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Todorov y los excesos de la democracia

Enviado el 21/11/2012

Ximena Málaga Sabogal

La semana pasada hemos recibido en Perú la visita de Tzvetan Todorov, un pensador búlgaro-francés multifacético y conocido tanto por sus críticas literarias como por sus reflexiones sobre la política mundial actual. Si bien sus planteamientos sobre la literatura fantástica han quedado atrás, sus aportes a la teoría política y la crítica social son renovados constantemente. En esta ocasión y a través de reuniones sostenidas en la Alianza Francesa y la PUCP, Todorov nos presentó su material más reciente, publicado bajo el nombre “Los enemigos íntimos de la democracia” (en español gracias a Galaxia Gutenberg, 2012), así como algunas de las ideas de “La experiencia totalitaria”(2010).

Todorov sostiene que los valores de la democracia, por definición, no se asumen absolutos. El asumirlos así daría lugar a fanatismos que impiden la pluralidad – uno de los principios básicos de la democracia. Esta no se puede imponer por la fuerza y debe ser cuestionada para mantenerse en pie. La noción misma de democracia implica así la perfectibilidad, la necesidad de mejorar a través del cambio. Es un horizonte al que aspirar, no una realidad que puede alcanzarse en su totalidad.

Por mucho tiempo, especialmente durante la Guerra Fría, se consideraba a los regímenes tradicionales, los regímenes autoritarios y los totalitarismos (una fusión de los dos anteriores) como los enemigos de la democracia. Así, la Unión Soviética era el epítome de todo lo malo y las democracias occidentales se presentaban por oposición como sistemas políticos casi perfectos. Hoy, a pesar de que los enemigos clásicos siguen allí, la democracia ha cultivado a sus principales enemigos en su propio seno. La idea base es sencilla: Todorov parte de la definición más clásica de democracia (“poder del pueblo”) para preguntarse qué tanto queda de ella y en qué momento puede excederse. Los valores democráticos – la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos, el liberalismo – pueden convertirse en una pesadilla si son llevados a extremos. Las debilidades internas de la democracia surgen de una actitud fanática de los promotores de la misma que las presentan como sus logros.

Uno de estos casos es el del mesianismo democrático que encuentra su principal expresión en las guerras humanitarias: conflictos cuyo fin es promover o restituir los valores democráticos (especialmente la defensa de los derechos humanos) en sociedades que los perdieron de vista o nunca gozaron de ellos. Un clásico ejemplo sería la intervención estadounidense en Irak o la reciente intervención de la ONU en Libia. Ojo, el autor no niega la crítica situación previa en ambos casos, pero teme a los excesos que la regularización y legitimización de este tipo de intervenciones pueden conllevar. ¿Cuáles son los límites de estas intervenciones? ¿Qué factores entran en juego en la decisión de si intervenir o no? No es ningún secreto que todos los regímenes coloniales comenzaron con la premisa de la difusión de “el bien”, ya sea bajo el nombre de la civilización, la religión o los valores de turno de la sociedad en expansión. “El proyecto de imponer el bien es peligroso”, subraya Todorov, agregando: “no se puede imponer la democracia por las bombas”.

Otra de las hipertrofias de la democracia – crecimiento excesivo de algunos de sus elementos –es la ideología ultra liberal que se expresa en la amenaza a la autonomía política por actores económicos que escapan a los gobiernos nacionales. Un ejemplo de ello es el poder que ostentan las empresas transnacionales en muchos países. Para Todorov, la ideología ultra liberal no deja espacio a la acción política pues rechaza toda intervención del Estado. La lógica del consumo no puede ser cuestionada y la “libertad de consumir” se presenta como algo casi sagrado. En este contexto, el papel del Estado es reducido a mantener el orden público mientras el principio del mercado ilimitado se impone. El exceso de poder que obtiene una libertad – la económica – opaca y subordina otras libertades sociales, culturales y políticas. Ante este panorama, Todorov llama la atención: “en una democracia todo poder debe ser limitado”.

Por último, otra mutación de los principios democráticos se da en el populismo. En este sistema, la libertad se convierte en una fuente de amenaza y la alusión al poder del pueblo en un recurso retórico. El populismo apela a las emociones del momento y favorece lo inmediato escapando a las abstracciones de proyectos a largo plazo. Para evocar esta vena emotiva, echa mano a la referencia identitaria del grupo. Si bien todo intento nacional recurre al discurso de la identidad colectiva, los populismos – especialmente en la situación actual del mapa migratorio de Europa – utilizan este discurso para denunciar la “invasiones” extranjeras y exacerbar sentimientos nacionalistas excluyentes.

Estos “enemigos íntimos” se disfrazan de democracia pero pueden ser aún más peligrosos para ella que los antiguos enemigos externos. Hay que conocerlos para combatirlos. Todorov insiste en que estas reflexiones no deben llevarnos a conclusiones sombrías sobre el sistema democrático en sí. La democracia real debe tomar en cuenta los peligros que implica el atrofiamiento de sus valores básicos para detener su acción negativa. Para que ésta no se convierta en un sistema colonial o totalitario con la excusa de promover sus valores, es necesario el trabajo de memoria. Todorov resalta el caso de Alemania que logró renacer políticamente de las cenizas del nazismo y educar a generaciones de demócratas a través de abrazar su pasado histórico y sacar lecciones para no repetir.

Peruanos, ideas para tomar en cuenta.

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Ximena Málaga Sabogal
Grupo Memoria
    Comentario Destacado
    Entrevista que aporta un reflexión muy sugerente y bien informada. Hay puntos, por supuesto, que requerirían mayor discusión. Apunto uno, ¿los maestros necesitan del acompañamiento de antropólogos para "comprender" la cultura de los educandos, varones y mujeres? Y, ¿por qué los antropólogos? ¿cualquier antropología? No es tan simple. En mi concepto, lo que tendría que verse, identificarse, deconstruirse, es el mecanismo de poder del aula, currículo incluido, que es lo que define las ... Leer más >>
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