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Una publicación de la asociación SER

Juan De la Puente: El Perú vive un momento plebiscitario y no un momento constituyente

El país vive un momento político donde la cuestión de confianza planteada por el Presidente Vizcarra ha reconfigurado el escenario, motivando una respuestas de allanamiento de parte del fujimorismo, que ha acelerado la discusión para la aprobación de las propuestas de reforma judicial y política, que deben ser consultados a la ciudadanía en el referéndum. De otro lado, diversos sectores sociales han respaldado las respuestas adoptada por el mandatario ante la lentitud y la hasta falta voluntad del Congreso para aprobar las reformas. Para analizar este escenario, Noticias SER conversó con Juan De la Puente, abogado y politólogo

 

¿Cómo calificarías la respuesta del fujimorismo a la cuestión de confianza planteada por el presidente Vizcarra?

Es un giro desde una política de fuerza hacia una de colaboración, que se sabe cuánto dure. Estamos frente a un cambio de tendencia porque ellos en las últimas semanas buscaron atrasar la reforma. Es evidente que esto tiene que ver con el mensaje del presidente  Vizcarra y el masivo respaldo de la opinión pública a su punto de vista.

¿Tenia mucho más que perder el fujimorismo?

Yo creo que al interior del fujimorismo se vive probablemente un debate interno y hay un drama, porque cuando decide apoyar las cuatro reformas incluida la no reelección parlamentaria, está cancelando la posibilidades políticas de más de 60 miembros de su bancada, pero sospecho que consideran que esto puede ser manejado. Y lo otro es que un partido como el fujimorismo que aspira a una representación nacional ha advertido que sus movimientos no le han redituado políticamente, más bien lo han aislado. Entonces, el temor a la disolución del Congreso, el debate sobre el futuro individual de los congresistas y el malestar de la sociedad han conducido a este giro en el fujimorismo.

¿Qué se nos viene? ¿se cumplirán los plazos para aprobar las reformas que faltan o el fujimorismo podría optar por alguna jugada política?

Yo creo que estamos entrando a una etapa de pequeños forcejeos, porque primero hubo uno por la cuestión de confianza y ese lo ha ganado limpiamente el presidente, tanto así que el planteamiento de algunos constitucionalistas respecto a que esto no era posible, ha sido superado por el principio de la realidad. Un segundo forcejeo tiene que ver con los plazos. El fujimorismo quiere un cronograma hasta el 4 de octubre, pero el gobierno desconfiando de esta posibilidad plantea un periodo más corto que podría ser de dos o tres días. Y el tercer forcejeo es sobre la calidad de la reforma, porque una salida fácil sería colocar lo importante en la Constitución y que los detalles sean abordados por una ley.  Y está pendiente la propuesta de la no reelección parlamentaria, donde podría producirse una negociación muy dura mañana o pasado.  El congreso podría allanarse a todo, pero plantear que haya una renovación por mitades o tercios, casi como una defensa extrema de la reelección.  No creo que estemos entrando a una guerra de todo o nada, sino más bien a un proceso de negociación a palos y a gritos.

Pero, ¿está garantizado que habrá referéndum?

Sí, porque el Perú vive un momento plebiscitario y no un momento constituyente. A mí me preocupa que sólo sea un momento plebiscitario, porque no hay un horizonte de mediano y largo plazo. Lo que tenemos ahora es que la gente quiere votar lo que es una buena salida, pero advierto que  falta mucho todavía para que se convierta en un momento constituyente.

¿Es posible emprender reformas políticas adicionales que ayuden a fortalecer nuestras instituciones judiciales y políticas?

Hay un paquete de seis proyectos de ley que ha enviado el gobierno al Congreso, que son el resultado de las propuestas de la comisión Wagner . Me parece que  sería interesante  ver cómo van a  quedar estos proyectos de ley, por ejemplo la creación de un órgano de control de la Fiscalía y del Poder Judicial desde fuera, ó sea es el fin del autocontrol. Asimismo, la creación de un sistema fiscal especializado en temas de corrupción y la creación de un Consejo para la reforma de justicia. Pero sigo pensando que después de 25 años de una reforma antipolítica, tenemos por primera vez una reforma que cuestiona la antipolítica abiertamente. Y este proceso tiene un sentido histórico y ético.

Desde el Mensaje de la Nación, Vizcarra ha empezado a gobernar de una forma distinta ¿consideras que esto se mantendrá?

Yo creo que Vizcarra es un político que está en construcción, porque no es ni el gobernador de Moquegua ni el cauteloso presidente de los primeros 100 días.  Vizcarra ha optado ahora un perfil republicano, pero también tiene rasgos de antipolitica, porque no se relaciona con los movimientos sociales, sino directamente con la gente. En todo caso, el presidente ha sabido interpretar su papel en una crisis luego de los audios y se ha constituido como garante de la reforma y eso es un acierto.

Pasando a otro tema, ¿Por qué cree que la situación política que vive el país, esta divorciada de la campaña electoral?

Absolutamente. Los candidatos y los partidos han cometido un error al intentar tender un cordón sanitario alrededor de las elecciones para no ser contaminados con la política. Entonces, tenemos una contradicción aparente, porque tenemos un país profundamente politizado, pero que tiene un proceso electoral despolitizado. En realidad es una contradicción aparente, porque este desinterés de la gente por los candidatos expresa un rechazo político. Es decir, la ciudadanía está actuando políticamente y probablemente está exigiendo que los partidos y candidatos adopten actitudes más políticas y no solo micro propuestas. Tenemos una sociedad que ahora cuestiona a los grandes políticos porque no quieren cambiar, y también cuestionan a los políticos intermedios por algunas tonterías que están planteando en las campaña.

 

Viendo la campaña electoral en concreto, ¿cómo calificarías la performance de los partidos políticos?

Yo creo que los partidos se han bifurcado, porque se ha confirmado que son nacionales en lo legal y  en lo formal, pero en realidad se han convertido en franquicias. Eso antes sólo correspondía a los partidos nuevos pero ahora se ha extendido a todos. Diría que el fujimorismo, Alianza para el Progreso, Acción Popular y la izquierda son partidos nacionales que operan como franquicias, por ello no hay una propuesta nacional municipal. Entonces, un partido es una suma de campañas y quienes representan a los partidos nacionales no militaban hace un año en ellos. En conclusión la colonización de los partidos tradicionales está en auge.