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Una publicación de la asociación SER

El Serums en debate

Daniel Rojas

El Servicio Rural Urbano Marginal en Salud (Serums) es una política del Estado para ampliar la cobertura en servicios de salud en población rural. Anualmente, miles de médicos recién egresados buscan una plaza en un centro de salud, ya que es un requisito obligatorio si desean estudiar una especialidad en el país. Esta política presentó un impacto en la disponibilidad de médicos y en la reducción de la desigualdad urbano-rural.

Sin embargo, esta política adolece de varios problemas. Los pacientes reciben atención de médicos sin experiencia; inadecuadamente preparados para la atención rural e intercultural, y no necesariamente motivados a trabajar en comunidad -dada su obligatoriedad-. Algunos pacientes refieren maltratos por los médicos “serums” y no está garantizada la continuidad en el tratamiento porque el periodo del Serums es anual. Por otro lado, los médicos ejercen su profesión en condiciones precarias; en centros de salud sin agua, desagüe, ni energía eléctrica; maltratados por los miembros del equipo de salud; expuestos a violaciones, asesinatos y accidentes de tránsito –muchos de ellos mortales-, y forzados a manipular datos epidemiológicos para «cumplir» con los indicadores de salud (número de atenciones, inmunizaciones, pruebas de laboratorio, etc.), es decir, enfocan su atención en el cumplimiento de las metas del sistema de salud por encima de los derechos de los pacientes.

El 13 de enero de este año, una médica serumista murió ahogada dentro de una camioneta cuando intentaba cruzar un río en Madre de Dios. Este hecho reabrió el debate respecto a la problemática del Serums. Por una parte, la Federación Médica Peruana (FMP) sugirió que los médicos serumistas permanezcan en las regiones donde trabajan durante el periodo de lluvias para prevenir riesgos. Por otro lado, el Colegio Médico del Perú (CMP) estableció un acuerdo con el Ministerio de Salud donde se estableció eliminar 73 plazas de Serums que fueron considerados de «alto riesgo». No se encontraron otras acciones que no sean mensajes de condolencias por parte de las facultades de medicina.

Si bien es cierto que ambas propuestas tienen como fin proteger la vida y la seguridad de los médicos serumistas; es importante tener en cuenta que no apuntan a solucionar el problema más importante que son las condiciones sanitarias en la zona rural. Por ejemplo, según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, el 27,3% de la red vial nacional oficial se encuentra en mal estado (principalmente en distritos y pueblos); mientras que –según el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar, con datos del INEI- existe un mayor porcentaje de violencia sexual contra la mujer en zona rural. Entonces, los problemas de los médicos serums están enmarcados en el cotidiano de los ciudadanos peruanos en zonas rurales. Asimismo, estas dificultades no solamente son padecidas por los médicos, sino que afectan a los profesionales de enfermería, obstetricia, psicología, además de los profesores y otros profesionales.

La eliminación de las plazas de serums, aunque proteja a los médicos, deja sin cobertura sanitaria a un grupo de ciudadanos que ya están afectados por sus condiciones socioeconómicas. Asimismo, esta medida generaría un antecedente que impactaría negativamente sobre la vida de las personas en estas regiones. ¿Qué pasaría si el Colegio de Enfermeros, el Colegio de Obstetrices y el Colegio de Psicólogos decidiera plantear al Ministerio de Salud el mismo acuerdo que el CMP?

El Serums refleja problemas importantes del sistema de salud como son la cobertura en salud sin calidad de atención; la precariedad laboral de los recursos humanos de la salud, y las inequidades en la distribución de los profesionales de la salud. Su eliminación implicaría la vulneración del derecho a la salud de millones de personas, pero su permanencia afecta la vida y seguridad de los médicos y otros profesionales de la salud. Una reforma en la atención sanitaria rural es urgente.

Para tal efecto, en primer lugar, se debe asegurar las condiciones mínimas de seguridad para la población donde trabaja el profesional; en segundo lugar, es necesario repensar si deben ser los médicos recién egresados quienes deben atender en zonas rurales, actualmente la medicina familiar como especialidad está orientada a la atención en comunidad; en tercer lugar, la educación médica debe reorientarse hacia la atención comunitaria, la perspectiva médica biologicista y hospitalaria -aunque útil- no responde a las necesidades de salud de la población. Esperemos que las reformas de las facultades de medicina consideren este punto.

Por lo tanto, el problema de la seguridad en el Serums no es exclusivo de los médicos, sino de la población rural; su solución no comprende la eliminación de plazas de «alto riesgo» -ni la eliminación completa del Serums-, y es necesario que se realice una reforma de salud en zona rural donde se garantice una atención de salud de calidad.