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El “Plan Verde” de 1989-1990. [Cuarta Parte]

Enviado el 25/10/2017

El llamado “Plan Verde”, elaborado por militares y civiles derechistas que preparaban un golpe de Estado al final del primer gobierno aprista de Alan García Pérez (1985-1990), fue dado a conocer por el sociólogo Fernando Rospigliosi en: ‘Las Fuerzas Armadas y el 5 de abril: La percepción de la amenaza subversiva como una motivación golpista’ (IEP, Documento de Trabajo No. 73, 1996).  Se encuentra disponible en el repositorio digital del Instituto de Estudios Peruanos: <http://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/321>.  De allí proviene la siguiente síntesis.

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“La ideas rectoras de ese movimiento castrense están contenidas en un documento que podemos denominar el Plan del Golpe, que consta de tres tomos y fue preparado por militares y civiles […].  Estuvo listo en octubre de 1989, y sufrió posteriores actualizaciones [entre febrero y junio de 1990].  Es necesario conocer aspectos de este Plan porque refleja la nueva mentalidad militar --por lo menos de un importante sector de las FFAA--, para compararlo con lo que ocurrió desde el 28 de julio de 1990 y, sobre todo, desde el 5 de abril de 1992.  De esta manera se hace más comprensible la política del gobierno [fujimorista] y se puede entender algo más de las relaciones establecidas entre Alberto Fujimori y los militares” (p. 28).

El análisis de Rospigliosi demuestra cómo los lineamientos del “Plan Verde” fueron puestos en práctica por el triunvirato cívico-militar de Fujimori, Montesinos y el Gral. Hermoza Ríos a partir del “auto-golpe” o “Fuji-golpe” del domingo 5 de abril de 1992.  Por otro lado, su análisis se detiene en dos puntos que llamaron su atención, uno bastante visible en 1996 y otro menos conocido en ese momento.  Por un lado, el control ejercido sobre los medios de comunicación, que finalmente se haría irrefutable con los “vladivideos” denunciados públicamente en setiembre del año 2000, y que llevaron a la caída del régimen cívico-militar fuji-montesinista.  Por el otro, la política de esterilizaciones masivas de mujeres y hombres de zonas rurales del país, llevada a cabo por el Ministerio de Salud entre 1996-2000.

Rospigliosi comenta: “En temas como la «estrategia poblacional peruana para la primera mitad del siglo XXI», aparecen ideas francamente parecidas a las nazis.  Allí se dice que «el problema más importante del Perú reside en que sus tendencias demográficas después de la Segunda Guerra Mundial han alcanzado proporciones de epidemia» (ibíd.: 11).  La conclusión es que hay que «frenar lo más pronto posible el crecimiento demográfico», por lo que urge «un tratamiento para los excedentes existentes».  Además «es conveniente la utilización generalizada de procesos de esterilización de los grupos culturalmente atrasados y económicamente pauperizados.  Sin estas cargas innecesarias el acceso a ciertos niveles de bienestar por los grupos familiares débiles se facilitaría» (ibíd.: 11- 12).  Luego detalla mecanismos específicos para lograr esos fines.

“Por último, propone otras dos medidas: exterminar a los elementos nocivos y facilitar la migración fuera del país de los sanos: «Consideramos a los subversivos y sus familiares directos, a los agitadores profesionales, a los elementos delincuenciales y a los traficantes de pasta básica de cocaína como excedente poblacional nocivo.  Para es tos sectores, dado el carácter de incorregible y la carencia de recursos para distraer en su atención sólo queda el exterminio total.  La manera más sana de aligerarnos del excedente poblacional sano, es la migración a otros países...» (ibíd.: 13).

“Similares ideas se exponen en el Anexo I, «Historia Demográfica», donde se concluye que «el control demográfico como aumento y disminución, como origen y calidad, como interés económico, es una constante imprescindible en la estrategia de poder y desarrollo del estado» (ibíd.: 85)” (Rospigliosi 1996, p. 31). 

Como se aprecia del resumen que presenta Rospigliosi, la aplicación de una política sistemática de esterilizaciones, buena parte de ellas forzadas, está basada en un profundo racismo y en un absoluto desprecio por los derechos de las personas afectadas.  En 2002 una comisión investigadora del Congreso estimó 331.600 mujeres y 25.590 hombres afectados.  Fueron especialmente mujeres a las que se engañó y agravió y que aún hoy, dos décadas después, siguen luchando por una reparación integral por parte del Estado peruano.

