Noticias SER
Logo SER

Memorias regionales y Batalla de Ayacucho en el Bicentenario

Enviado el 22/02/2017

Alrededor de la Batalla de Ayacucho del 9 de Diciembre hemos aprendido a recordar las acciones más importantes que tuvieron lugar en esa fecha y a abordar la cuestión del impacto que tuvo para definir la “suerte de la América toda”. La tradición aprendida en la escuela no cuestiona el significado y el sentido que ha tenido y tiene para la sociedad ayacuchana. Importa pensar por ejemplo por qué un acontecimiento emblemático como la Batalla de Ayacucho ha ido cambiando en la memoria de la sociedad ayacuchana. ¿De qué modo un evento sucedido hace casi doscientos años como la denominada “Última Batalla por la Independencia de América” ha producido y todavía produce ideas, sentimientos y reacciones en quienes viven en una sociedad  regional como la ayacuchana?

Señalemos de entrada que los historiadores nacionales (a diferencia de los historiadores regionales) han puesto mayor atención sobre  el carácter decisivo de la batalla de Ayacucho en el proceso de la Independencia. Ellos se han ocupado en explicar el antes y después de este hecho desde una vertiente nacional y latinoamericana; así como su carácter de gesta para unos y de culminación de un proceso para otros. Esta batalla ha servido para exaltar los sentimientos de identidad nacional y de unidad latinoamericana. Los héroes nacionales y latinoamericanos con quienes nos identificamos constituyen la personificación misma de nuestra idea de nación y sentimiento latinoamericano y por tanto ocupan lugares importantes en nuestra memoria histórica. Sin embargo, relativamente pocos y solo recientes estudios empiezan a fijarse en las sociedades locales y regionales donde se produjeron eventos tan importantes como los escenarios de conflicto o las batallas. Al acercarse el bicentenario los especialistas en estudios sobre las memorias colectivas han empezado a interesarse por las historias de grupos locales y de espacios sub-nacionales como las regiones. De paso nos interesamos en actores percibidos como marginales, los no héroes y finalmente aquellos que participaron indirectamente o que pese a estar en medio del conflicto, no tuvieron participación.

En esta línea de pensamiento, lo que proponemos más bien es reflexionar en torno al sentido que ha tenido y tiene la Batalla de Ayacucho  para la sociedad regional ayacuchana. Tengamos en cuenta que el acto de conmemorar, es hacer un acto de recuerdo sobre determinado acontecimiento. Ese recordar de un hecho pasado, está en función al modo cómo cada sociedad establece, y ajusta su relación con el presente. El recordar no solo es retrotraer el pasado sino ubicarse en relación con el presente. En otras palabras, el pasado, a través de la conmemoración sirve como instrumento para ubicarse en el presente, para expresar las demandas, las esperanzas y también las angustias que nos afligen.

Para la sociedad regional ayacuchana respecto de sus percepciones sobre la Batalla de Ayacucho, podemos señalar hasta tres momentos importantes de su conmemoración. Dos de ellos han tenido lugar en el siglo XX y uno tercero que tendrá lugar en este siglo XXI. Las conmemoraciones del siglo XX han estado marcadas por un clima similar al actual: preparativos previos, sensibilización de la sociedad local/regional; ceremonias, compromisos y recuerdos. La primera fue aquella que tuvo lugar con motivo de cumplirse el primer centenario de la independencia y como parte de ésta, la conmemoración de la Bbatalla de Ayacucho; la segunda fue en el año 1974 en conmemoración al sesquicentenario de la independencia. Pero la tercera es la que tendrá lugar en el año 2024.

Empecemos con la conmemoración, del primer centenario de la Batalla de Ayacucho. Los años 1921-1924 marcaban una época de optimismo en la región. Desde varios años antes, un grupo de vecinos notables e intelectuales locales apoyaron la formación de una comisión encargada de festejar el centenario. Las expectativas generadas desde 1918 eran bastante altas; el entusiasmo por la conmemoración que se tradujera en obras de infraestructura llevó a proponer un Plan que entre otras cosas solicitaba fondos del gobierno central para el extender el ferrocarril de la ciudad de Huancayo hacia Ayacucho; la construcción de un camal para atender la demanda citadina y otras obras.

Las ideas de modernización y progreso acompañaban el entusiasmo para demandar obras que colocaran a la ciudad a la par que otras modernas ciudades del país. La comisión ayacuchana del primer centenario veía al ferrocarril como el motor del progreso regional, mientras que los cambios arquitectónicos y los servicios del camal para beneficiar al ganado, le darían el status de ciudad moderna. Sin embargo, a medida que se acercaba 1924 las obras no tenían el financiamiento del gobierno y finalmente varias de ellas se terminaron recién después de 1925.

