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Una publicación de la asociación SER

Ayacucho registra tres muertes maternas entre enero y febrero

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Yuly Yaranga

Entre los meses de enero y febrero de este año, la región Ayacucho registró tres muertes maternas, cifra superior a la del 2019, donde en doce meses se produjeron cinco muertes por la misma razón. Esta situación ha generado la reacción de las diversas organizaciones de mujeres que han demandado a la Dirección Regional de Salud de Ayacucho (DIRESA) informar sobre la situación en la que se produjeron estas muertes y sobre el sistema de atención de salud para mujeres gestantes.

Asimismo, la Mesa Temática de la Mujer de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza de Ayacucho, en su última reunión, acordó emitir un pronunciamiento – en el más breve plazo- levantando la alerta sobre las fallas y deficiencias que posee el sistema de salud de Ayacucho para poder atender oportunamente las complicaciones que pueden sufrir las mujeres en estado de gestación.

La Coordinadora de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva de la DIRESA, Liz Gonzales, indicó que toda muerte materna se pudo haber evitado, por ello –explicó- realizaran un análisis en retrospectiva, caso por caso, para detectar las posibles fallas que se hayan registrado en el sistema de atención.  “Hubo fallas, por ejemplo en el caso (que viene) de Junín no se hizo la referencia oportuna, si hubiese sido referido oportunamente, tal vez no hubiésemos tenido la muerte. Lo otro es la falta de recursos humanos, tenemos sólo el personal técnico, no hay profesionales con capacidad para identificar oportunamente y hacer la referencia. Es la suma de varios factores. No podemos decir que sólo es un factor lo que ha determinado los casos de muertes maternas”, explicó.

Para Janet Arones Obregón, Coordinadora de la Mesa Temática de la Mujer y Coordinadora regional del programa sexual y autonomía física del Movimiento Manuela Ramos, se han detectado debilidades en la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva que posee la DIRESA, especialmente los vinculados a la prevención, porque –explicó- todas las muertes maternas son prevenibles. “Ninguna mujer debería morir a consecuencia de un proceso fisiológico que es el embarazo, hay aspectos importantes que se tiene que trabajar”, enfatizó. Obregón también hizo un llamado a la autoridad regional, recordándole que en el Acuerdo de Gobernabilidad 2019- 2022 se tiene el compromiso de lograr cero muertes maternas. 

Como lamentable calificó Magaly Ramírez, Presidenta de la organización de jóvenes Hatun Willakuqkuna, las cifras de muertes maternas del 2020, porque todas pudieron evitarse con una adecuada atención del sector salud. Asimismo dijo que una de las muertes maternas (indirecta) corresponde una menor de 16 años de edad, quien falleció por obstrucción intestinal cuando le hacían la referencia de Kimbiri a Ayacucho. 

La presidenta de la Federación Regional de Mujeres Indígena de Ayacucho (FREMIA), Olga Calderón, dijo que los casos reportados de muertes maternas, debieron hacerse un seguimiento desde el primer mes de embarazo, porque el personal de salud “sabían que éstas mujeres tenían una complicación, como se registró en un caso, donde se tenía conocimiento de que era un embarazo ectópico “o de la otra  que también tenía el intestino obstruido, por ello, el personal de salud ha tenido que estar atento de esas personas”.