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Una publicación de la asociación SER

Amalia Pesantes-Villa: "Las medidas frente al coronavirus sí ayudan pero se debe pensar también en los pueblos indígenas"

Omar Rosel

Las cifras de infectados por el coronavirus se incrementan en el país, lo que ha llevado al gobierno a adoptar medidas como la declaratoria de emergencia nacional, el aislamiento social obligatorio y el toque de queda. Si bien son medidas necesarias, están pensadas sobre todo para una realidad urbana, no habiéndose adoptado acciones dirigidas para las poblaciones indígenas, en particular las amazónicas, que son sumamente vulnerables ante la posible llegada del coronavirus a sus territorios. Como se sabe, estas poblaciones sufren de forma permanente enfermedades infecto-contagiosas, cuya gravedad se incrementa por la alta prevalencia y sobre todo por el deficiente servicio de salud y el escaso acceso a agua segura. Para conocer más sobre esta situación, Noticias SER conversó con Amalia Pesantes Villa María, Doctora en Antropología Médica, Magíster en Salud Pública y Desarrollo Internacional.
 

El Covid-19 ha llegado a regiones como Loreto y Madre de Dios ¿Cuál es el nivel de riesgo de las poblaciones indígenas amazónicas ante la eventual expansión del contagio?

En este momento no se tiene una respuesta exacta. Esa es la mayor preocupación, ya que no se sabe si las comunidades indígenas fueron expuestas al virus, si hay una mayor posibilidad de mortalidad o si el virus progresará de una manera diferente, tal vez más acelerada o no en ellos. El problema es precisamente que no tenemos esa información para tomar acciones de prevención adecuada. 


¿Pero se puede afirmar que estamos ante una población con alto nivel de vulnerabilidad?

Claro, porque existen distintos problemas de salud relacionados con la pobreza como la anemia, desnutrición, tuberculosis y otros que han surgido debido a la velocidad de los cambios en los hábitos de alimentación. Puede ser que ello los haga más vulnerables al coronavirus. Por otro lado, la lejanía en que viven varias comunidades podría ser un factor para retrasar la llegada de la enfermedad. Sin embargo, el hecho de no tener acceso a sistemas de agua y saneamiento de buena calidad genera mayor riesgo a las poblaciones indígenas. Creo que lo que viene ocurriendo debe servir para que el Estado cumpla cuanto antes con dotar de estos servicios como parte del derecho a la salud que tenemos las peruanas y peruanos. 

¿Contribuyen las medidas del gobierno a prevenir y proteger de la llegada del COVID-19 a las poblaciones indígenas amazónicas?

En realidad nos ayudan a todos. Se ha visto que se ha difundido información sobre cómo prevenir el contagio en shipibo y en algunas otras lenguas, pero no estoy segura si se está haciendo lo mismo en las 51 lenguas de la Amazonía. Tampoco sé si esa información se esté explicando de una forma factible de ser comprendida, con palabras sencillas y con la tranquilidad que se requiere. Entonces, sí creo que las medidas frente al coronavirus ayudan pero se debe pensar en los pueblos indígenas.

¿Qué medidas adicionales debería adoptar el gobierno nacional para proteger adecuadamente a los pueblos indígenas?

Un primer paso es entablar conversaciones con las organizaciones indígenas que representan a estas comunidades. Lo más importante es hablar con los interlocutores políticos de este sector de la población para definir las medidas que eviten el flujo de personas de afuera hacia las comunidades. Asimismo, la información que se brinda tiene que ser precisa, comprensible y en el idioma de la población. Igualmente se debe llevar adelante la mejora de los servicios de salud para que sean pertinentes y cuenten con personal de salud debidamente preparado para trabajar con estas poblaciones.

¿Los gobiernos locales y regionales están en la capacidad de articular acciones para apoyar y prevenir que en coronavirus llegué a los territorios de los pueblos amazónicos?

Hay algunas Direcciones Regionales de Salud (DIRESA) que tienen personal encargado de implementar la estrategia de salud dirigida a los pueblos indígenas, pero  otras lamentablemente no han avanzado en esta materia. Estamos en un momento en que es necesario que las DIRESA tengan una relación más cercana con las organizaciones indígenas,  con los líderes de las comunidades. Un primer paso es identificar aquellas instancias que ya existen o que deberían existir dentro de las DIRESA. Asimismo, en algunos gobiernos locales también hay oficinas de asuntos indígenas que deben asegurarse que la información llegue a tiempo y además las inversiones deben realizarse de forma oportuna.

¿Por qué la interculturalidad no es visible y no se incorpora en las políticas y estrategias de salud del Estado?

Ese es un gran tema. En realidad el Ministerio de Salud tiene muchas políticas y normas técnicas en torno a la interculturalidad. Entonces, sí existe el marco legal, pero lamentablemente, en muchos casos se prioriza una mirada más biomédica para trabajar la prevención de enfermedades. Por ejemplo, en el tema de la anemia uno sabe que tiene que darle al niño sulfato ferroso y promover una alimentación con más hierro; y eso está bien, pero es solamente la mirada biomédica del problema. Lo otro es cómo promover este tipo de hábitos y cómo entender lo que está pasando en las comunidades. Y es en este ámbito donde no se reconoce que estas poblaciones tienen conocimientos y prácticas válidas e importantes que deben articularse con el trabajo que realiza el Estado. Por otro lado, los mensajes llegan de una manera muy vertical, con una lógica demasiado urbana, que no es compatible con la manera que las cosas se piensan y se hacen en los contextos indígenas de nuestro país. Como dije al inicio, no es que no existan normas, las hay y en general son buenas. El problema es que no se logran operativizar de una manera oportuna e integral, afectando la calidad del servicio de salud que se brinda a los pueblos indígenas.

Un tema final ¿Cuál ha sido el impacto del dengue en los pueblos indígenas de la Amazonía y el nivel de respuesta del gobierno?

El dengue es un problema recurrente año tras año, que afecta a las poblaciones indígenas y no indígenas de la Amazonia, y al que no se brinda la atención debida. Y con la llegada del coronavirus a estas zonas, estamos en una situación en que tras cuernos, nos caen palos. La desatención del dengue no puede continuar y el gobierno debería tratar este tema de forma acelerada y oportuna, tal como lo viene haciendo con el Covid-19.