Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Edmundo Cáceres: Macusani Yellowcake debe actuar con transparencia y con responsabilidad ambiental y social en la exploración de litio

Una entrevista de Paulo Vilca

Noticias SER entrevistó a Edmundo Cáceres, alcalde del distrito de Corani en la provincia de Carabaya, Puno, a fin de recoger sus impresiones sobre el proyecto de litio y la relación de las comunidades con la empresa minera Macusani Yellowcake.

¿Qué opina, como autoridad local, sobre el anunciado proyecto de litio que se ubica en el distrito de Corani?

Debo empezar señalado que desde el 2013 se ha tenido una relación directa y cordial con la empresa Bear Creak en Corani y ese ha sido el inicio del tema minero en nuestro distrito. A partir de este acuerdo se ha facilitado el ingreso de empresas mineras como Macusani Yellowcake, que han podido desarrollar sus actividades de exploración con mucha facilidad. Considerando la experiencia con Bear Creek, creemos que la empresa Macusani Yellowcake deber actuar con transparencia, brindando información sincera, y también con responsabilidad ambiental y social en la exploración de litio.

¿Cómo evalúa la actuación de la empresa Macusani Yellowcake en Corani?

El año 2019, cuando iniciamos la gestión municipal, encontramos deficiencias en las actividades que la empresa venía realizando, lo que hemos denunciado de manera pública en medios regionales y nacionales. Ello generó una fricción con la municipalidad e incluso con las comunidades hasta que se sostuvo una reunión en la comunidad Quelcaya, en la que el gerente de la empresa reconoció que se omitió el cumplimiento de la normativa para desarrollar actividades de exploración. Ahora la relación es más fluida entre la empresa y las comunidades.

¿Qué acciones deben tomarse para evitar este tipo de incumplimientos?

La información que difunde Macusani Yellowcake sobre sus actividades y descubrimientos es, de alguna forma, positiva para sus propios intereses. Pero desde el punto de vista del interés nacional el tema es delicado porque realizar actividades sin permiso y sin cumplir los procedimientos legales es un mal precedente en todo el país y puede llegar a afectar las futuras inversiones en exploración y explotación. Las instituciones estatales como el Ministerio de Energía y Minas deben ser rigurosas exigiendo el cumplimiento de la ley.

¿Qué actividades viene realizando la empresa en Corani y cómo es su relación con las comunidades?

Macusani Yellowcake suscribió un convenio con la comunidad Quelcaya el año pasado, para realizar actividades de exploración en las tierras comunales. Este vence en mayo, pero en lo que va del 2020 no hemos visto ningún trabajo ni tampoco tenemos información de que la empresa haya solicitado una autorización ambiental. Imaginamos que deben estar teniendo dificultades de carácter legal. Por otro lado, en Chacaconiza se han quebrado las relaciones porque la empresa no respetó los procedimientos correspondientes para el desarrollo las exploraciones. Con respecto a las demás comunidades, sí mantiene las buenas relaciones, especialmente con el centro poblado Isivilla, donde se encuentra la oficina central.

¿Cuál es la expectativa de la población de Corani con relación al proyecto de litio?

Ha llegado mucha información desde Bolivia y especialmente los jóvenes quieren que se aplique este modelo para que el litio se procese en Carabaya o en Puno. Se ha generado la expectativa de que podemos convertirnos en una potencia en la fabricación de baterías para celulares. Esta es una percepción natural, pero si nos ponemos a pensar en lo que eso significa en términos de producción, costos y tecnología, las cosas no son tan sencillas. Falta disponer de información real, más sincera, y es ahí donde la empresa debe actuar. El poblador de Corani tiene la esperanza de que el proyecto le traerá beneficios porque Macusani Yellowcake ha dicho que construirá una planta de transformación y es muy difícil que esto se lleve a cabo. Pero la información se seguirá difundiendo y cuando se vea que no se fabrican baterías, puede surgir un conflicto. El gobierno debería tener un papel más activo para informar a la población sobre el desarrollo de este y otros proyectos. Hasta ahora el rol y presencia del gobierno han sido insuficientes.

En Corani también se ha hallado uranio ¿cómo ve la posibilidad de llevar adelante una explotación de este tipo?

La posibilidad de extraer uranio se viene discutiendo desde hace 20 años. El uranio está en todas las comunidades del distrito de Corani y con más relevancia en Chacaconiza e Isivilla, donde este mineral está expuesto e incluso es manipulado por los pobladores. Para nosotros se va diluyendo la posibilidad de que pueda explotarse y generar algún beneficio a la población. Como gobierno local, en la actualidad no tenemos ningún tipo de acercamiento ni hemos recibido información de parte de las instituciones del gobierno nacional. Sólo cuando era ministro de Energía y Minas el señor Jorge Merino, nos señaló que venían haciendo estudios a fin de conocer el volumen de uranio que existía y plantear una legislación para su explotación. Pero hasta la fecha no existe ninguna norma al respecto. Creo que el Estado no tiene una visión que le permita desarrollar este tipo proyectos.

¿Qué tipo de medidas de prevención deben tenerse en cuenta para el eventual desarrollo de proyectos mineros en Corani?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que en Corani hay áreas protegidas establecidas por ley, que no están en el territorio de los proyectos y no tendrían que ser afectadas. Asimismo, en el caso de la futura explotación de la empresa Bear Creak, se encuentra en una zona alejada donde no existe ganadería ni agricultura. En lo que sí se debe tener mucho cuidado es en el cuidado y uso del agua, porque estamos en una zona de cabecera de cuenca. Hemos hecho llegar nuestra recomendación a la empresa y esperamos que sus actividades se realicen con los avances técnicos más modernos. Finalmente, debo señalar dos temas adicionales: la existencia de pasivos ambientales de más de 100 años de antigüedad que no han sido remediados y la calidad de las aguas que, según los estudios realizados, son ácidas y tienen altos niveles de metales pesados, no siendo aptas para el consumo humano. Por eso, se ha recomendado a la empresa que debe tener mucho cuidado porque más adelante muchos podrían culparlos y acusarlos de ser ellos quienes contaminaron el recurso hídrico. Esta última información debería ser más difundida por parte de la OEFA y la ANA, que tienen conocimiento de esta situación.