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Una publicación de la asociación SER

El fujimorismo sigue siendo una fuerza polarizadora

La anulación del indulto otorgado a Alberto Fujimori, la derrota en las elecciones regionales y municipales, y la detención preliminar de Keiko Fujimori son expresión de los problemas que viene atravesando el fujimorismo y en especial Fuerza Popular, lo que menoscaba sus intenciones de llegar a la presidencia en 2021. Para entender mejor este escenario, Noticias SER entrevistó a Adriana Urrutia, directora de la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. 

¿Cómo entender la derrota de Fuerza Popular en las elecciones últimas?

Fuerza Popular es un partido personalista que nace de un movimiento en torno a la figura del líder que en sus inicios fue Alberto Fujimori, quien después delega el poder a su hija, Keiko Fujimori. Siendo un partido personalista, el voto va a ser siempre mayoritariamente por esos líderes. Entonces, la presencia del partido a nivel regional o local siempre va a ser menor, en la medida que la identificación de los electores con los representantes escogidos a nivel subnacional no va a ser la misma que tienen por las figuras principales, que son las que congregan realmente a los seguidores.

Días antes de las elecciones subnacionales se anuló el indulto a Fujimori y menos de una semana después se produjo la detención preliminar de Keiko Fujimori, ¿qué significa para el fujimorismo que su máxima lideresa rinda cuentas a la justicia y que Alberto Fujimori regrese a prisión?

No solo Keiko y Alberto Fujimori están enfrentando a la justicia, sino otras veinte personas del círculo cercano a la lideresa serán sometidas a procesos judiciales. A nivel de las bases, lo que puede ocurrir es un efecto emocional inverso, es decir, una oportunidad para que el partido cree marcos analíticos que los beneficien; por ejemplo, cuando Alberto Fujimori enfrentó anteriormente a la justicia, eso fue capitalizado por los fujimoristas que lo denominaron la época de la persecución política. Es con este título que logran resignificar qué cosa es la justicia o qué se entiende por justo y en esa lógica fujimorista, es justo “que el mejor presidente del Perú esté libre”. Es decir, en una retórica inversa, los fujimoristas pueden empezar a hablar de la justicia propia y más allá de que Keiko Fujimori enfrenta un proceso, dirán que estamos frente a un conjunto de instituciones corruptas que persiguen a líderes políticos. Por tanto, sostendrán que es necesario contar con líderes políticos que reformen las instituciones. Y siguiendo esta lógica, dirán que Keiko debe ser presidenta.

Teniendo en cuenta los últimos acontecimientos que afectan al fujimorismo, ¿se puede decir que estamos viendo el inicio del fin de Fuerza Popular o es prematuro afirmar eso?

Es prematuro. Van a darse manifestaciones tanto a favor como en contra de Keiko Fujimori y eso muestra que el fujimorismo sigue siendo una fuerza polarizadora, que tal vez no sea movilizadora,  y la polarización es el principal recurso para la construcción de un partido político. Es lo que en ciencia política se llama “los clivajes”. Desde el momento en el que un partido es capaz de generar clivajes, puede seguir estando en competencia porque trata de enfrentarse a otras fuerzas políticas, y a partir de ese enfrentamiento puede capitalizar y tener importancia en un futuro proceso electoral. Por otro lado, no sabemos cuáles serán los próximos pasos en términos judiciales. Lo que tenemos que hacer es prestar atención a estos dos niveles: el partidario y el judicial.

¿Podría afirmarse entonces que Fuerza Popular está en crisis?

No hablaría de crisis, sino de una transición de un momento en que el liderazgo peligra porque no se sabe qué es lo que va a pasar. El fujimorismo opera como una constelación partidaria, tiene un núcleo central a partir del cual va anexando otros grupos que terminan conformando el partido; y lo que se ha visto en las últimas investigaciones es que el propio Poder Judicial también es un anexo del partido por los vínculos que mantiene con Keiko Fujimori.

¿Qué podría pasar después del referéndum con la bancada de Fuerza Popular, teniendo en cuenta que lo más probable es se apruebe la no reelección?

Los congresistas no van a ser electos nuevamente pero creo que no por eso van a dejar de ser cuadros fujimoristas, ni tampoco van a estar impedidos de conseguir otros puestos a nivel representativo. Pero son cosas que están por pasar y no me gusta pronosticar.

¿Por qué el fujimorismo insiste con aprobar leyes con nombre propio como la del arresto domiciliario?

El modus operandi de la bancada de Fuerza Popular es diseñar leyes en función de coyunturas determinadas. Este año hice una breve investigación analizando la producción legislativa de Fuerza Popular y más de la mitad de las leyes que formularon eran meramente declarativas. El problema se presenta cuando se empiezan a producir leyes que tienen que ver con temas de fondo como la reforma de la justicia, ya que ponen en peligro la posibilidad de legislar pensando en el desarrollo del país. Lo que está ocurriendo en este momento es que, por intereses políticos partidarios, el fujimorismo se ha involucrado con los temas de justicia del país y por ello la administración justicia está dejando de ser objetiva, confirmándose que siempre ha sido una justicia personalista. Eso sí pone en peligro el sistema democrático nacional.

Pareciera que el Fiscal Chávarry no renunciará ¿Hasta dónde puede seguir el blindaje de Fuerza Popular ahora que se sabe de la fuga de César Hinostroza?

No solo no va a renunciar, sino que hoy mismo presentó el presupuesto (del Ministerio Público) del próximo año en el Congreso, lo que muestra que él se ubica como el líder futuro de esa institución. La bancada fujimorista ha diseñado un conjunto de herramientas desde el poder Legislativo que permiten seguir blindando al Fiscal.