Noticias SER
Logo SER

“Business are business”

Enviado el 27/12/2017

Al dogma del neoliberalismo extractivista “vale todo” lo vimos llegar e instalarse desde principios de los años 90. La ideología predominante de “salvo el mercado todo es ilusión”, que invisibiliza lo público, tiene dificultades para identificar el bienestar social, y sirve como base del modelo económico del Estado, ahora denominado como la República Empresarial. Vimos cómo a través de sus prácticas capturaba el Estado y cómo se profundizaba en los sucesivos gobiernos de Fujimori, Toledo, García y Humala. Lo volvimos a ver en el debate parlamentario por la vacancia del aún presidente Kuczynski.

En las campañas del 2006 y del 2011 Ollanta Humala promovió la defensa del agua y los recursos naturales, en Cajamarca en un mitín multitudinario lanzó la pregunta “¿qué es más importante el agua o el oro?” a lo que muchedumbre respondió “¡el agua!. En una de sus intervenciones reveló que la empresa Yanacocha quiso pagarle su campaña a lo que respondió que no, que ni la empresa ni su ONG podrían financiarlo como candidato ya que eso sería corrupción. Sin embargo, lo aceptó de Odebrecht, como lo revelaron las declaraciones de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata, la transnacional que alcanzó a la región con sus propuestas, sobornos y financiamientos a los candidatos que lideraban las campañas presidenciales. Así la empresa brasilera logró contrataciones para grandes proyectos en perjuicio de empresarios locales, mientras que el ex presidente ahora se encuentra detenido con prisión preventiva, al igual que su esposa Nadine Heredia. Recordemos que Humala sufrió un proceso de conversión, se adaptó a las exigencias de las inversiones, flexibilizando los marcos normativos y cediendo a la crítica empresarial sobre la supuesta “tramitología”, aceptando además la política de “puertas giratorias”.

Las declaraciones de Marcelo Odebrecht evidencian los tratos de la empresa con los candidatos presidenciales, y el escándalo internacional de la corrupción de los negocios en el Estado. También evidenció los pagos legales hechos por las empresas del actual presidente Pedro Pablo Kuczynski. Según las intervenciones de los congresistas, las asesorías financieras de su empresa Westfield Capital - entre el 2004 y el 2006- y First Capital antes y después de dejar la Presidencia del Consejo de Ministros en el 2012, borran la tenue línea entre lo público y lo privado de los acuerdos y beneficios de los jugosos contratos de su socio Gerardo Sepúlveda y de su propia empresa. El presidente explicó: “Yo tengo una empresa que es como un banquito. Yo no me ocupo del banco. Otra persona se ocupa del banco, pero es mi banquito. Al cabo de unos años hay caja en banco y yo soy el dueño”. Las inversiones y sus beneficios llegaron con los dividendos, intentó argumentar que él no sabía nada de las decisiones de su socio en su empresa porque él estaba en un cargo público y pidió no enterarse de nada, lo que para cualquier experto no tiene sentido.

La lógica legal afirma que no necesariamente los funcionarios públicos tienen que renunciar a la propiedad de sus empresas mientras sirven al Estado porque la ley así lo permite, pero es bueno recordar que la base política del sistema democrático es que el funcionario no debe servirse de un puesto público para favorecer a sus propias empresas, o incrementar sus cuentas personales. ¿Es o no corrupción que los funcionarios públicos hagan negocios en provecho de sus propias empresas?. En ese caso ya no se trata de un servidor público sino de uno que favorece al sector privado y peor aún a sus propios intereses.

¿Será acaso que con el dogma neoliberal extractivista los empresarios se acostumbraron a estar en el Estado y a rediseñar las leyes para favorecerse a si mismos? Ello ocurre a través de las llamadas “puertas giratorias” en las que se pasa de ser miembros de empresas a ser funcionarios públicos, defendiendo los intereses privados por encima de la representación de la ciudadanía. Tanto en el sector extractivista como en otros: salud, educación, empleo, cultura, etc., el mercado no se regula por sí mismo, esa es la función del Estado y de sus instituciones. Esa falta de regulación se refleja en la actual crisis de la institucionalidad del país, y en el pacto político con un sector del fujimorismo para la no vacancia.

Es importante ver las implicancias de la política para entender que sin la debida institucionalidad no habrá desarrollo. El sistema neoliberal hace que desde los años 90 se debilite la regulación y la participación ciudadana. Esto es patente en la continuidad de las políticas empresariales en el Estado, en su apuesta de favorecer sus intereses, la continua desregulación de los procedimientos del Sistema de Evaluación Ambiental, eliminando trámites para continuar con proyectos que no cuentan con la viabilidad social como Tía María (Arequipa), Conga (Cajamarca) y Río Blanco (Piura), entre otros; desregulando procesos de reconstrucción y planificación del desarrollo, y en demandas de derecho ambiental, Consulta Previa y de derechos humanos. Como ocurre en el proyecto Las Bambas en Cotabambas (Apurímac) con la eliminación de las mesas de desarrollo, la prolongación de los estados de emergencia y las continuas modificatorias a través de informes técnicos sustentatorios. Al mismo tiempo, vemos cómo la corrupción alcanza a los funcionarios de los gobiernos regionales y locales, acusados de peculado y enriquecimiento ilícito, produciendo escenarios complejos que pueden alcanzar también a líderes de organizaciones y comunidades.

Ello nos muestra que el modelo no da para más, que genera corrupción y que es necesaria una refundación del pacto entre el Estado, la ciudadanía y el mercado, para dejar de priorizar los intereses del mercado. Por ello, es necesaria la representación de la ciudadanía a través del Estado para garantizar su bienestar y ejercicio de derechos ambientales, sociales y culturales, así como para equilibrar los intereses empresariales, lo cual sólo llegará con el respeto a las instituciones y la transparencia en la rendición pública de cuentas, no de la lógica del “vale todo” del lobbismo y los negocios.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.
Comentario Destacado
Plenamente en consonancia con los contenidos y denuncia del artículo. Un artículo que actualiza una vez más el olvido e incompetencia del estado y políticas públicas con relación a un sector -si cabe- el más importante del Perú: el comunitario Personalmente reflexiono y trabajo en la dirección de que es este valor precisamente: el comunitario, el que requerimos desarrollar, acrecentar y visibilizar para alcanzar las metas trazadas en el Acuerdo Nacional hace casi 20 años. Mas allá de ... Leer más >>
El Video de la semana
Haykapikaman Suyasun Programa Radial (Huanta)
Enlaces
texto