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Una publicación de la asociación SER
Fotógrafo documental, interesado en construcción de archivo fotográfico, género, migraciones, informalidad, educación y desigualdad social.

Bernardita Vega: “para nosotros la pacificación está muy lejos"

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Bernardita Vega Armas (38) trabaja en la agricultura y es presidenta de la Mesa de diálogo de mujer de la provincia de Satipo, ella es una líder que ayuda a los jóvenes a que no se vinculen con el narcotráfico.

 

A 16 años de la entrega del Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la mayoría de las víctimas de la guerra interna que vivió el Perú en la década de los 80 y 90, sigue reclamando justicia y reparación. Sobre el tema Noticias SER conversó con Bernardita Vega Armas, lideresa ashaninka quien estuvo presente en la ceremonia de aniversario de la entrega del IF CVR realizada en el memorial el Ojo que llora

En 1989 Bernardita  Vega Armas tenía 11 años y vivía en la comunidad nativa de Puerto Ocopa, distrito Rio Tambo, provincia de Satipo, junto a sus padres y 6 hermanos. De un momento a otro el Ejercito les advirtió que tenían que mudarse a vivir al monte y abandonar su hogar, ya que de lo contrario serían asesinados por Sendero Luminoso.

Bernardita escapó con su hermana a la comisaria de Puerto Ocopa, mientras sus padres y hermanos fueron al monte, y solo años después pudo reencontrarse con sus hermanos en Satipo. En el año de 1991 ingresa el ejército junto a las rondas campesinas a Puerto Ocopa para poblar nuevamente la comunidad de la que habían sido desplazados, justamente en esa incursión su hermano mayor murió asesinado por Sendero.

“Para nosotros el terrorismo aun no ha terminado, la pacificación esta muy lejos, siempre tenemos que estar alertas, cuidar a nuestros hijos para prevenirlos de Sendero y el narcotráfico, muchos jóvenes están en los penales por ser atrapados transportando mercadería ilegal de los narcotraficantes. Pero muchos de ellos son engañados, se les contrata como mano de obra para transportar productos que están mezclados con droga. En nuestras comunidades no existen otras alternativas económicas a la siembra de cacao, plátano y yuca, Como mujeres indígenas estamos preocupadas por nuestros hijos e hijas jóvenes que son llevados a trabajar sin saber las condiciones ni finalidades de los que le ofrecen estas oportunidades” señaló la líder asháninka.

Bernardita explica que “Nos hemos acercado a las fuerzas armadas y policiales, ellos nos dicen que esperan las ordenes de arriba y que no pueden actuar sin recibirlas, hacen labores de inteligencia, monitoreos, pero no vemos acciones que detengan lo que sucede en nuestras comunidades asháninkas, solo nos queda mirar de lejos”.

“En el 2014 ya no se veía mucho movimiento ni del terrorismo, ni del narcotráfico, porque hubo un trabajo conjunto entre el ejercito y las rondas campesinas. El Estado al percibir el proceso de pacificación le quito el armamento a las rondas campesinas y estas dejaron de trabajar con el ejército, ahí fue que los problemas renacieron y se agravaron” afirmó Bernardita. Para terminar la lideresa ashaninka nos dice que de las reparaciones ofrecidas por el Estado "no hemos recibido nada".