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¿Quién ganó en las primarias de Argentina?

Enviado el 20/08/2017

El domingo 13 de agosto se realizaron las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de Argentina, mecanismo democrático por el cual se definieron los partidos/movimientos (los que superaron la valla del 1.5% por distrito electoral) que podrán presentarse a las elecciones nacionales del 22 de octubre para renovar a cerca de la mitad de la Cámara de Diputados (a 127 de 257) y a un tercio del Senado (a 24 de 72); y, se seleccionaron las listas que representarán a cada partido. Dada su naturaleza, las PASO son un termómetro que permitieron medir tanto el apoyo a las políticas del presidente Mauricio Macri como el respaldo a la principal figura de la oposición, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK).

Los resultados del recuento provisorio tienen dos lecturas, dependiendo de quien realice el análisis. Para Cambiemos (PRO-ARI-UCR) demuestran su consolidación como un partido nacional con amplia aceptación ciudadana, capaz  de ganar en distritos electorales claves como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde Elisa Carrió obtuvo el 49.55%; Córdoba, donde Héctor Baldassi consiguió el 44.51%, y Mendoza, donde Alfredo Cornejo retuvo la provincia con el 41.07%. En las otras dos provincias importantes, Buenos Aires y Santa Fe, obtuvieron el 34.19% (en un empate técnico con el kirchnerismo) y el 27.13% (a sólo décimas del justicialismo), respectivamente. Es destacable también la victoria de Cambiemos en Santa Cruz, bastión histórico del kirchnerismo (gobernada hoy por Alicia Kirchner).

Si los resultados se repitiesen en las elecciones de octubre, Cambiemos pasaría de 86 a 105 curules en la Cámara de Diputados, y de 17 a 24 en la de Senadores (o 26, dependiendo del resultado final en la provincia de Buenos Aires). Tomando en cuenta los resultados para diputados a nivel nacional, la coalición habría alcanzado el 35.9% de los votos, 1.57% más que lo obtenido en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2015.

Pero ¿qué ha llevado a una parte importante del pueblo argentino a apoyar al macrismo pese a que la situación económica y social ha empeorado bajo su gestión? la inflación estimada del país bordearía el 22% (la meta inflación es de 14.5%, +-2.5%); el índice de pobreza económica creció en 3,9 p.p (según la Universidad Católica Argentina); el desempleo aumentó en 1,3 p.p. entre el cuarto trimestre de 2016 y el primero de 2017; la producción industrial cayó un 1% en los primeros cinco meses de 2017 (medido por el Índice de Producción Industrial – IPI); aumentó el nivel de endeudamiento (+USD 33 mil millones, incluyendo una deuda de +USD 2,750 millones a un plazo de cien años). Además Milagro Sala sigue presa, contraviniendo una resolución de la Comisión IDH (existen dudas sobre la imparcialidad del Poder Judicial Federal de Jujuy), y Santiago Maldonado sigue desaparecido después de haber sido detenido por la gendarmería en Chubut, según fuertes indicios.

No es fácil dar una respuesta, pero las siguientes razones pueden contribuir a su formulación:

i)      La fuerte división política entre el peronismo (pero sobre todo el kirchnerismo) y la coalición de partidos “de derecha”. Argentina fue gobernada durante doce años por la familia Kirchner (Néstor desde 2003 hasta 2007 y Cristina desde 2007 hasta 2015), en una época que marcó un giro en la forma de hacer política. Durante ese período, los Kirchner se enfrentaron frontalmente a los poderes económicos, implementaron una fuerte política social y de protección a la industria nacional, e impulsaron las causas ligadas a los derechos humanos. Hasta ese momento, como en casi toda América Latina, la política estaba regida por los mandatos del Consenso de Washington (1989) y por altos niveles de impunidad, dado que los grupos de poder económico se vieron beneficiados por la dictadura militar y por los gobiernos posteriores.

 

ii)    La adopción por parte del macrismo de un discurso fuertemente crítico respecto de la herencia de los gobiernos kirchneristas, a los que ha responsabilizado, de acuerdo a sus postulados, por los altos niveles de gasto público, la ineficiencia en el servicio estatal y la implementación de políticas que ahuyentaron la inversión privada (las nacionalizaciones de YPF, de los fondos de pensiones, y de Aerolíneas Argentinas, así como el control cambiario y la renegociación de la deuda pública con sus acreedores, incluidos los fondos buitre). En esa línea, Macri ha “vendido” la idea de que sus medidas de ajuste no corresponden a una política económica neoliberal sino a la necesidad de superar la difícil situación en la que el kirchnerismo dejó al país, por lo que ha pedido tiempo para consolidarlas, invocando que lo peor ya pasó.

