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Una publicación de la asociación SER

Jorge Bracamonte: Vizcarra debe liderar frontalmente la lucha contra la corrupción

Foto: Ideeleradio

Noticias SER entrevistó a Jorge Bracamonte, secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos – CNDDHH, sobre la crisis que vive el sistema judicial y sus implicancias en la coyuntura política. Asimismo, nos expresa sus expectativas sobre el mensaje a la nación que el presidente Martín Vizcarra hará ante el Congreso por las Fiestas Patrias

Con la crisis ya no queda duda de que el sistema judicial actual ha afectado el acceso al derecho a la justicia de peruanos y peruanas

Siempre hemos sospechado y conocido casos puntuales en los que las sentencias y procedimientos de jueces y fiscales han sido contrarios a la justicia, sobre todo en casos de peruanos y peruanas en mayor situación de vulnerabilidad o con menos capacidad de poder. Hemos visto que el sistema de justicia y sus operadores han hecho un uso arbitrario de las facultades que han tenido, pero no teníamos evidencias puntuales –como las que han salido ahora- de como el sistema había sido atrapado por redes y grupos de corruptos que obedecen a poderes económicos y políticos. Esto no puede ser tolerado de ninguna manera y habría que analizar finamente que es lo que hay detrás para ponderar hacia dónde puede llegar realmente un proceso de reforma que revierta una crisis de naturaleza estructural.

¿Cuáles son las principales demandas de las organizaciones defensoras de derechos humanos en este contexto?

La primera es que el presidente Vizcarra debe liderar frontalmente la lucha contra la corrupción. No se puede sostener únicamente desde la ciudadanía que aporta, confronta y devela, pero que no puede ir más allá. Lo segundo es que se investigue y sancione de manera ejemplar, porque esta situación no puede volver a repetirse, además, creo que el proceso a los involucrados tendría que hacerse de forma pública para que el país aprenda de esta experiencia. Lo tercero es que las soluciones también tienen que ser de fondo. Ya no se trata únicamente del Consejo Nacional de la Magistratura, se trata del conjunto del sistema judicial que tiene que ser reformado desde sus bases mismas. Igualmente, la reforma tiene que comprometer al sistema político electoral porque los canales y las relaciones entre una y otra esfera son directas y han potenciado la corrupción.

También se ha propuesto la necesidad de un acompañamiento internacional a la reforma ¿en qué consiste?

Es el último punto, dado el nivel de desconfianza en ciertos espacios y personas que de ninguna manera pueden liderar la reforma. Planteamos que debiera haber un mecanismo de participación de la comunidad internacional -como veedora, grupo o misión- que podría ser Naciones Unidas o alguna otra instancia supranacional que esté fuera de cualquier tipo de cuestionamiento, de modo que pueda monitorear que los procesos de reforma lleguen a buen término, y que alerten o informen a la ciudadanía cuando se produzcan situaciones anómalas, además de aportar elementos técnicos. La idea es brindar la confianza necesaria a este proceso de cambio que ya no puede esperar más.

¿Cómo analiza el papel del presidente Vizcarra en esta crisis?

Desde el origen de este gobierno algunos operadores del Ejecutivo han entendido mal la construcción de consensos, traduciéndolos en una suerte de gobernabilidad sostenida en un pacto tácito entre Ejecutivo y Congreso con Fuerza Popular. Ese entendimiento es absolutamente equívoco porque Fuerza Popular cada vez muestra más su naturaleza antidemocrática y autoritaria y lo que más preocupa son las relaciones que tienen con grupos y redes criminales. Ahora, el Ejecutivo con Vizcarra tiene que marcar la diferencia a favor de quienes están sumando en favor de una salida democrática a la crisis, que lleve al fortalecimiento de nuestras instituciones, con justicia y equidad. Me parece que la decisión de nombrar a Vicente Zeballos como ministro de Justicia evidencia que hay un cambio en la comprensión del escenario, que le permitiría enfrentar frontalmente al fujimorismo. Si no lo hace va a crecer más la desafección de la ciudadanía respecto a la democracia y sus instituciones.

¿Cree que el presidente asumirá el rol que le toca jugar? ¿Podemos esperar eso del Mensaje de Fiestas Patrias?

El presidente Vizcarra haría bien en mirar con mucho detenimiento al país y tener una lectura fina de porqué las instituciones se encuentran en esta situación. Creo que la transición democrática ha fracasado y no ha cumplido la tarea de fortalecer las instituciones, de abonar a favor de un Estado próximo a la ciudadanía y que asuma su obligación como garante de derechos. Lo que hemos tenido a lo largo de la transición más bien, es una maquinaria política y estatal que ha priorizado intereses particulares, grandes inversiones y la economía sobre la calidad de vida de la gente. Esta comprensión se traduce en la tesis famosa del “perro del hortelano”, que ha llevado a despreciar los derechos humanos o colocándolos en un lugar secundario. También nos ha dirigido a ablandar los sistemas de control del propio Estado permitiendo que otros intereses penetren. Esto tiene que ser reevaluado y comprendido por nuestro presidente, de modo que se ponga adelante a la ciudadanía y en particular, a quienes se ha golpeado drásticamente, como los pueblos indígenas, mujeres, niños y niñas, quienes no han encontrado capacidad de protección en el sistema.

¿Qué acciones se van a seguir desarrollando desde la CNDDHH?

La Coordinadora va a continuar asumiendo la responsabilidad de estar atenta para que, de manera coordinada con las organizaciones de la sociedad civil, podamos pronunciarnos a través de las propuestas de nuestros grupos y equipos técnicos, y vamos a seguir acompañando a la indignación ciudadana que se expresa en las calles.