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Una publicación de la asociación SER

Ernesto Raéz: “Históricamente la tala ilegal ha sido más asesina que la minería ilegal"

Omar Rosel

El asesinato de Roberto Carlos Pacheco en Madre de Dios, sumaría el cuarto defensor ambiental muerto violentamente en lo que va de la pandemia en la Amazonía peruana y, se presume que este hecho habría sido perpetrado por mineros ilegales, aunque no se descarta la intervención de taladores ilegales. Este hecho pone nuevamente en cuestión la política del gobierno para reducir la minería ilegal en Madre de Dios, que sólo prioriza la intervención de las fuerzas armadas y policiales, marginando a otros actores sociales y a ello se suma la poca comprensión de la multidimensionalidad del problema. Para conversar sobre este tema Noticias SER entrevistó a Ernesto Raéz, ecólogo y docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

¿Cómo calificarías las estrategias de gobierno en la lucha contra la minería ilegal en Madre de Dios y en la zona denominada la Pampa?

Hasta el momento que se produce el operativo policial para erradicar a los mineros en La Pampa, el Estado parecía haber claudicado por completo. Ahora estamos viviendo otro momento luego de la erradicación de la gente de La Pampa, donde lo que está ocurriendo es que la minería ilegal continua, pero se ha hecho menos evidente, más clandestina y se ha dispersado por todo el territorio. Es posible que se haya reducido un poco, pero para nada ha desaparecido, además hay una enorme cantidad de elementos criminales asociados a la minería ilegal que están actuando de manera dispersa generando gran zozobra en la población. En esa medida, parece que lejos de haberse reducido se ha elevado el riesgo personal y el Estado no tiene la capacidad para enfrentar eso. En esa medida, la intervención del Estado ha sido enérgica en lo policial, pero muy incompleta en lo fundamental, que es la dimensión financiera relacionada con la minería ilegal. Se está viendo como una cuestión de pequeña delincuencia o delito ambiental y es mucho más que eso, pues es un fenómeno económico que llegó para quedarse.

Al final, declarar en estado de emergencia la mitad de los distritos de Madre de Dios hace más de un año y medio ¿no ha resultado útil?

Yo creo que ha sido útil, creo se le ha dado un golpe a la minería ilegal, pero éste es un monstruo de muchas cabezas y muchas patas. No es que solamente exista minería ilegal en La Pampa, existe en todos los departamentos del país, en toda la selva peruana.

¿Por qué crees que en el gobierno no se logra entender esta complejidad y se recurre al control militar del territorio para la lucha contra la minería ilegal?

Para empezar, es tremendamente trabado el flujo de información, no hay ningún incentivo para el funcionario o la funcionaria del sector público para aprender de otro sector, cooperar y trabajar conjuntamente, intersectorialmente, cuando hay un problema de múltiples dimensiones, como es el caso de la minería. Lo otro es que con muchísima frecuencia se piensa que los problemas se resuelven mediante la emisión de normas. El Estado peruano es muy leguleyo, plagado de abogados y abogadas que creen que la norma perfecta va a producir la sociedad perfecta y, la gente no funciona de esa manera. Para empezar, la gente funciona económicamente, reacciona a las señales económicas y en segunda instancia, los seres humanos somos bastante autónomos y, en un país como el Perú no le hacemos mucho caso a lo que está escrito en la ley, más aun cuando el 70 % está en la informalidad.

¿Consideras que existe un peligro evidente que la deforestación y el avance de la minería ilegal empiece a ganar terreno en las áreas protegidas?

Hay varias áreas protegidas amenazadas por la minería ilegal, en varias de ellas han entrado y han salido. Y, el personal hace lo que puede, pero la minería ilegal va invadir las áreas protegidas y va avanzar en todos los espacios donde pueda.

Desde tu análisis ¿cuáles son los caminos a seguir para una lucha efectiva contra la minería ilegal en Madre de Dios y en el país?

Hace mucho tiempo que lo hemos dicho. Este es un delito que además configura crimen organizado, en consecuencia hay que tratarlo como tal, lo que implica establecer un equipo multinstitucional que convoque a las fuerzas policiales, Ministerio Público, Superintendencia de Bancos y Seguro, la OEFA,  SUNAT y se lleve adelante el trabajo de inteligencia financiera y policial, que permita identificar a los peces “gordos”, a los cabecillas, a los patrones que están detrás de las grandes capitales asociados a minería ilegal. De otro lado, hay una ínfima, pero importante proporción de actores en la  minería ilegal que son formalizables, que requieren atención. Entonces, todo el proceso de formalización tiene que ser detenido y repensado, para darle oportunidad rigurosamente a aquellos que puedan trabajar como mineros pequeños y artesanales. Y los demás tienen que ser cerrados, no se puede insistir que vamos a formalizar a miles y miles de personas, cuando el negocio es ilegal. Además, se tiene que hacer un trabajo muy fuerte para resanar todas las heridas ambientales, económicas en los lugares que han sido secuestrados por la minería ilegal como Madre de Dios.

¿Cómo involucrar en éste proceso a la ciudadanía que ha sido afectada por la minería ilegal y también por las situaciones de inseguridad?

Hay un elemento fundamental que es la protección de la ciudadanía pacífica, a la que la han estado zarandeando de manera aparatosa. El Estado no está cumpliendo con su labor de proteger a ese sector de la ciudadanía, que es la voz menos escuchada en todos los foros, las reuniones y las políticas en las que se habla del tema. Se requiere una estrategia integral con la participación de varios sectores del Estado, todos tienen que tener la misma narrativa, la misma comprensión del problema, y eso a conducirá a una mitigación significativa  de la minería ilegal, pero no a su desaparición, porque el mundo ya cambió, el precio del oro no solamente ha subido al inicio este ciclo, sino que se ha mantenido alto y cada crisis económica que se produce genera un nuevo incremento del precio del oro.

En este contexto que describes ¿Cómo debemos entender el asesinato de Roberto Carlos Pacheco, defensor ambiental de Madre de Dios?

Hay un contexto de mayor criminalidad y sobre todo hay un aumento de personas dispuestas a matar en Madre de Dios en la última década y, eso ha venido recrudeciendo. Por supuesto que mucha de esa gente ha llegado atraída por la minería ilegal, pero ese problema va más allá, y tiene que ver con el conjunto de actividades económicas ilegales relacionadas con recursos naturales en la selva y en particular en Madre de Dios. Estamos hablando de tráfico de tierras, tala ilegal, minería ilegal y narcotráfico, un conglomerado de actos delictivos que requiere niveles de organización, y sobre los que el Estado no tiene control. Es posible que el caso de Roberto Carlos Pacheco, quienes lo mataron, no estaban pensando en sacar oro, sino en sacar madera. Históricamente la tala ilegal ha sido más asesina que la minería ilegal, porque hay más muertes de defensores de su tierra, de su territorio, de los bosques por parte de madereros que por parte de mineros en la Amazonía. Sólo las investigaciones dirán quienes mataron a Roberto Carlos Pacheco, porque lo que había denunciado eran ingresos a su tierra  de extraños para extraer madera.