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Una publicación de la asociación SER

Flor Pablo: “El reinicio de clases en zonas rurales es inviable”

Fotos: Ministerio de Cultura

Omar Rosel

Hoy se levantó la cuarentena en la mayor parte del país y el inicio de la fase tres de la reactivación económica, lo que significará que muchos padres y madres de familia tendrán que volver a sus actividades laborales, dejando a sus menores hijos sin el acompañamiento que requieren para seguir con la educación virtual. Asimismo, en las zonas rurales, el reinicio de labores educativas presenciales parece haberse truncado porque no existen las garantizas sanitarias. Y las universidades estatales también atraviesan nuevos retos con la implementación de plataformas virtuales de educación superior. Para analizar esta problemática, Noticias SER entrevistó a Flor Aideé Pablo Medina, ex Ministra de Educación.

El MINEDU ha establecido el reinicio de clases en el sector rural para este 1 de julio ¿Estamos frente a una constatación de las limitaciones de Aprendo en Casa?

Hay un porcentaje de alumnos que no se ha logrado contactar con Aprendo en Casa. El Ministerio de Educación habla del 5% del alumnado, pero yo he participado en algunos foros con regiones donde señalan que estamos antes un 20% a 25%. Considerando que las tablets aun van a demorar, la decisión del Ministerio busca atender el servicio educativo de quienes tienen dificultad de llegar con la educación virtual. Lamentablemente, la realidad nos está demostrando que ninguna región ha aceptado este planteamiento y hasta la fecha no hay ninguna localidad en la que se haya establecido el reinicio de las clases. La intención del Ministerio para buscar estrategias que permitan acceder al servicio educativo es loable, pero en este momento, el reinicio de clases en las zonas rurales es inviable.

¿Qué otras alternativas deberían adoptarse, en el corto plazo, para garantizar la educación de los niños que no pueden acceder a los mecanismos virtuales?

Creo que hay que estar atentos a algunas iniciativas regionales. Lo que toca hacer es acercar cuadernos de trabajo y materiales impresos a los alumnos y alumnas, recurriendo a estrategias comunitarias. Hay experiencias en las que las tareas y orientaciones se dejan en algún punto en la comunidad, luego se ven formas alternativas de hacer llegar orientaciones con material físico y finalmente se complementa con la llamada telefónica o con grabaciones de audio que se difunden por los parlantes. En las zonas más dispersas y alejadas, donde no se llegará a pesar de los esfuerzos, hay que pensar en una modalidad de dos por uno en el año 2021, recordando que el currículo permite esta opción. Y definitivamente en este año no podemos hablar, en ningún caso, de repitentes. Lo que estamos viviendo nos va a plantear escenarios para, por lo menos, los siguientes tres años y también nos exigirá reformular nuestras formas de organización de los aprendizajes, de poner mucho énfasis en el desarrollo de competencias más no de contenidos. Ese es el cambio que tenemos que vivir.

¿Y que va pasar con los estudiantes de quinto grado de secundaria?

Tenemos que ver algunas estrategias en los primeros meses del próximo año, cuando ya se pueda volver gradualmente a las clases presenciales. Se requerirán programas de refuerzo, de complementación, para que puedan avanzar hacia la educación superior. Ahora, la pobreza se va a agudizar, por lo que debería pensarse para el nivel secundario es que el alumnado culmine con una doble certificación, como la técnica, que les permita incorporarse al mundo del trabajo. Creo que son estrategias que se tendrán que ir diseñando desde el Ministerio de Educación en coordinación con los gobiernos regionales.

Con la reactivación económica, muchos padres y madres tendrán que salir de casa y volver al trabajo ¿Cómo quedará la educación de los alumnos que no contarán con el cuidado y apoyo de sus padres en el dictado de clases virtual?

Esa es una preocupación que debe tratarse con mucho cuidado, especialmente por la seguridad de los más pequeños. Creo que en las medidas de reactivación se tiene que considerar el tema del cuidado de los niños. Ello implica que quienes deban volver al trabajo tengan facilidades o se mantenga el teletrabajo, para que por lo menos la mamá o el papá se queden en el hogar. Y para aquellos que no tienen un trabajo estable, se deben considerar estrategias que apoyen la alimentación como las canastas. Estamos en tiempos en los que hay que trabajar la organización con las mujeres, con los comedores, que deben reactivarse. Necesitamos generar un entorno de seguridad para los estudiantes, lo que pasa por contar con la presencia de adultos que apoyen las clases a distancia dentro del hogar.

Las universidades también tienen limitaciones para la educación virtual. Por ejemplo, los estudiantes no cuentan con los medios para adquirir los equipos informáticos o contar con internet ¿Qué medidas deberían adoptarse para enfrentar éstas carencias?

Hay una serie de recursos que el Ministerio de Educación ha estado transfiriendo. Una de las estrategias es dotar de celulares o computadoras a los estudiantes y ello debe estar acompañado de mecanismos que refuercen sus procesos de aprendizaje. En este contexto, las universidades vienen implementando sus programas de enseñanza virtual, obligadas por las circunstancias, aunque algunas ya los tenían más implementados que otros. Estamos en ese proceso y ahí es necesario replantear los esfuerzos y recursos para que los estudiantes puedan continuar con su educación.

¿Qué otros retos deben afrontar las universidades en el actual escenario para cumplir con la formación de los nuevos profesionales en el país?

Creo que un reto importante es cómo se articula la universidad con el mundo del trabajo, lo que se vincula directamente con el tema de la empleabilidad. Hay que hacer ese “enganche” desde la universidad y los institutos tecnológicos. Otro de los grandes desafíos es avanzar en los temas de investigación. La ruta de la universidad peruana con los procesos de licenciamiento y acreditación es avanzar hacia la excelencia y la internacionalización y ese es el desafío más grande de las universidades nacionales. Además estas entidades deben ampliar la cobertura porque en el Perú sólo tres de cada diez jóvenes llegan a la educación universitaria superior. Necesitamos más servicio en educación superior en las zonas más empobrecidas de nuestro país. Y en el caso de las universidades particulares, deben cumplir con un servicio de calidad que realmente sirva a los estudiantes para la vida y para desempeñarse profesionalmente en el mundo laboral.

¿Cuáles son las acciones que debe implementar la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) en el corto y mediano plazo para continuar con la reforma?

La SUNEDU tiene que ir mejorando sus procesos internos a fin de hacer más ágil su sistema de seguimiento y también debe modernizar sus procedimientos. Creo que esta agenda va a darle un dinamismo nuevo a la reforma. Y, en términos de apuestas, se debe seguir desde el Ministerio de Educación con la apuesta por la calidad de la enseñanza universitaria. No se puede retroceder. Hay que continuar en la ruta que se ha planteado con el licenciamiento de carreras que son estratégicas para el país, como las de educación y otras. El mayor riesgo está en el Congreso con la presencia de grupos económicos vinculados a universidades privadas, interesados en que aquellas que no lograron el licenciamiento puedan volver a funcionar. Tenemos que hacerle frente a estos intentos de boicotear una reforma fundamental y que solamente buscan saltarse las normas.