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Una publicación de la asociación SER

Eduardo Ballón: “El Congreso se ha dedicado a conseguir el aplauso fácil de la población”

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Omar Rosel

A poco más de tres meses del inicio de la cuarentena y el estado de emergencia sanitaria, los resultados no son alentadores. Los contagios se han incrementado llegando a más de 238 mil casos y las muertes por covid-19 superan las 7 mil. Por otro lado, las medidas de apoyo a las poblaciones vulnerables avanzan a paso lento y la situación de necesidad ha generado que buena parte de población ya no acate la cuarentena. Para analizar el contexto social y político, Noticias SER entrevistó a Eduardo Ballón, antropólogo e investigador de DESCO.

¿Cuál su evaluación del desempeño del gobierno transcurridos tres meses de la cuarentena y el estado de emergencia sanitaria?

La reacción del gobierno fue aceptable y así fue reconocido a nivel  internacional por la rapidez y la orientación de la respuesta, incluyendo la cuarentena. Pero el gobierno ha ido perdiendo paulatinamente la brújula, en la medida que fue perdiendo el control de la agenda. Inicialmente, el gobierno estableció un solo punto que era la salud y la defensa de la vida, pero luego se adicionó la reactivación económica y esa es la agenda hoy día. Además, con el transcurrir de las semanas, los límites de gestión y las dificultades de ejecución del gobierno, así como la debilidad de sus operadores políticos institucionales empezaron a evidenciar los límites y carencias de un Estado que se vio fácilmente presionado por los sectores empresariales, cuyo interés fundamental es la reactivación económica para proteger su patrimonio y ganancia.

¿Qué falló en la estrategia del gobierno en el ámbito de la salud y en el plano económico?

Lo primero que ha fallado es el apoyo que el Estado tenía que haber brindado a la población con los distintos bonos que fueron creados, pero nunca llegaron a la gente a quienes estaban destinados. Del mismo modo, el apoyo a la microempresa, principal generadora de empleo, llegó tarde y a través de cuatro bancos que eliminaron la posibilidad de participación de las micro financieras y cajas que son las que tiene cercanía a este sector. Eso explica por qué se ha colocado 50 mil créditos de los 300 mil que proyectaba el gobierno, y además esos cuatro bancos que han concentrado los recursos, los han asignado a la gran y mediana empresa que se ha llevado el 80% del dinero colocado. Este proceso se ha realizado sin ningún análisis ni precaución al extremo que empresas corruptas vinculadas al caso Lava Jato y empresas investigadas por la Unidad de inteligencia Financiera han accedido a recursos públicos. El segundo problema está ligado a la falta de previsión de las dificultades que debieron contemplarse para evitar el hacinamiento de mercados y bancos y manejar el tema de los retornantes que han disparado los contagiados. Y el tercer elemento tiene que ver con las limitaciones y precariedades del propio aparato estatal de salud que, más allá del enorme esfuerzo que se ha hecho y la carrera contra el tiempo, no es suficiente para atender la emergencia.

¿Cómo calificaría el rol del Congreso en este escenario?

Muy a su pesar, no ha hecho absolutamente nada. Es decir, no tiene ningún papel. Más allá de la ley para la devolución de las AFPs y algunas vinculadas al nombramiento del personal de salud, el Congreso se ha dedicado a conseguir el aplauso fácil de la población, recogiendo distintas demandas de la manera más elemental posible; y al mismo tiempo, ha blindado a los partidos  en su clarísima voluntad de bloquear la reforma del sistema político.

¿Cree que la dinámica de confrontación entre el gobierno y el parlamento continuará hasta las elecciones?

Es una dinámica de confrontación bastante curiosa. Tenemos un Congreso que alza la voz y presiona, pero simultáneamente es el mismo que da el voto de confianza pese a haberse dedicado largas horas a criticar y observar al gobierno. Es más o menos obvio que en el último año de gestión, la beligerancia se va a incrementar, tanto por la cercanía de las elecciones como porque el Congreso actual será impune, dado que El Ejecutivo ya no tendrá instrumentos para presionarlos. Si uno mira a alguno de los países de la región con los que nos gusta comparar, como Colombia, Chile o Argentina, uno va a encontrar que en general hay un esfuerzo de coordinación y de trabajo mínimamente articulado entre Ejecutivo y  Congreso, pero ese no es el caso del Perú.

¿Cómo evalúa la performance de los gobiernos regionales frente al covid-19?

Ahí tenemos luces y sombras, no se puede dar una mirada única. Hay gestiones francamente malas y bastantes criticables como Lambayeque o Arequipa, pero existen otras que han tenido un nivel de éxito en su compromiso frente a la pandemia, habiendo logrado articularse con otras autoridades de su territorio, sus alcaldes provinciales y las organizaciones de la población. Ahí tenemos algunos ejemplos virtuosos como en el caso de Apurímac y Cajamarca.

¿Podría retroceder más la descentralización como consecuencia de la emergencia?

Yo tengo la impresión que la descentralización está en un momento bastante difícil, a pesar de que el Ejecutivo busca mantener su alianza con las autoridades de los territorios, que fue lo que plantearon desde el primer día al carecer de partido y relaciones con las élites empresariales. Me parece que el reajuste que vamos a ver en el presupuesto del próximo año va afectar, fundamentalmente, a las regiones y municipalidades. Si uno lee declaraciones de opinólogos, analistas de la derecha y algunos sectores empresariales, la descentralización es vista en la actual situación como uno de los problemas del Estado y por lo tanto ese va a ser, sin ninguna duda, un terreno de disputa fuerte.

¿Con respecto a los potenciales candidatos para el 2021, quizá se viene un caudillo autoritario de izquierda o de derecha?

Eso siempre es una posibilidad. Está más o menos claro que desde algunos sectores empresariales y de la derecha, se invoca un gobierno fuerte, de orden, que es lo que lleva al final a un gobierno autoritario. Aunque todavía es relativamente temprano para hablar de candidatos, creo que lo que va a estar en disputa en los próximos meses es el sentido mismo de la democracia, su relación con el modelo de sociedad y el modelo de desarrollo que queremos para el país. La derecha se viene preparando y actuando para construir un sentido común que sostiene que lo privado es el camino que nos garantiza mejores condiciones de vida y si hemos podido resistir a la crisis es por la plata que ahorramos. Sin embargo, esta postura invierte definitivamente lo que viene ocurriendo en la realidad. La incapacidad y los intereses de los privados se han visto claramente en este proceso, como en los casos del funcionamiento de las clínicas, las empresas de servicios, el sistema financiero, los bancos, y otros que muestran los límites y el carácter absolutamente mercantil e interesado de este sector.