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Una publicación de la asociación SER

José de Echave: "Southern arrastra una mochila muy pesada"

Este martes ProInversión adjudicó el proyecto cuprífero Michiquillay a la empresa Southern Perú, que ofreció un precio de transferencia de US$400 millones y un 3% de regalías. Esto marca el principio de la ejecución de este proyecto que ha vuelto a polarizar las opiniones de la población cajamarquina. En tal sentido, para comprender el significado de la entrada de Southern a Cajamarca, Noticias SER conversó con el especialista en temas de minería e integrante de CooperAcción, José De Echave.

¿Qué implicancias tendrá en el desarrollo minero de Cajamarca la entrada de una empresa como Southern?

No es una empresa que tenga los mejores antecedentes, ha estado siempre cuestionada y no sólo por poblaciones vecinas de la zona de influencia de sus proyectos en producción, sino también por sus intentos de desarrollar proyectos como el de Tía María.  Southern arrastra una mochila muy pesada y lo curioso es que dentro del sector minero he escuchado que no genera mucha confianza ni una buena imagen. Incluso cuando se hablaba de su posible participación en Quellaveco, las empresas dueñas de la titularidad del proyecto no estaban dispuestas a asociarse con Southern. No tiene los mejores antecedentes y está entrando a Cajamarca donde los conflictos mineros han sido importantes. Eso plantea un enorme signo de interrogación sobre lo que va a pasar con Southern, cuyas operaciones en su mayoría están en el sur y ésta sería su primera incursión en el norte.

¿Cree que la empresa ha aprendido las lecciones de sus conflictivas experiencias en el sur?

Me preocupa mucho lo que pasó con Tía María en el que se tuvo dos capítulos de conflictividad social, con personas heridas y fallecidas. El primero fue entre el 2010 y 2011, y el segundo en el 2015, en el que la empresa volvió a insistir aun cuando era evidente que el proyecto no tenía aceptación entre la población. Sin embargo, pese a esos antecedentes, la empresa ha estado insistiendo en los últimos meses con una publicidad millonaria para sacar adelante Tía María. Eso me ayuda a responder a la pregunta y la impresión que tengo es que la empresa no ha sacado las lecciones y no ha aprendido de conflictos recientes.

¿La presencia de Southern podría marcar el fin del ciclo de Yanacocha en Cajamarca?

No sé si exactamente se pueda afirmar eso. Lo cierto es que el escenario futuro de Cajamarca, incluso en minería, va a ser un escenario más diversificado. Los antecedentes y las pésimas experiencias de Yanacocha han marcado una relación muy conflictiva, pero en el mapa de proyectos de inversión en Cajamarca hay otros proyectos. Me da la impresión que el escenario va a ser distinto, pero todavía no está ni muy claro ni preciso cuáles van a ser los ciclos de maduración de esos proyectos.

¿Considera que el proyecto se podrá desarrollar sin problemas teniendo en cuenta que hay sectores que se oponen?

Siempre hay muchos recelos. No hay que olvidar que en diciembre se realizaron protestas en contra de la licitación de Michiquillay que iba a darse en esas fechas. Se sabe que hay una preocupación de un sector de la población sobre los impactos, y esa incertidumbre y preocupación podría crecer ahora que se conoce a la empresa que ha ganado la licitación. Hay que recordar que, según la web del Ministerio de Energìa y  Minas, Michiquillay todavía no ha culminado la fase de exploración y no tiene EIA aprobado, entonces, no estamos hablando de un proyecto que va a entrar en proceso de desarrollo y construcción de manera inmediata.

Michiquillay era uno de los proyectos paralizados, pero también están Conga y El Galeno ¿el ingreso de Southern podría significar que se destrabarán estos proyectos?

No hay remedio milagroso para que se destraben los proyectos. Cada uno tiene su propia dinámica, escenarios de discrepancia, de disputa y de conflictos. Además, un proyecto como Conga es un proyecto complejo, incluso no es una prioridad para Yanacocha. La situación específica de cada proyecto es la que determinará y habrá que ver cómo evolucionan las cosas en los próximos meses.

ProInversión estuvo haciendo un trabajo de socialización del proyecto con las comunidades, pero desde las autoridades regionales se ha señalado que no tienen mayor información  ¿cómo ha visto el papel del gobierno?

Hay que recordar que Michiquillay es un proyecto que se trabó por los problemas financieros de Anglo American. No se ha generado toda la información deseada porque ni siquiera tiene EIA presentado. Ojalá que se trabaje con transparencia y que la población pueda participar en el proceso oportunamente, sobre todo de manera informada, que es uno de los grandes déficits.

El argumento de quienes están a favor de la ejecución de Michiquillay es que por fin se hará frente a la recesión económica de la región ¿qué tan cierto es esto?

Creo que el gobierno está sobredimensionando a Michiquillay, que es un proyecto de alrededor de 2 mil millones de dólares. No es un megaproyecto o mega inversión. No estamos hablando de Las Bambas o de lo que en su momento fue Yanacocha. Hay que sincerar y no hay que crear expectativas que no van a ser cubiertas. Michiquillay no va a activar la economía de Cajamarca, es absurdo pensar en eso. Tampoco estoy diciendo que no vaya a tener ningún tipo de impacto, seguro lo va a tener, pero sobredimensionar expectativas es crear condiciones de futuras decepciones que se pueden expresar en conflictividad social. Hay que medir correctamente los impactos que pueden generar.

Entonces, ¿cuál es la salida a la recesión que enfrenta la región?

La desaceleración de la economía no es una situación particular de Cajamarca, ha sido general, en América Latina y a nivel global en los últimos años. Siempre se ha dicho que los problemas en el Perú son producto y consecuencia de malas decisiones, pero hay que reconocer que el escenario fue adverso. Se tienen que sacar lecciones de lo vivido en los últimos 25 años y no creo que tengamos que decir “cero minería”, pero tampoco decir que Cajamarca tendrá que depender exclusivamente de la minería, que es absurdo. Cajamarca debería pensar en una reactivación a partir de una matriz productiva diversificada, sostenible y viable con la naturaleza y tiene las condiciones para consolidarla. Es una región con un potencial turístico, con ganadería, agricultura y puede prestar servicios importantes. Seguramente la minería puede formar parte de esa matriz productiva diversificada, pero como parte de algo, no como el todo creyendo que va a solucionar el conjunto de problemas.