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Una publicación de la asociación SER
Sociólogo de profesión y actual coordinador de la oficina regional en Cajamarca de la Asociación Servicios Educativos Rurales (SER)

Ernesto Ráez: No es que el huayco pasa por la ciudad, es que la ciudad se metió en el camino del huayco.

Un nuevo periodo de lluvias se está produciendo en el país y las primeras consecuencias ya se están mostrando, sin embargo, otra vez se pone en cuestión la capacidad de prevención desde las autoridades y la propia población. Para comprender mejor el panorama, Noticias SER entrevistó al ecólogo Ernesto Ráez, especialista en el tema.

¿Se está presentando un nuevo fenómeno o es el habitual periodo de lluvias que se repite año a año?

Se repite año a año, desde que yo tengo memoria. Tengo más de medio siglo de vida y no ha habido un solo verano que no ocurra esto en el Perú.

Pasa otra vez por problemas de prevención

Estamos siendo afectados por una serie de cambios globales para los cuales no nos hemos preparado nunca y en este caso, el principal es el crecimiento desordenado de la población urbana que acaba ocupando el espacio por donde durante milenios han pasado los huaycos y aluviones. No es que el huayco pasa por la ciudad, es que la ciudad se metió en el camino del huayco.

Entonces no sería un problema climático ¿qué tanto este periodo de lluvias está relacionado con el cambio climático cómo se menciona frecuentemente?

Esa es la pregunta menos útil que se está formulando con frecuencia, porque digamos que dijéramos que si o que no, la consecuencia práctica es exactamente la misma. El cambio climático lo único que podrá hacer a lo largo de los próximos años será intensificar y hacer más frecuentes los fenómenos extremos. Lo que estamos viendo ahora no tiene nada de extremo, es lo que ocurre todos los años y hace milenios pero la gente insiste en olvidarlo y pretende que es nuevo. No es un problema de cambio climático, es un problema de percepción, de incapacidad de la sociedad peruana. En términos de causas y consecuencias no tiene relación y no tiene nada que ver con el cambio climático, es decir, es producto al cien por ciento de decisiones humanas, tiene que ver con un proceso nacional.

Justamente, en una entrevista de hace dos años para Noticias SER mencionaba que “aburre vivir en un país donde algo que es previsible se considera una desgracia” ¿la situación no  cambia?

No. Lo que estamos viviendo es la demostración absoluta de que el Estado no está en capacidad de atender la realidad del desorden de la ocupación del territorio y que la población no está en capacidad de asumir responsabilidad por sus acciones en la ocupación del territorio. El Estado no es una cosa separada de la sociedad. Un Estado incapaz es producto de una sociedad incapaz.

¿El ordenamiento territorial puede ayudar?

Solo puede funcionar si es es obligatorio, si la autoridad tiene suficiente poder como para hacerlo cumplir, pero ningún ordenamiento funciona en contra de la voluntad de las masas y lo que estamos observando es voluntad de masas. Las masas de las ciudades cada vez más grandes van ocupando según pueden y entienden el territorio. Las invasiones son cada vez más constantes en lugares donde no debería haber ocupación humana. Como herramienta técnica el ordenamiento territorial es útil siempre y cuando se haga cumplir, pero es cierto también que desde el gobierno de Humala y continuando la tendencia en el gobierno actual, se ha debilitado la herramienta y el proceso a propósito, porque muchas veces entra en conflicto con intereses económicos, por ejemplo, de los de la minería. El Estado ha preferido retroceder y ahora miramos las consecuencias. En realidad, el Estado está jugando a favor del desorden y la delincuencia en la ocupación del territorio, a favor del extractivismo y en contra del orden y desarrollo sostenible urbano y rural.

El Ejecutivo ha declarado el Estado de Emergencia en varias regiones ¿Es esta la mejor respuesta?

Cuando se declara la emergencia es porque se tiene un hecho consumado que configura una gran gravedad. El problema es que en el Perú, los estados de emergencia, se van convirtiendo en estados de normalidad y ahí tenemos el VRAEM, transformado en parte constitutiva de la geografía institucional y de la dinámica económica, política, militar y social del país y con lo que ocurre en Madre de Dios, nadie quita que tengamos otro lugar de excepción establecido y permanente. Lo importante es evitar llegar al estado de emergencia y, como se repite hasta el cansancio, trabajar en prevención, pero no se está trabajando o se trabaja mal.

Los gobiernos regionales y locales tienen nuevos funcionarios y gobernadores ¿cuál ha sido su reacción?

Este es un problema que no atañe a los gobiernos regionales realmente. Es un problema nacional que debe ser asumido por el gobierno nacional y en todo caso, los gobiernos regionales y locales deben responder a una lógica, a una visión política y voluntad que debe provenir del nivel nacional. Lo que no está funcionando es el sistema nacional de prevención de alerta y respuesta ante eventos perfectamente previsibles. Quedan muy cortos los gobiernos regionales como para hacer una diferencia cuando el gobierno nacional no reacciona a una situación estructural nacional.

Además de lo que ha mencionado ¿qué se debería hacer en la etapa preventiva para minimizar los riesgos o daños?

Tenemos que atender y no darle la espalda a la corrupción en el tráfico de tierras y particularmente al tráfico urbano de tierras que está detrás de todo este desorden que conduce a que la gente viva en el camino de un huayco. Hay autoridades que han permitido construcciones en lugares inadmisibles, hay procesos que ocurren a vista y paciencia de todos, como por ejemplo la ocupación ilegal para urbanización del valle del rio Chillón. Por supuesto, hay gente a quienes les hace bien económicamente el hacerse de la vista gorda. Si eso no se resuelve y la corrupción no se detiene, vamos a seguir viendo este tipo de sucesos una y otra vez. Increíblemente este no es un problema climático, es un problema social, con profundas raíces sociales, tanto de la propia sociedad como del Estado y los elementos centrales son la corrupción y la incapacidad del país, de los ciudadanos.