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Sobre el tema de la manipulación de la prensa, Rospigliosi comenta: “Otro punto del programa que difiere radicalmente del de Vargas Llosa y que refleja la mentalidad castrense, es el referido al «sector comunicaciones».  Allí se hace el siguiente diagnóstico: «Aparte del accionar periodístico de ‘El Diario’, ‘Cambio’ y otros voceros abiertos o encubiertos de los grupos subversivos el resto de los medios de comunicación son cajas de resonancia del accionar de los grupos subversivos que en la suma de informaciones periódicas y persistentes se prestan indirectamente al juego sicológico de los grupos subversivos.  Esta tendencia de dramatización de los hechos subversivos y de otros hechos que ocurren en el conjunto de la sociedad contribuyen a la creación de un cuadro alarmante, desesperante y depresivo que es incompatible con la necesidad de poner orden en todos los aspectos de la vida nacional (ibíd.: 56).

POLITICA GENERAL

El desarrollo de la guerra contra los grupos subversivos requiere un replanteamiento de la conducción sicológica de la población y de una orientación específica según la estrategia a delimitarse por lo que la libertad de empresa es perfectamente compatible con estos objetivos, la libertad de opinión es incompatible con la coyuntura (subrayado mío).

Medidas

- Silenciar los medios de prensa abiertos o encubiertos de los grupos subversivos, descargando el peso de la represión sobre los recursos intelectuales de estos medios.

- Debe coordinarse con los responsables empresarios y promotores de los medios de comunicación la autocensura y el marco de accionar que les es permitido en esta coyuntura.

- Cierre temporal o definitivo de aquellos medios que no sigan escrupulosamente las normas.

- Cualquier reincidencia sistemática de estas actitudes los ubicará en la práctica en el campo de los grupos subversivos y por lo tanto correrán la misma suerte de estos (pp. 56- 57).

POLITICA DE MEDIANO PLAZO

- Adecuar los medios de comunicación a la estrategia en la lucha con los grupos subversivos dentro de la estrategia planteada...

a. Impulsar la dilación (sic) de subversivos o colaboradores sobre la base de premios, dinero efectivo, bienes, trabajo estable, etc.» (p. 57).

“En el Anexo 4, referido a las «Campañas Sicológicas» se precisan algunos temas en los que los autores consideran necesario hacer énfasis.  Entre ellos están:

1. Concepto de FFAA salvadora, debe incluir la imagen del Líder.  Crear conciencia en la población que la crisis económica se debe al manejo irresponsable del Gobierno y a los destrozos de ‘Sendero Luminoso’ y ‘Movimiento Revolucionario Túpac Amaru’ que no ha querido controlar (el gobierno aprista).

2. Convocatoria a la Unidad Nacional, difundir que el nuestro es un Gobierno ajeno a ideologismos...

3. Hacer notar a la población que el hambre viene de ayer...

4. Estado Empleador fracasado...

5. Alianza subversión-narcotráfico...» (ibíd.: 99).

 

“La idea de las FFAA salvadoras no es sólo un recurso de propaganda, sino un concepto arraigado entre los militares, que aflora sobre todo en momentos de crisis.  Según esa percepción, nadie sino las FFAA tendrían la posibilidad de dirigir el país en esos momentos.  Como dicen los autores del plan: «Ninguna Organización Política dentro del marco institucional existente está en capacidad de combatir con éxito a Sendero, ni de corregir la dimensión del Capitalismo Burocrático» (ibíd.: 94).  Quienes sí están en capacidad de hacerlo, según los militares, son las FFAA” (Rospigliosi 1996, pp. 31-33).

“En temas cruciales, como la libertad de prensa, es patente la continuidad y el cambio con respecto a la dictadura de los años setenta.  El control de los medios de comunicación se plantea como una necesidad imprescindible, a partir de los requerimientos de la lucha antisubversiva.  Pero no sólo por ella es necesaria la «conducción sicológica de la población».  Esa es en realidad la concepción militar de la política, que entiende la política como manipulación, para lo cual requiere del control de los medios de comunicación.  Pero, a diferencia de los años 70, en que los militares no vacilaron en apoderarse por la fuerza de los principales medios de comunicación, ahora plantean una política compatible con la libertad de empresa, acorde con sus nuevas orientaciones económicas y con la alianza --realizada o en ciernes-- con los empresarios” (p. 33).

 

Esta historia continuará.

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