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Una publicación de la asociación SER
Sociólogo de profesión y actual coordinador de la oficina regional en Cajamarca de la Asociación Servicios Educativos Rurales (SER)

Raquel Reynoso: "Las mujeres tenemos que transitar de un liderazgo social a uno político"

Foto ©Luisenrrique Becerra - Asociación SER 

A propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Noticias SER entrevistó a la presidenta de la Asociación Servicios Educativos Rurales – SER y coordinadora del Grupo de Seguimiento a las Reparaciones por Esterilizaciones Forzadas – GREF, Raquel Reynoso Rosales, para hacer un balance de la situación actual del cumplimiento de los derechos de las mujeres y el largo camino que se tiene por delante para lograr la igualdad, sobre todo de las mujeres campesinas e indígenas de nuestro país.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan las mujeres?

Persisten las grandes brechas entre varones y mujeres, hablamos en términos de acceso a servicios de educación y salud o laboral y es más preocupante cuando vamos a las zonas rurales, por ejemplo, en la calidad y tipo de atención que reciben en centros hospitalarios. Tenemos un nivel alto de discriminación o racismo y muchos funcionarios no manejan el idioma local, ni que decir de la violencia contra la mujer y el poco acceso a la justicia. Por más esfuerzos hechos, está pendiente la capacitación al funcionario que brinda la atención directa a las mujeres víctimas, ahí siento que falta y todavía no se entiende toda la dimensión de la problemática.

La situación se agrava entonces en la zona rural, ¿cuáles son las demandas de mujeres campesinas o indígenas?

Una de las demandas más fuertes está vinculada al tema de atención en salud. La preocupación continua es que no hay especialistas para que puedan atenderlas o tratarlas adecuadamente y son pocas las que pueden trasladarse hacia las capitales para una atención un poco más especializada. Otra demanda es asegurar su acceso a la tierra e incluso en ver cómo se decide quienes usan los recursos. En las comunidades con títulos colectivos, internamente hay una organización a nivel de parcelas individuales, pero no necesariamente están a nombre de la pareja mujer y muchas veces las mujeres las pierden porque se separan o porque ya no pueden trabajarlas y la comunidad - principalmente varones- decide. Entonces, desde hace varios años, venimos trabajando en incorporar a las mujeres como comuneras calificadas con voz y voto que les permita tomar decisiones sobre el acceso y uso de la tierra y territorio. Lo mismo diría en el recurso agua tanto para riego o para consumo y lógicamente, otro problema es la violencia en toda su expresión, la violencia estructural que no permite que las mujeres accedan a todos los servicios que el Estado brinda.

¿Cómo está la situación de las mujeres víctimas de las esterilizaciones forzadas?

Aún siguen siendo violentadas porque después de casi 22 años, el Estado no ha hecho ningún pedido de disculpa pública y porque siguen con las secuelas y no tienen acceso a una atención médica integral. En 2015 se declaró de interés público nacional la atención prioritaria a víctimas de esterilizaciones forzadas y se creó el Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas (REVIESFO) y siendo justos con el Ministerio de Justicia, hay un esfuerzo importante con las campañas itinerantes en provincias y distritos para registrar, pero todavía es insuficiente. Según datos oficiales, hay más de 200 mil personas esterilizadas y aproximadamente 6 mil 500 víctimas registradas en el REVIESFO de más de 7 mil que han solicitado su registro, pero ni siquiera se llega a 100 mil. Entonces, está presente la demanda de justicia y reparación.

¿Qué decir de la situación de los derechos de las mujeres que son afectadas por los conflictos sociales?

En estos casos las mujeres no solo defienden su territorio, además van almacenando conocimientos, costumbres, tradiciones que fortalecen su identidad, pero no son incorporadas en todos los espacios de negociación y de diálogo, son excluidas porque por lo general se pide la representación comunal y esta representación es principalmente de varones. Asimismo, la contaminación de los recursos las afecta también directamente por el rol de género que se les ha asignado. Entonces, desde cualquier ángulo son las más perjudicadas y una y otra vez son vulneradas en sus derechos. Por eso, seguimos permanentemente exigiendo derechos para las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres.

Pasando al nivel político, hemos tenido elecciones regionales y municipales pero pocas mujeres han resultado elegidas autoridades ¿Qué decir al respecto? ¿Hay un retroceso?

Es una pena. Las mujeres tienen que transitar de un liderazgo social a uno político. Hay muchas mujeres valiosas pero existe el famoso “techo de cristal”. Son convocadas por los partidos para cumplir con la cuota de género o indígena y tenemos a quienes pueden negociar en mejores términos, aunque les cueste quedar fuera de lista y aquellas que no pueden defender sus agendas y aceptan ir de cola y no son elegidas. Cuando dejan de ser dirigentas el siguiente paso debe ser avanzar a liderazgos políticos, pero esta situación también tiene que ver con cómo está diseñada la Ley de Partidos. Otro aspecto es el acoso que les genera una serie de problemas que las lleva a dejar la política.

¿Están funcionando las medidas previstas en el Plan Nacional de Igualdad de Género?

Nos damos cuenta una vez más que los planes se hacen para cumplir la norma y que exista el documento, pero no hay recursos para implementarlo. Entonces, las mujeres de alguna manera vienen exigiendo su cumplimiento pero la lucha sigue siendo enorme. En tal sentido, a nivel de las regiones es muy importante fortalecer precisamente los liderazgos y organizaciones de base para exigir la aplicación de los planes regionales, así como la generación de oportunidades e iniciativas por ejemplo, de proyectos productivos vinculados a mujeres.

Finalmente, ¿qué acciones deberían ejecutarse de manera urgente para que no se sigan vulnerando los derechos de las mujeres?

A nivel de todas las instancias del Estado se debería asignar un presupuesto para atención prioritaria a las mujeres que están en situación de vulnerabilidad, de pobreza, pobreza extrema, de zonas rurales, víctimas de violencia o de esterilizaciones, porque ¿de qué sirven los planes si no hay presupuesto? Por otro lado, la capacitación al funcionariado estatal para que tengan una mirada con enfoque de género, de interculturalidad, para que no discriminen, para que haya atención prioritaria y en su idioma natal. Asimismo, seguir promoviendo los espacios de participación ciudadana, pero considero que el Estado también debería de tener un presupuesto asignado para el funcionamiento de estos espacios, de modo que las mujeres puedan seguir participando, se promueva su formación y el recojo de sus demandas y agendas con el objetivo de tener mayores derechos e igualdad de oportunidades.