 

iii)   Los altos niveles de corrupción durante el kirchnerismo, por los que, entre otros, el exsecretario de Obras Públicas (2003-2005) está en prisión. Por su parte, la exmandataria está imputada en varias causas por corrupción y/o lavado de activos. Aunque la campaña de Macri ha utilizado los actos de corrupción para cargar sobre su principal opositora, muchas veces ello ha tenido un efecto boomerang dadas las acusaciones que pesan sobre él, y su entorno más próximo, por actos de corrupción, principalmente ligados a las cuentas offshore familiares de Panamá, y a sus posibles vínculos con Odebrecht.

     

iv)  El control de los principales medios de comunicación por parte del Grupo Clarín, que mantiene un abierto enfrentamiento con la familia Kirchner, lo que ha llevado a ataques constantes sobre la oposición, manejando un discurso similar al del oficialismo.

 

v)    El apoyo explícito de los grupos de poder económico, que temen un escenario difícil si es que pierde el macrismo y se modifica la política económica. Ello se reflejó en los efectos inmediatos de los resultados provisionales de las PASO (la disminución del tipo de cambio, que había sobrepasado los 18 pesos por dólar; el aumento del precio de las acciones y la disminución del riesgo país).

 

¿Significa ello que el kirchnerismo ha perdido? Creemos que no. Es destacable que pese a las acusaciones expuestas (apoyándose el macrismo en los grandes medios de comunicación), CFK haya obtenido el 34.11% de los votos de la provincia de Buenos Aires, y el 21.08% de los del país. De repetirse los resultados en las elecciones de octubre, el kirchnerismo mantendría el número de diputados y perdería diez curules en el Senado (donde pasaría de 38 a 28, dejando de tener quorum, fijado en 37 escaños).

Además, según los resultados, casi dos tercios de los argentinos están en contra de las políticas actuales, lo que es motivado por una real sensación de pérdida de su calidad de vida. Ello nos lleva a pensar que este sector está en la búsqueda de una figura política que continúe con el legado kirchnerista, pero que deje atrás la pesada carga que tiene CFK en sus espaldas. Si sumamos el 15.25% del voto justicialista (no kirchnerista) se alcanzaría el 36.33%, porcentaje similar al logrado por el macrismo. Asimismo, hay que tener en cuenta los votos restantes: el massismo (Sergio Massa fue jefe de Gabinete de Ministros de CFK) obtuvo el 7.38%, y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), el 6.78%. En conclusión, de repetirse los resultados en octubre, el oficialismo tendrá que pactar con partidos de corriente ideológica distinta y tendrá en el Senado la voz de CFK, lo que de por sí representa una amenaza a sus políticas.

Debe hacerse un análisis aparte del conteo provisional de las PASO, sobre el que pesan acusaciones (fundadas al parecer) de un manejo tendencioso, debido a que el macrismo habría iniciado el conteo en aquellos distritos electorales que le eran favorables, lo que les permitió anunciar, en prime time, que Esteban Bullrich, su candidato, aventajaba por más de cinco puntos a CFK en la provincia de Buenos Aires. Pasado ese momento, la tendencia cambió: a las siete de la mañana, hora en la que se cerró el conteo, Unidad Ciudadana se encontraba a 0,08 p.p de Cambiemos; el escrutinio se cerró al 95.68%.  Un hecho similar sucedió en Santa Fe, donde se tuvo que esperar al día siguiente para conocer que la tendencia había cambiado y habría resultado vencedora la Alianza del Frente Justicialista. Las sospechas se ciernen sobre el manejo del conteo bajo la sensación de que estuvo dirigido a reforzar el mensaje (no del todo cierto) de que Cambiemos había obtenido una victoria en las cinco provincias con mayor peso electoral. El fin del conteo oficial tomará algo más de una semana y debemos estar muy atentos a sus resultados ya que las PASO tienen la capacidad de predecir lo que pasará en octubre próximo, y ello marcará – en gran medida – el grado de gobernabilidad para lo que queda de mandato.

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E INDUDABLE QUE MENDOZA NUNCA HA APORTADO NADA AL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, NADIE ENTENDIO PORQUE EL CNM LO NOMBRO SI NO TENIA NI APTITUD ACADEMICA NI CAPACIDAD SOLVENTE PARA SER MAGISTRADO, SIN EMBARGO SE LE NOMBRÓ MAGISTRADO SUPREMO Y NUNCA A PODIDO REALIZAR UNA GESTION IMPERECEDERA, ES UN LASTRE QUE SE LE HAYA DESIGNADO MINISTRO DE JUSTICIA Leer más >>
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