Noticias SER
Logo SER

La ciudad acorralada

Enviado el 26/10/2016

El libro “La ciudad acorralada: Jóvenes y Sendero Luminoso en Lima de los 80 y 90” (IEP: 2016), escrito por Dynnik Asencios, es de lectura necesaria para el Perú de hoy. Se trata de un libro que abona a la comprensión de Sendero Luminoso como organización, desde la perspectiva de quienes formaron parte de sus filas, pero no en el momento primigenio de la acción en zonas rurales, sobre lo que ya se ha escrito, sino sobre todo en los tiempos en que su accionar dio un vuelco a la ciudad. Para cumplir con este objetivo, Asencios retrata las historias de los jóvenes limeños que, por razones muy distintas, se unieron a este movimiento terrorista y terminaron en las cárceles. 

En ese sentido, el libro dialoga muy bien con los libros de Lurgio Gavilán y José Carlos Agüero quienes se ocupan precisamente de Sendero Luminoso “desde adentro” en su experiencia rural, en el caso del primero, y también en la urbana, en el caso del segundo. Estos libros, que anteceden a “La ciudad acorralada”, ofrecen reflexiones ciertamente explícitas, aunque con un matiz distinto expresado en la constante interpelación de la experiencia individual de los autores, por el recuerdo y la propia reflexión de sus vidas y de personas cercanas a ellos. El trabajo de Asencios, por su parte, tiene un componente más decididamente analítico, con intenciones explicativas y, por lo tanto, una interpelación centrada más bien en su investigación, priorizando, por lo general, sus reflexiones como observador externo.

Se trata, por otro lado, de un libro que dialoga muy bien trabajos previos, como “La voluntad encarcelada” (IEP: 2003) del historiador José Luis Rénique. Este antecedente es importante pues nos ayuda a entender, desde una perspectiva histórica, cómo es que se configura el trabajo político carcelario de Sendero Luminoso, constituyendo en estos espacios una suerte de gobierno en miniatura, imagen que se convertiría en un pilar fundamental de la propaganda senderista. El objetivo del trabajo de Rénique, en ese sentido, era contextualizar y explicar la evolución de la estrategia política senderista a lo largo de la década y la forma cómo la prisión se reconstruye en el imaginario y acción del partido, constituyendo las “luminosas trincheras de combate” y transmitiendo una imagen contundente desde la prisión, recogida elocuentemente en los videos de las prisiones que hoy todos conocemos.

Por su parte, Asencios, mezclando la antropología y la sociología, nos lleva más allá en la comprensión de este fenómeno, retratando de forma ambiciosa la dimensión individual de esta trinchera. Un relato que, por lo mismo, “desmitifica” a la organización monolítica y altamente ideologizada que el propio Sendero se encargó de construir, especialmente desde las cárceles. Así, el autor encuentra que son muy variadas las motivaciones de quienes, en su juventud, optaron por engrosar estas filas y se embarcaron, comprometiendo todo, en su causa. Unos por influencias familiares, otros por sus círculos amicales y sociales; así como quienes vieron en la imagen de Sendero Luminoso una promesa de orden y sentido para sus vidas en un contexto de agudas crisis en todas las esferas de la sociedad.

Jóvenes que, como argumenta el autor, por lo general no eran muy distintos al resto de sus coetáneos limeños de la época, situación que contradice abiertamente algunas interpretaciones deterministas sobre supuestas “inclinaciones” psicológicas o morales por parte de los senderistas. Asimismo, este trabajo nos muestra que más allá de la imagen impecablemente ejecutada en las marchas dentro de los penales, en lo cotidiano la experiencia de los senderistas dentro de los mismos era más bien un mosaico de realidades muy diversas, tanto por los distintos niveles de permisibilidad en los centros de reclusión como por las personalidades de quienes estaban recluidos y sus propias aspiraciones. En muchos de los testimonios, los jóvenes -apresados muy rápidamente por la policía- muestran cómo se “formaban” como senderistas “a carta cabal” en las prisiones, situación que en algunos casos efectivamente terminaba en el disciplinamiento de los cuadros y, en otros, mostraba mecanismos de resistencia soterrados por parte de los mismos. Una imagen, ciertamente, poco explorada en la academia y, sobre todo, en el imaginario colectivo.

No quisiera adelantar más puesto que es un libro que debe leerse detenidamente y que, por lo tanto, estoy seguro que va a generar un debate importante sobre la forma de entender a un movimiento tristemente célebre por su decida violencia y por los efectos nefastos que ha tenido en nuestra historia reciente. Pero también es un libro importante en el sentido que nos acerca un paso más en el proceso de comprender aquello que pareciera evitamos por todos los medios posibles: ¿Quiénes eran realmente los senderistas más allá de su cúpula y mandos medios? y, por supuesto, ¿por qué tomaron la decisión de formar parte de algo que para el resto de la sociedad significó un lacerante tan funesto? No es un libro políticamente correcto, eso sí advierto, si por corrección política entendemos la imposibilidad de ponerse en los pies del otro para entenderlo sin que esto signifique justificarlo, como advierte repetidamente el autor. Habrá que ver si ya estamos listos o, como me temo, todavía nos cuesta hacer este ejercicio. 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.
Comentario Destacado
Muy claro Jefrey, lo lamentable es que amplios sectores de la sociedad ayacuchana no muestra organizacion alguna, cosa que si hacen los que se benefician de la corrupcion. Entonces "a robar que el mundo se va a acabar" parece ser el modelo de la conducta social actual y futura Leer más >>
El Video de la semana
Haykapikaman Suyasun Programa Radial (Huanta)
Enlaces
texto