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Una publicación de la asociación SER

Eduardo Ballón: El presidente le ha causado una herida importante al modelo económico que ha primado en el país los últimos 30 años

La difusión de los audios de la reunión en la que el Presidente Vizcarra y autoridades de Arequipa abordaron el conflicto por Tía María, desató una reacción en cadena en la prensa y el parlamento, donde se ha presentado incluso un pedido de vacancia presidencial (Mauricio Mulder. APRA). Asimismo, la recomposición del fujimorismo en el Congreso retomando comisiones clave como Constitución, parece jugar en contra del adelanto de elecciones propuesto por Vizcarra. Sobre este escenario incierto Noticias SER conversó con Eduardo Ballón, antropólogo e investigador de DESCO 

 

Las idas y vueltas en el caso Tía María y el nuevo giro con la suspensión de la licencia y la difusión de los audios, ¿Qué indican respecto del rol del primer mandatario en la gestión de los conflictos sociales?

La forma en la que se manejó el conflicto estuvo marcada por la debilidad y es parte de los problemas institucionales generales de un gobierno que no sabe gestionar los conflictos. Ahora, las grabaciones que han sido difundidas muestran tres cosas: Primero, el candor del Presidente. Una preocupación que debe tener cualquier mandatario es en qué escenario negocia y con quién negocia, y es obvio que las grabaciones las han filtrado quienes se han sentado en la mesa. Segundo, las vacilaciones de un mandatario que en cumplimiento de un procedimiento administrativo vio que se aprobaba la licencia, y que luego, entendiendo la resistencia social y sus implicancias, abre la posibilidad de la suspensión de la obra, a través de su famoso consejo y eso es lo que finalmente ocurre. Tercero, fue ingenuo y candoroso, definitivamente sí, pero de ninguna manera cometió un delito, ni hay motivo para rasgarse las vestiduras. De ninguna manera.

¿Considera que fue políticamente adecuado que Vizcarra se reúna con autoridades de Arequipa para dialogar en torno al conflicto Tía María? 

Eso es parte de su candor. El presidente no debió haberse arriesgado a esa relación. Esta historia  de los audios filtrados demuestra la mala gestión de conflictos que tiene este gobierno. En eso no se diferencia mucho de los gobiernos anteriores.

En este punto, ¿quién ganó y quién perdió en el conflicto por Tía María? 

En el plazo inmediato, pierde el Presidente, porque su legitimidad se ve afectada como resultado del cargamontón orquestado por la CONFIEP, la Sociedad Nacional de Minería, algunos sectores políticos y, parte de los medios de comunicación. En segundo lugar, pierde la población de Arequipa que en su necesidad de resistirse al proyecto, se vió obligada a paralizar las actividades económicas y por lo tanto los ingresos de sectores importantes. Y queda afectado el país porque se acentúa la precariedad institucional en medio del agotamiento de un modelo y de una manera de hacer minería. Pero más allá del impacto económico, el conflicto no nos deja al borde de ninguna catástrofe

¿Considera viable la propuesta de vacancia presidencial presentada por Mauricio Mulder? 

Estamos en Disneylandia donde cualquier fantasía se puede hacer realidad. Tenemos una mayoría congresal que ha impuesto a Bartra en la Comisión de Constitución, que ha impuesto a Arimborgo en la Comisión de Educación y que tiene por vocera a Salazar… no veo por qué Mulder, cuyo principal mérito en estos años ha sido llevar de la nariz al sector más primario del fujimorismo, no pueda plantear la vacancia presidencial. No me sorprende, aunque dudo que tenga los votos.

¿Cuál es el trasfondo de esta propuesta de vacancia presidencial?

La disputa debajo de la mesa  tiene que ver con Lava Jato, con la historia de corrupción en este país. El fujimorismo, no lo olvidemos, no sólo ha mantenido su control del Congreso, también está demostrando que mantiene una fuerza importante sobre el Poder Judicial, tiene una mayoría en el Tribunal Constitucional y en la Junta de Fiscales. Me da la impresión que esa es la disputa de fondo, acicateada por la sorpresa y el malestar que ha causado a estos sectores la decisión de la Corte Suprema sobre la casación alrededor del caso de Keiko Fujimori.

En este contexto, ¿qué tan probable ve el adelanto de  elecciones que planteó Vizcarra? 

Tal como vienen las cosas yo diría que se hace difícil, no me atrevo a hablar de lo probable o improbable. Como en otros momentos, es más o menos claro que las posibilidades dependen de la fuerza que muestren en la calle quienes creen que se debe adelantar las elecciones.  

¿De aquí a diciembre se acentuará la confrontación entre Ejecutivo y el fujimorismo? 

De parte del legislativo las cartas están echadas. La elección de Olaechea, la ratificación de Bartra, son señales claras que se aprestan a la guerra. En esa guerra, un personaje como Mulder puede fungir del provocador mayor, poner la cara, mientras el fujimorismo todavía tratará de guardar alguna apariencia. De parte del Ejecutivo, no estoy tan seguro que exista un bloque unánime decidido a cerrar el Congreso.

¿Considera que Vizcarra tiene herramientas para hacerle frente a esta arremetida política del fujimorismo?

Desde mi punto de vista sí, tiene herramientas, lo que ocurre es que no tenemos un Ejecutivo monolítico. El gobierno debe entender de una vez que la reforma política y la reforma judicial son apenas la pequeña punta del iceberg de cambios que el país necesita y reclama. Por ejemplo, es más o menos claro que cuando el presidente habla de la necesidad de una nueva ley de minería  está asumiendo que la manera de hacer minería en este país ya se agotó, independientemente del contenido que pretenda asignarle. Con ese anuncio el presidente le ha causado una herida importante al modelo económico que ha primado en el país los últimos 30 años.

¿Qué opina de la renuncia de los congresistas Bruce, Choquehuanca y Araoz a la bancada oficialista?

Creo que sienten que si el Ejecutivo quiere sostener su decisión "administrativa" sobre Tía María, terminan enfrentados con el modelo económico que defienden y con los empresarios que lo sostienen. Sienten al barco cerca de encallar y saltan rápido.