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Nada es gratis en la vida

Enviado el 03/05/2017

Los audios que evidencian la compra de testigos en las desapariciones forzadas de Madre Mía han sido una explosión en el ambiente político. Nos estampa en la cara la probabilidad de que hayamos tenido un presidente de la República que, además de tener investigaciones serias de gran corrupción, también perpetró crímenes de lesa humanidad. Y no solo eso, hubo todo un conjunto de personas que lo ayudó llegar a ese puesto y tantísimos más que no tuvieron reparo alguno en acompañarlo en el poder o ser parte de su gabinete ministerial.

Tampoco es ajeno que estos audios se soltaron en el momento más oportuno para tapar el escándalo por las siglas AG en la agenda de Odebrecht. Y es que los compañeros han pasado por todos los estadíos de las coimas: en los 80 cuando se las daban y ellos mismos tenían que esconderlas, en los 90 cuando surgieron los testaferros especialistas en esconderlas (pero claro, cobraban un jugoso porcentaje) y ya en el 2000 con Odebrecht haciendo todo el trabajo en una sola jugada. Es por eso que la pregunta sobre por qué guardaron tanto tiempo esta información termina siendo ingenua. El abanico de posibles respuestas va desde: esperaban pacientemente el momento de usar algo tan grave o simplemente recién la conocieron.

Antes de eso, quien estuvo en el ojo de la tormenta fue Toledo, y ya no escapa de esta. El acondicionamiento de la DIROES no es gratuito. Cuando lo detengan no le darán prisión preventiva en cualquier penal, no a un expresidente qué, con el afán de robar, firmó contratos tremendamente lesivos para el país y que tuvo como primer ministro y ministro de economía a nuestro actual presidente.

El fujimorismo de inmediato ha querido aprovechar la situación y limpiarse: el ladrón gritando y señalando a todos como ladrones. Pero su esencia los delata. Su gobierno de 10 años, 8 de los cuales fueron una dictadura, perfeccionó el modo de robarle al Estado. Usaron el terror como distractor, sin reparo alguno en mandar a matar gente inocente como lo hizo con los crímenes de La Cantuta o Barrios Altos. Se negó a atrapar a Abimael Guzmán para poder seguir cometiendo sus robos, cuando un equipo de la Policía por fin lo atrapó sin su autorización, no le quedó otra que subirse al coche y atribuirse la captura (los militares hicieron lo mismo). Pisotearon la débil institucionalidad del país.

Hoy en día, sus intentos en el Congreso por seguir haciendo lo mismo que en los 90 solo demuestra que no cambiaron y que nunca lo harán. El problema ahora no es evitar que Keiko llegue al poder, ya que parece seguir los pasos de Lourdes Flores, sino que ya allanaron el camino para la corrupción y el crimen y lo que podría llegar sería aún peor, un fujimorismo recargado.
Hoy vemos como se acusan unos a otros, intentando tapar de burda manera sus propios crímenes. Que las escuchas fueron ilegales y es una campaña de García y compañía. Que esos audios sí pueden ser utilizados como pruebas, pero no pueden ser utilizados los audios que destaparon la corrupción de BTR. Todo esto mientras realizan paradójicos homenajes para subirse al coche de la derrota de la subversión, como el de los comandos Chavín de Huántar, intentando contrabandear que hubo democracia, cuando del 92 al 2000 vivíamos en dictadura. Se ofrendan inadmisibles impunidades como la de Fujimori, a la vez que se pide la aprobación de un plan de reconstrucción que podría golpear aún más los derechos de los pueblos indígenas y se agranda la puerta hacia más corrupción. Nos damos cuenta de que la emergencia producida por los huaicos y el fenómeno del niño costero solo sirvió de respiro para el gobierno, pero parece haber sido un adormecedor de la necesidad de cambio en el modelo de megacorrupción.

Si miramos desde fuera, todo funciona como un gran mecanismo de engranaje, todas las piezas van encajando entre sí. Y no es que todo esté orquestado, sino que la forma de salvarse es acusándose entre todos. Denuncias cruzadas, todas las ofrendas, los gestos de paz, las acusaciones de crímenes. Todo mientras la calidad de vida de las y los peruanos va empeorando, mientras la crisis económica se va sintiendo cada vez más. En la política peruana la navaja ockham es regla y lo que queda claro, como en la canción de El cuarteto de nos: nada es gratis en la vida.

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E INDUDABLE QUE MENDOZA NUNCA HA APORTADO NADA AL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, NADIE ENTENDIO PORQUE EL CNM LO NOMBRO SI NO TENIA NI APTITUD ACADEMICA NI CAPACIDAD SOLVENTE PARA SER MAGISTRADO, SIN EMBARGO SE LE NOMBRÓ MAGISTRADO SUPREMO Y NUNCA A PODIDO REALIZAR UNA GESTION IMPERECEDERA, ES UN LASTRE QUE SE LE HAYA DESIGNADO MINISTRO DE JUSTICIA Leer más >>
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