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Una publicación de la asociación SER

Omar Coronel: “En la pandemia la gente que protesta busca evitar perder lo poco que tiene”

Omar Rosel

El Grupo Interdisciplinario de Investigación en Conflictos y Desigualdades Sociales (GICO) ha publicado el Reporte de Acciones Colectivas de Protesta y Petitorios durante la Cuarentena Nacional, documento que detalla las características de las acciones colectivas de protesta en el espacio público de la sociedad civil organizada durante la cuarentena nacional. Para conversar sobre este reporte y sobre la conflictividad social en el Perú en tiempos pandemia, Noticias SER entrevisto a Omar Christian Coronel Cuadros, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú y miembro del GICO.

¿Cómo se ha comportado la conflictividad social y las acciones colectivas de protesta en la cuarentena por la pandemia del Covid-19?

En el reporte nos fijamos en las acciones colectivas de protesta, porque la conflictividad social, que incluye procesos más grandes y más amplios, no ha variado mucho. La protesta sigue siendo fragmentada, local y por sectores, con actores que se juntan sin una organización previa, vecinos o trabajadores no sindicalizados.  Igualmente, las regiones que tenían las tasas más altas de protesta siguen siendo las mismas que en los años anteriores.

¿Cuáles son los problemas a los que responden estas acciones colectivas de protesta?

Existen nuevos motivos para la protesta que están vinculados mucho a la salud y la supervivencia. La principal demanda es por infraestructura de los hospitales, particularmente de los trabajadores del sector salud que están buscando que se instalen áreas covid adecuadas, dotación de suficientes implementos a los médicos y que haya pruebas, no solo rápidas sino moleculares en  los hospitales.

¿Y más allá del sector salud?

En casi todos los sectores de trabajadores que han permanecido laborando durante la cuarentena se registran reclamos por la bioseguridad a sus empleadores, entre estos tenemos a los que hacen  delivery, seguridad y limpieza. Un espacio de protesta fueron las prisiones, sobre todo en el mes de abril donde hubo motines. Otra motivación para protestar es el rechazo a la infraestructura para contener el covid, porque a lo largo del país, el Estado buscó implementar nuevos cementerios, albergues, centros de atención medica momentáneas y, los vecinos se han organizado para evitarlo porque desconfían muchísimo de la capacidad del estado para contener el virus, y entonces la gente salió a defender su barrio. También están las demandas de padres de familia y estudiantes para la reducción de las pensiones y matriculas en  la universidad o el colegio, y la demanda de los bonos.

Se hubiera esperado que en la cuarentena obligatoria se realizaran pocas manifestaciones en espacios públicos, pero no fue así ¿qué sucedió?

A diferencia de otros momentos, donde se pelea o disputa para ganar algo o reclamar un nuevo derecho, para que se construya algo, en este nuevo contexto, todas las demandas han sido para evitar perder algo, y en esta caso evitar perder algo tan sustancial como la vida, la salud, la seguridad laboral, por eso las protestas han sido más numerosas. En la pandemia la gente que protesta busca evitar perder lo poco que tiene, ese es un cambio en la naturaleza de las demandas.

¿En qué forma la pandemia ha cambiado las condiciones para todo tipo de acción colectiva?

Las condiciones han cambiado, las restricciones a la movilización hicieron que no haya marchas o movilizaciones. Los principales repertorios de movilización colectiva han cambiado, 8 de cada 10 protestas durante la cuarentena fueron plantones con menos gente, bastante pacíficos y controlados, no solo por evitar el contagio sino por el estado de emergencia, con militares y policías en la calle, lo cual de todas maneras desincentiva una acción colectiva. Otro cambio directo de la pandemia es surgen actores que si bien antes protestaban bastante, ahora lo han hecho mucho más y son todos los trabajadores del sector salud, son los médicos, los técnicos, obstetrices, enfermeros, enfermeras todo el sector salud, y la mayoría de ellos no está necesariamente organizado en sindicatos.

¿Qué ha sucedido con los conflictos sociales que estaban activos previos a la cuarentena y los procesos de diálogo?

En verdad no han aumentado mucho. Según el reporte de julio, teníamos 188, habían aumentado 2 conflictos durante esos 106 días de cuarentena obligatoria, en buena cuenta se mantuvo más o menos el número  de conflictos que estaban en proceso de dialogo, o en estado latente.

Es probable que con el levantamiento paulatino de las restricciones de la emergencia sanitaria y la cuarentena, se abrirán las puertas a expresiones públicas de protesta ¿El gobierno está en la capacidad de gestionar los conflictos sociales en un escenario aun de restricciones para la movilidad y el distanciamiento social?

Un reporte de la Defensoría del Pueblo apunta que es importantes tomar en cuenta algunos cambios, justamente por la cuarentena. El hecho de que muchos dirigentes  no se puedan reunir, que no puedan viajar a la ciudad de Lima, a las capitales de las regiones para poder negociar, limita la capacidad de organización y también la confianza. El hecho de que muchas reuniones con los actores estatales o privados sea a través de zoom o las redes tiene dos problemas: por un lado, que no haya infraestructura suficiente para tener una comunicación fluida, porque no hay internet; y, en segundo lugar, genera mucha desconfianza, porque en estas negociaciones  es muy importante la interacción, conocer a la otra persona, la generación de algún tipo de empatía y, suplantar este tipo de interacción por una interacción más fría y distante  a través del monitor o el celular, limita mucho la confianza entre los actores, en un contexto en donde en general hay muchísima desconfianza. Entonces, eso impacta en la capacidad de resolución de conflictos.

En este contexto, ¿cuál es el rol que le toca ejercer al viceministerio de gobernanza territorial con respecto a la conflictividad social?

Tiene un rol fundamental. Es importante que el Viceministerio de Gobernanza territorial de la PCM articule a otros sectores como el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio de Medio Ambiente y se dialogue más con la Defensoría del Pueblo, que es la única que viene realizando supervisión y manteniendo un dialogo constante en términos de conflictividad. Siento que tiene un rol fundamental y se tiene que  capacitar a todos los funcionarios para que puedan tener una mayor capacidad de negociación. En este contexto donde crece mucho más la desconfianza, es importante que los funcionarios del gobierno no declaren a la prensa con mensajes que incrementen la desconfianza de quienes están protestando, y eso implica una habilidad que hay que trabajarla.

La  pandemia incrementará la desigualdad y el descontento ¿se puede hablar que se viene un contexto donde se incrementen los conflictos sociales?

América Latina es la región más desigual y lo va a ser más con esta recesión que no queda muy  claro cuánto va a durar, eso genera un contexto explosivo. Una de las pocas cosas que limitaba el descontento en el Perú era esa expectativa de ser un país que crece, de que poco a poco chorrea el crecimiento y donde el emprendedurismo saca a la gente de problemas. Esa circunstancia ha cambiado radicalmente, por ello se espera que se agudicen los  conflictos. Sin embargo, es difícil pensar en  situaciones como las que vivieron Chile o Bolivia antes de la pandemia, o  protestas masivas como las que hubo en Argentina hace unos días, porque además de la informalidad de nuestra economía, tenemos organizaciones bastante débiles.