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El dilema de la segunda vuelta: ¿“Podridos” o “Congelados”?

Enviado el 25/05/2016

En La promesa de la vida peruana (1943)[1], el Maestro Jorge Basadre afirma que la legítima aspiración de los peruanos a una vida plena “ha sido a menudo estafada o pisoteada por la obra coincidente de tres grandes enemigos de ella: los Podridos, los Congelados y los Incendiados”. Tipificando de manera sucinta a esos personajes, escribe:

“Los Podridos, han prostituido y prostituyen palabras, conceptos hechos e instituciones al servicio de sus medros, de sus granjerías, de sus instintos y de sus  apasionamientos. Los Congelados se han encerrado dentro de ellos mismos, no miran sino a quienes son sus iguales y a quienes son sus dependientes, considerando que nada más existe. Los Incendiados se han quemado sin iluminar, se agitan sin construir”.

La presentación de estos tres personajes en los últimos párrafos del ensayo, refuerzan la incertidumbre en la que vivimos, al menos un sector de la población electoral, en este tiempo de espera de la segunda vuelta.

Se puede empezar afirmando que, aun cuando permanecen todavía heridas abiertas que deberán cerrarse con reparación digna para las víctimas, la sociedad peruana se ha sobrepuesto a uno de esos enemigos, los “Incendiados”, que quisieron convertir al Perú en “una gigantesca fogata” con su práctica terrorista. Ahora, sin embargo, ella se enfrenta a tener que elegir entre quienes se creen, se sienten o están representados por esos otros dos enemigos, los “Podridos” y los “Congelados”. Respecto al primero, los “Podridos”, basta con refrescar nuestra memoria con lo que han aportado, en las últimas semanas, diversos medios y comentaristas sobre corrupción e impunidad, para concluir que inobjetablemente ellos estarán presentes en la cédula de sufragio. Pero no debemos olvidar fácilmente que quiénes están, también, representados en la misma cédula por el personaje de los  “Congelados”, son los responsables de lo que Monseñor Helder Câmara llamó “la primera de las violencias”, la estructural; aquélla que ha sido la causante de mantener históricamente a millones de peruanos y peruanas viviendo en la miseria, explotación y exclusión. ¿A quién elegir?, nos pide nuestra débil y no tan neutral democracia. ¿A los “Podridos”, para que el país “escape del peligro de no ser sino una charca”, como escribe Basadre; o a los “Congelados”, que ven el país como“un páramo”[2]? ¿O quién sabe, si auscultando hechos y situaciones en profundidad, ambos personajes se encuentran amalgamados, aparentando ser diferentes?

Para desgracia nuestra, por lo general, todas las decisiones que se han tomado a lo largo de nuestra historia han sido entre dos visiones: la de corto y largo plazo. Como ahora, cada vez que se decide por opciones de corto plazo, como lo es acudir al “mal menor”, se sacrifica futuro. La democracia económica que se sustenta en la mirada de largo plazo, se reemplaza por el corto plazo. Se opta por la minería y se abandona la agricultura; el oro por el agua. ¿Dónde quedó el Acuerdo Nacional, como referente de políticas de Estado? En definitiva, lo que se hace es perpetuar el modelo económico fujimorista bajo el perfil de una tecnocracia en la que sólo cambian los rostros y los nombres. Fue, quizá, que pensando en este estigma que llevamos a cuestas, Pablo Macera escribiera, en un ensayo de los ochenta, que “en la historia peruana hay cuentas pendientes que cada generación recibe el encargo de pagar”; agregando en ese contexto que “ningún Proyecto actual resulta (…)viable si no queda inserto dentro de esa perspectiva histórica y se hace responsable de todo nuestro pasado”[3].

El dilema no es fácil de superar. ¿Rechazar a uno de ellos por razones que no requieren mayores pruebas, optando por el otro en aras del mal menor? ¿Rechazar a ambos, mediante un voto opositor que refleje la negación a todo un sistema de creencias y hechos concretos que nos imponen esos dos “enemigos de la vida peruana”, los “Podridos” y los “Congelados”? La respuesta está, acaso, en decidir si se vota por el corto o largo plazo. Optar por el corto plazo es hacer lo que venimos haciendo desde hace 25 años, es decir, volver a postergar nuevamente las verdaderas y necesarias transformaciones del país. Votar por el largo plazo, en cambio, es comprometernos desde ahora a construir lo nuevo y distinto; jugarse también por la democracia económica y la justicia social. No se trata de repetir que en “largo plazo todos estaremos muertos”, recordando a John M. Keynes, porque en esa decisión estamos apostando por las nuevas generaciones, que nos juzgarán por aquello por lo que no supimos decidir o que no hicimos.

Para concluir, entonces, el hecho de estar obligados a priorizar a qué “enemigo” vencer como primera opción (léase los “Podridos”), no debe cegarnos respecto a que por impedir que éste resurja o se consolide, el otro se fortalezca. No olvidemos que nuestra historia, en particular la más reciente, nos ha mostrado que los “Congelados” han estado siempre ahí, poniendo trabas o conspirando, según lo que le convenga en el momento dado, para impedir que la justicia social impere en el país. Se trata, desde este lado, de reafirmar una ética política que nos libere de esos “enemigos”, respondiendo con coherencia al llamado tan desafiante que, respecto a ellos, nos hace Basadre con las últimas palabras de su ensayo: “que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos".




[1]
BASADRE, JORGE. "La Promesa de la Vida Peruana". Editorial Mejía Baca, Lima, julio 1958; pp. 50-51.Nota: este  ensayo que aparece con otros en esta edición fue escrito en 1943.

[2] Textualmente la cita es: “Los Podridos han hecho y hacen todo lo posible para que este país sea una charca; los Congelados lo ven como un páramo; y los Incendiados quisieran prender explosivos y verter venenos para que surja una gigantesca fogata” (ibid. p. 51).

[3]MACERA PABLO. "Hacia un Proyecto Nacional"; IPEGE; Lima, Perú, 1985; p. 53

Comentarios (1)

Muy oportuno para la

Muy oportuno para la Reflexión y la Lucha, esas dos señoras tan maltratadas en la actualidad peruana.
Sólo nos queda afrontar una vez más lo inmediato "tapándonos la nariz" como alguien dijo y preparándonos para el castigo.
¿Cuánto durará?
5 de junio: Elegir entre la tortura y la muerte. Pero en la tortura, siempre hay esperanza...
Gracias Carlos por ser de los pocos que nos hablan sacudiendo el polvo, que ya se ha hecho barro, de nuestra inacción, inercia, irresponsabilidad, ignorancia-
VIVIRÁ EL PERÚ! ¡ Morirán los podridos y los congelados! Los incendiarios son sólo sus sirvientes. EL DINERO NO VIVE sólo entretiene...

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