entre 2007 y 2010, siete puntos más que en 2003 y 2006. Tres de cada diez víctimas de trata en América Latina son niños. Asimismo, víctimas de 136 naciones fueron detectadas en 118 países, la mitad de ellas dentro de una misma área geográfica y 27 de cada cien en el interior de fronteras nacionales.

Números que asustan y preocupan, como también que – de acuerdo a una investigación de Plaza Pública, El Faro, Animal Político e Insight Crime, entre otros- actualmente la delincuencia organizada en México tiene esclavizados a al menos 25,000 menores de edad; de 2008 a 2011, cerca 60,000 migrantes fueron capturados por grupos delictivos y vendidos como mercancía a sus mismas familias; y en ese mismo lapso cerca 35 profesionales fueron raptados y desaparecidos, generalmente ingenieros presuntamente para el desarrollo de infraestructura clandestina.

O que según el Departamento de Estado de Estados Unidos (EE.UU.), Colombia sea uno de los países con el mayor número de mujeres y niñas sujetas a la explotación sexual en América Latina, el Caribe, Europa occidental, Asia, el Medio Oriente y Norteamérica. Al mismo tiempo, Ecuador se ha convertido en país de origen, tránsito y destino para trata de personas, sin que exista presupuesto para combatirla, como declaró a la prensa hace unos meses, Doris Moreno, coordinadora de la Unidad Antitrata del Ministerio del Interior de dicho país

De acuerdo con un informe de enero del Congressional Research Service de los Estados Unidos, América Latina es la región de donde provienen la mayor parte de las personas que son traficadas a los EE.UU. América Latina es también una región de tránsito para víctimas provenientes de Asía, en camino a EE.UU., Canadá y Europa. El Departamento de Estado de los EE.UU. estimó que alrededor de 14,000 y 17,500 personas son traficadas al país por año.

En nuestra América Latina tenemos varias historias arrancadas, muchos desaparecidos y esfuerzos por parte de los gobiernos que son pocos, insuficientes y nulos. Muchos gobiernos no saben cómo abordar el tema, por falta de conocimiento, de recursos o por complicidad de ciertos sectores estatales. Y esta última aseveración la hago a partir de información que recibo respecto a operadores de justicia y de las fuerzas de seguridad que actúan en connivencia con estas mafias

Tal como dice Rosa Montalvo (1), la trata de personas constituye una de las violaciones flagrantes a los derechos humanos en la actualidad, una nueva forma de esclavitud, en un negocio que es considerado el que más dinero mueve en el mundo luego del narcotráfico y el tráfico de armas. De acuerdo con CATWLAC de México, los grupos del crimen organizado en ese país utilizan a quienes raptan como halconas, sicarias, mulas o esclavas sexuales de los jefes de plaza y cuando se cansan de ellas, simplemente las matan, desfigurándoles los rostros para hacer más difícil su identificación. Es que la venta y renta de mujeres y niñas es una forma de diversificar más sus negocios perversos y aumentar las ganancias.

La lucha contra la trata de personas y contra el crimen organizado debe ser una política de Estado en todos los países del mundo y un esfuerzo concertado entre los países de la región y a nivel global. Esta tarea debe ser encarada a todos los niveles- y especialmente (aunque no exclusivamente) por quienes nos gobiernan: necesitamos hablar de trata, informar, prevenir, capacitar, comunicar pero también necesitamos políticas públicas que puedan ser llevadas a cabo y que cuenten con un presupuesto adecuado. También precisamos revisar nuestras legislaciones, porque la trata debe ser debidamente sancionada y dada la virulencia del crimen, sus víctimas deben ser pasibles de un tratamiento especial por el trauma que conlleva.

Un deseo para el 2013 es que los gobiernos den señales claras y robustas, que impliquen planes serios,  dada la urgencia y la gravedad de la lucha contra la esclavitud moderna.

Nota:
1)    http://www.noticiasser.pe/26/09/2012/teleidoscopio/trata-de-mujeres-violencia-y-machismo

 

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Comentario Destacado
Muy claro Jefrey, lo lamentable es que amplios sectores de la sociedad ayacuchana no muestra organizacion alguna, cosa que si hacen los que se benefician de la corrupcion. Entonces "a robar que el mundo se va a acabar" parece ser el modelo de la conducta social actual y futura Leer más >>
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