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Minería, empleo y sindicalismo en América Latina

Enviado el 26/04/2017

La minería se ha convertido en uno de los rubros productivos más importantes en América Latina, pero vale la pena preguntarse si transforma la condición social del trabajador de la mina -como antes- en algún tipo de cultura de clase que permita una mayor articulación con el Estado como sector social; y si es posible identificar ¿quiénes son los actores de la minería? y ¿quiénes son sus trabajadores? En el Perú reconocemos al sector empresarial de la minería articulado a las políticas y el gobierno, pero no reconocemos a los representantes del sector de los trabajadores mineros. Con la reciente transformación de la minería en uno de los sectores de mayor auge, representa dos caras de una misma moneda, aproximadamente el 50% del PBI nacional, pero sólo el 1,3% de la provisión de empleo y afiliación sindical.

Bolivia tuvo una etapa de minería estatal donde se consolidó un sector minero no sin dificultades y sus luchas fueron conocidas, por los roles de sus líderes y lideresas. En ese país hubo un movimiento sindicalista minero fuerte que se articuló a la alianza obrero indígena   campesina. Con Evo Morales, quien se convierte en presidente con el respaldo de las organizaciones, se implanta un extractivismo con nacionalización de los recursos y la aceptación de un nuevo modelo capitalista andino de transformación económica. En el gobierno de Evo Morales la minería es el primer imaginario al que se apela. La recuperación del histórico yacimiento estatal de Huanuni para la minera estatal COMIBOL[1] es el buque insignia de su política. Sin embargo, la minería estatal sólo representa el 7,7% del empleo minero y Huanuni, representa no pocos problemas de eficiencia y contaminación ambiental.

En países como Chile y México se están renegociando las condiciones de trabajo en la mina. El 23 de marzo se levantó la huelga en la Escondida la mayor mina de cobre del mundo en Chile luego de 43 días de paralización de sus 2500 trabajadores, sin lograr ningún acuerdo con la australiana BHP Billiton, por lo que el sindicato se acogió al artículo 369 del Código de Trabajo que prorroga por 18 meses el último contrato colectivo, tiempo para retomar las negociación sin resolver. Lo que llama la atención en este caso es que el sindicato no aceptó el aumento de la empresa de 8 a 11 millones de pesos por trabajador y el bono de término de conflicto (de unos 12100 a 16600 dólares) cuando originalmente pedían un bono de 25 millones de pesos (alrededor de 37800 dólares) y un aumento salarial del 7%, y redujeron sus demandas a tres puntos intransables: respeto a la jornada laboral y tiempos de descanso, mantener los beneficios del convenio colectivo anterior y que estos se otorguen por igual a trabajadores nuevos y antiguos. La mina Escondida produce unas 100.000 toneladas mensuales de cobre y cada mes de paralización le supone una merma de ingresos superior a 500 millones de dólares.

En el caso de México se han dado las negociaciones con el Estado del sector minero en la Mina Cananea, en Sonora[2], donde uno de sus principales dirigentes sindicales tuvo que refugiarse en Canadá. El 30 de julio de 2007, la sección 65 del SNTMMSRM[3] inició la huelga en Mexicana de Cananea del Grupo México por violaciones al contrato colectivo de trabajo, en demanda de mejoras en seguridad e higiene y el reinicio de operaciones del hospital para los mineros. Las demandas de los huelguistas han sido invariablemente las mismas: aumento salarial, cumplimiento de prestaciones y mejores condiciones de seguridad e higiene. En el 2017 se está liquidando a los trabajadores con negociaciones desventajosas. Los finiquitos no están hechos conforme al contrato colectivo de trabajo, ni siquiera de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, ni incluyen el pago de utilidades de dos años. Las tensiones provienen de la estrategia del grupo para mejorar su posición global a costa de los trabajadores. Grupo México es el tercer productor mundial de cobre con grandes inversiones en Perú, Arizona y Texas.

Los casos de México y Chile no sólo se miran a sí mismos sino que se articulan con las negociaciones - no  exentos de problemas y conflictos- con la empresa y el gobierno, a través de la negociación colectiva, y así el sindicalismo minero que se reconstituye. La minería representa el clasismo en la minería estatal y transnacional en países como Bolivia, Chile y México, y siempre ha estado presente como identidad ciudadana que busca consolidar el derecho al empleo y mejores condiciones de trabajo.

En el Perú el modelo de nueva minería emerge con la demanda básica de respeto de derechos. Desde el tiempo del dirigente Saúl Cantoral, no se tiene una representación figurativa de la dirigencia sindical de este sector. Más bien en la búsqueda de la reivindicación del derecho al empleo, al desarrollo y a los derechos humanos básicos emergen reivindicaciones no de carácter clasistas sino más bien étnicas. La transformación de la identidad clasista del minero se ha fragmentado y la flexibilidad e inestabilidad de los contratos debilitan el sindicalismo para dar paso a las identidades étnicas y la representación comunal, como ha sido en el caso del sur andino, con la nación K’ana de Espinar y de los yanawaras en Cotabambas.

La minería representa en el imaginario la modernidad y el desarrollo, pero también la precariedad, por lo que el ejercicio de ciudadanía es débil, inclusive en la participación de la empresa en la negociación de acuerdos colectivos, difícilmente se gesta una identidad de clase del trabajador minero porque está lejos de consolidarse una relación en igualdad de condiciones frente a las empresas, los gobiernos locales y el Estado.

 




[1]
                     Corporación Minera de Bolivia, principal generadora de divisas y empleadora del país.

[2]                     Según la historia de México a Cananea se le denomina “cuna de la revolución”, ya que sus luchas se consideran como precursoras de la caída del régimen de Porfirio Díaz, uno de los antecedentes más importantes de la revolución de 1910 y de la Constitución de 1917 que incluye los derechos sociales. 

[3]                     Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana.

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