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Los políticos, ¿representan a las mujeres?

Enviado el 25/10/2017

Cada vez que es noticia otro indignante caso de violencia contra una mujer, ocurre lo mismo: los políticos, tan habituados a aparecer en cámaras, desaparecen. Los periodistas tampoco los invitan. Perfil bajo. Ni candidatos presidenciales, ni miembros de la mesa directiva del Congreso, ni jefes de bancada, ni presidentes de partido. Ninguno. Silencio, como en las calles desiertas la mañana del Censo.

A lo más, los políticos lanzan una frase de rigor,  y listo,  pasan a los  temas “importantes”, para ellos. Incluso los que han comentado los problemas del Censo, en estos días. La violencia contra las mujeres, la mitad de la población, no es “su” tema. Ni siquiera cuando son asesinadas. Eso sí, algunos sí salen a protestar contra HT indignados como #PerúPaísdeVioladores.

¿Es que somos ciudadanas de otro país? ¿O quizás de segunda categoría?

Es tiempo de exigir a los políticos que expresen abiertamente su posición frente a esta violencia que mata vidas y  sueños de tantas niñas y mujeres. En concreto, que tomen posición y respalden  acciones mínimas de políticas públicas para enfrentar la violencia contra las mujeres.

Que se manifiesten contra situaciones que mantienen y reproducen la violencia:

No más violadores que salgan en 6 años o menos, equivaliendo el daño a la integridad sexual de una mujer adulta al del robo de un celular.  Aumento de cárcel efectiva.

No más niñas que no son instruidas en la escuela para querer y proteger su cuerpo y reconocer a tiempo un tocamiento indebido. En el Perú, cerca del 10% de las víctimas de violación sexual son niñas de 9 o menos años. No, esos casos no son “rarezas”, sino parte de la estadística nacionales de todos los años. Y alrededor del 25% son niñas entre 10 y 13 años (Jaris Mujica, 2010). Según datos del Ministerio Público, en el 2012, del total de detenidos por casos de delitos contra la libertad sexual (3406), 844 fueron violaciones y “actos contra el pudor” a menores de 14 años; 507 violaciones sexuales contra menores entre 10 y 14; 90 contra menores entre 10 y 7; y 236 contra criaturas menores de 7 años.  Sí, leyó bien. Indignante.

¿Es ético que el Estado no haga nada para prevenir estos casos en las escuelas? No lo es,  y se debe promover instrumentos como el currículo nacional,  para afrontar de una vez esa triste y vergonozosa realidad.

No más niños angustiados con la idea de que ser hombre es ser violento.  Que “más hombre” es el que “más domina” y que, por tanto, en el hogar, el ejercicio natural de su hombría es controlar a “su” mujer. Que el que ella lo deje es una afrenta a su masculinidad imposible de sobrellevar (“si no es mía, no es de nadie”). Para ello la escuela, como en otros países, debe educarlos para dejar atrás esa idea falsa y angustiante de ”ser hombre”,  a favor de otra más acorde a una ciudadanía de paz y democrática.

No más policías ni jueces sin empatía hacia las mujeres víctimas. Jueces a los que no se les ocurriría preguntar por los antecedentes personales de un hombre aque ha sido agredido o asaltado, pero cuando se trata de una mujer violentada, la culpabilizan con preguntas como: “¿Qué le hiciste?”¿Cómo te vestías (provocando)?”…La idea del “agresor sano”. O jueces y juezas que consideran que, por encima de la mujer, está la integridad de la familia. No más. Para ello hacen falta leyes y protocolos que garanticen ese cambio. Pero también apoyar política y financieramente instancias como la Comisión de Justicia de Género del Poder Judicial. En el Perú, sólo 8 de cada 100 acusados por violación son sentenciados.

No más instituciones del Estado como el INEI, que seguramente tienen protocolos de seguridad, pero sin tomar en cuenta la vulnerabilidad específica de las mujeres. En el Censo, chicos y chicas se movieron en grupo por barrios en zonas de peligrosidad, pero no previeron el espacio donde se da la mayor violencia contra las mujeres: el interior de los hogares (O sea, protocolos de seguridad con perspectiva de género).

No más centros de salud que no tienen los kit necesarios, ni aprendizaje para atender oportunamente  y con empatía estos casos. Según la Defensoría del Pueblo (2014), sólo el 44% del personal se encuentra capacitado para atender estos casos.

¿Es mucho pedir?  Debemos exigir los partidos  tomen partido, públicamente. No pueden seguir mirando a otro lado.

La Premier, la última de las “respondonas” que acompañó al Presidente Kuczynski a la marcha #NiUnaMenos, ¿no podría liderar esta causa que no puede sino unir a las y los peruanos?

Estamos presenciando el distanciamiento cada vez mayor entre los políticos y la sociedad civil, en particular, con las mujeres. El país, en especial los millones de peruanas merecen un consenso nacional contra la violencia de género. 

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