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El Estado no nos deja

Enviado el 30/12/2015

Para mi hermano menor

Los largos y lustrosos pasillos del hospital lucían vacíos. Apenas los iluminaban una luz blanquecina que se filtraba del exterior, a través de los grandes ventanales, y uno que otro foco encendido dentro. Afuera todavía sepodía percibir el ruido -cada vez menos intenso, hasta apagarse- de autos, ómnibuses y mototaxis que llevaban y traían pasajeros con sus enfermos de emergencia, heridos en accidentes, parturientas en apuros.

Cansado, después de un angustioso viaje por la madrugada y de estar todo el día con sus hermanas subiendo y bajando de un piso a otro, corriendo de una oficina a otra, de un consultorio a otro, o esperando largo rato el resultado de los análisis, el joven abogado por fin tenía un momento de descanso.

Fue y se sentó en una de las bancas de espera. Metió su cabeza entre los brazos, como quien busca el sueño. Al rato, una mujer como de unos 40 años, de contextura mediana, cabello largo, hasta un poco más abajo de los hombros, vino a sentarse al otro extremo dela lustrosa banca de madera.

“Se murió el bebito”, dijo de repente. “Se murió el bebito”, repitió. Y Martín, sin saber si a él se dirigía, giró rápidamente para mirarla. “Sí, ya se murió”, continuó ella como quien habla aun viejo conocido o a un confidente. Hablaba con ese típico tono de las mujeres y los hombres de la tierra, su tierra, aquella tierra del calor, los burros, los algarrobos y las comidas ricas.

“Pobre mi hermana, meterse con ese hombre que no sirve para nada. Y buenos partidos que había tenido. El último fue un ingeniero.Y nosotros que le advertíamos, pero ella nada, se metió con ese hombre que no sirve para nada. Ni se hace cargo del bebé, fíjese. Nosotros estamos cubriendo todo”. Dicho esto, calló.

Una de las hermanas vino a avisarle que la mamá estaba durmiendo. La noticia lo tranquilizó, aunque solo un poco. Y pensó si mañana o, mejor dicho, más tarde, porque ya era de madrugada, podría llevarla a la capital. Mil recuerdos se agolparon en su cabeza en esta noche que tan lenta trascurría.

Y volvió a su esquina, ahora ya deseoso de que la mujer le siguiera contando las cosas cotidianas que a la gente le pasan sin que nos demos cuenta. Como esperaba, la campesina continuó. “Yo soy profesora”. “¿Ah, sí? ¿Y qué enseña, señora?”. “Yo enseño primaria. En La Bocana. Ya estamos de vacaciones. Vacaciones adelantadas por el Fenómeno El Niño. Pero el Estado no nos deja. Estamos de vacaciones, pero la UGEL se aprovecha y nos hace capacitaciones”.

Volando con su madre, su hermana y un enfermero en busca de la mejor alternativa para la salud de la madre, pensó y se repitió una y otra vez: “El Estado no nos deja. Estamos de vacaciones, pero la UGEL se aprovecha y nos hace capacitaciones”. Fíjese usted.

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E INDUDABLE QUE MENDOZA NUNCA HA APORTADO NADA AL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, NADIE ENTENDIO PORQUE EL CNM LO NOMBRO SI NO TENIA NI APTITUD ACADEMICA NI CAPACIDAD SOLVENTE PARA SER MAGISTRADO, SIN EMBARGO SE LE NOMBRÓ MAGISTRADO SUPREMO Y NUNCA A PODIDO REALIZAR UNA GESTION IMPERECEDERA, ES UN LASTRE QUE SE LE HAYA DESIGNADO MINISTRO DE JUSTICIA Leer más >>
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