En torno al Centenario, los intelectuales regionales buscaron demostrar que una sociedad del interior del país como Ayacucho también merecía ser incorporada en la comunidad imaginada nacional. Las celebración del Centenario fue el momento para mostrar que el suelo donde se libró tan importante batalla era también el de una sociedad que había participado en la independencia, que también tenía sus héroes locales y regionales y por tanto contaba con los méritos suficientes para considerarse peruana. Los nombres de María Parado de Bellido, Ventura Qalamaqui o Basilio Auqui eran la carta de presentación para el ingreso a esta comunidad imaginada. Los ayacuchanos al incorporar héroes mestizos e indígenas pretendían demostrar también su unidad regional más allá de las diferenciaciones raciales.

Pero, más allá de vivir entusiastamente esta conmemoración y demandar el progreso el mensaje era claro: frente al creciente centralismo de Estado que afectaba espacios como Ayacuchano donde hasta su universidad había sido cerrada por razones fiscales, las conmemoraciones eran un modo de expresar la frustración generada por el centralismo.

Acabado el primer centenario, comenzó el desencanto; el tren de Huancayo nunca llegó, y las obras que se hicieron por la ciudad pronto quedaron en el olvido. Para los intelectuales regionales, la frustración frente al centralismo los llevó a imaginar una región distinta, integrada y de cara al resto del país. Algunos años después una rebelión organizada por un partido nacional como el Apra contó con un entusiasta apoyo de un sector de jóvenes ayacuchanos. Mientras tanto, el Estado volvió a lo de siempre: se olvidó de esta sociedad regional y su presencia se limitó a reducir los presupuestos fiscales, invertir algo en educación primaria y secundaria además de algunas campañas de salud. El sentimiento de abandono y la migración hacia lugares con mayor dinámica económica marcaron la vida posterior a 1924.  

La segunda y última conmemoración del siglo XX en Ayacucho tuvo lugar con motivo del sesquicentenario de la Independencia en 1974. Su organización fue manejada de manera centralista; se formó una Comisión Nacional pero con poca o ninguna inclusión de los grupos regionales. Al igual que en el Centenario, las demandas ayacuchanas giraban alrededor de la conectividad con la costa y la capital del país. Obras como la carretera Libertadores y la televisión estuvieron en la agenda así como el monumento conmemorativo a la batalla de Ayacucho en la Pampa de la Quinua. Mención aparte son las obras que un país de la comunidad latinoamericana como Venezuela realizó en la ciudad.

Un aspecto particular en esta conmemoración fue la visión de lo inacabado de la independencia y la necesidad  de una segunda. El pesimismo era notorio a pesar de las conmemoraciones del sesquicentenario. El recuerdo del pasado devino en compromiso del futuro. Igualmente, desde la perspectiva regional, el nacionalismo devino en sentimiento abiertamente anti-imperialista y el regionalismo prácticamente había desaparecido. La visión de buena parte de la población de Ayacucho era que la Independencia solo sirvió para consolidar la herencia colonial y por tanto, semi-feudalidad y semi-colonialidad estaban todavía presentes. Pocos años después, estallaría la violencia con las consecuencias que todos conocemos.

En los próximos años, asistiremos a una tercera conmemoración de la Batalla de Ayacucho, la primera de este siglo. La sociedad ayacuchana es probablemente distinta a la del pasado. A raíz de las dolorosas experiencias de las décadas pasadas, la batalla de Ayacucho adquiere nuevos sentidos y significados entre la población. Uno primero es la manera cómo hoy nos fijamos en la violencia que acompaña a la guerra. La magnitud de muertos y heridos no es algo que precisamente sea motivo de conmemoración después de lo vivido a fines de los años ochenta del siglo pasado. La valoración de la vida y los derechos humanos implica cambiar la percepción sobre el acontecimiento del 9 de diciembre. Otro aspecto, es aquel relacionado a la población civil en medio de una guerra. Más que pensar en la participación a favor de los patriotas, importa conocer cómo vivió la población involucrada en los tiempos del conflicto. La población civil que sufrió las consecuencias de la guerra tendrá importancia en la próxima conmemoración.

Una nueva agenda para el bicentenario de la Batalla de Ayacucho en el 2024 deberá tener en cuenta aspectos como los siguientes:

- La próxima conmemoración debe ser motivo para repensar las relaciones centro-periferia; capital-provincias o sociedades regionales/sub-nacionales.

- Los espacios sub-nacionales deben ser pensados en términos de diversidad más allá de la homogeneidad que la idea de nación establece.

- El conflicto interno en relación a la población civil debe ser motivo de reflexión e incorporado en la agenda del bicentenario.

Mag. Antropología, Docente Universidad de Huamanga.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.
Comentario Destacado
El tratamiento de los conflictos en el mundo se ha convertido en una especialidad más que necesaria pues ante la represión policial o militar mecánica hemos visto que la espiral de violencia no ha hecho más que aumentar. Por eso es que el diálogo es la única herramienta frente a las crisis. En el Perú y dependiendo de los sectores la Supervisión tiene un rol preponderante en la prevención de conflictos. Me explico, de los 204 conflictos declarados por la Defensoria 112 son ... Leer más >>
El Video de la semana
Haykapikaman Suyasun Programa Radial (Huanta)
Enlaces
texto