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Una publicación de la asociación SER

Eduardo Ballón: No veo que el Ejecutivo tenga la fuerza ni la decisión para plantear una cuestión de confianza

Foto ©La República

La llegada del Presidente Martín Vizcarra al Congreso de la República, conjuntamente con el Primer Ministro, Salvador el Solar y el Ministro de Justicia, Vicente Zevallos, manifestando su rechazo a la forma en que se aborda la reforma política en la Comisión de Constitución, ha marcado un nuevo episodio de confrontación entre el gobierno y el parlamento. La respuesta del aprismo y fujimorismo no ha tardado en llegar con la presentación de una iniciativa para modificar las normas sobre la cuestión de confianza y la inmunidad presidencial y de los ministros. A fin de profundizar el análisis de esta nueva crisis política, Noticias SER conversó con Eduardo Ballón, antropólogo e Investigador de DESCO.

¿Cuál es su opinión sobre este nuevo enfrentamiento entre el Congreso y el Poder Ejecutivo?

El Presidente de la República reacciona al maltrato ingenuo de la Comisión de Constitución, que se le ha enfrentado con el archivamiento de propuesta de ley sobre la modificación de la inmunidad parlamentaria. Vizcarra reacciona buscando reencontrarse con la calle, porque se da cuenta que ha perdido ese vínculo.

Entonces, ¿serían ciertas las especulaciones de algunos sectores que señalan que Vizcarra está tratando de atizar, una vez más, la confrontación con el Congreso como respuesta a la caída de su popularidad?

Aquí el orden de los factores sí altera el producto. Quién propicia el enfrentamiento es la Comisión de Constitución, que sin el menor debate y de manera absolutamente burocrática y recurriendo al peso de la mayoría, busca cancelar la discusión de la inmunidad parlamentaria. Ello ocurre pese a haberse comprometido con el presidente a discutir el tema 24  horas antes. El fujimorismo repite la arrogancia de meses atrás y comete el error con uno de los pocos temas que empatan con el mal humor de la calle en materia política, que tiene que ver con el rechazo a la impunidad de los poderosos.

¿Por qué el bloque parlamentario liderado por el fujimorismo está en contra de las reformas?

Es más o menos obvio que hay varios aspectos de la reforma que afectan sus intereses como la no reelección, la modificación de la inmunidad parlamentaria o el financiamiento de los partidos políticos. En otras palabras, quienes están enfrentando a Vizcarra en este momento, buscan mantener el actual sistema político y no abrirlo a nuevas opciones y formas de hacer política. Es decir, tratan de impedir que aparezcan nuevos jugadores y posibilidades. Y en un sentido más amplio, están intentando frenar la lucha contra la corrupción.

¿Qué opina de la respuesta del fujimorismo que ahora desliza la idea de cambiar las normas sobre la cuestión de confianza y revisar la inmunidad del Presidente de la República y de los ministros?

En la práctica, es el juego infantil de si tú me pegas, yo te pego más fuerte y te hago sentir mi mayor poder. En lo que hay que ser claros es que el fujimorismo y el APRA han empezado a sumar a su causa, aunque sea parcialmente, a distintos personajes en algunos temas puntuales. Tales son los casos de Juan Sheput y Víctor Andrés García Belaunde. Está más o menos claro que el fujimorismo hace el esfuerzo de ampliar su espectro y busca posicionarse con miras al 2021.

¿El Poder Ejecutivo presentará una cuestión de confianza sobre la reforma política, como lo demandan algunos de sus aliados?

Yo no veo que el Ejecutivo tenga la fuerza ni la decisión para plantear una cuestión de confianza. De la misma manera, tampoco veo ni la fuerza ni la decisión en el fujimorismo de plantear la revocatoria del mandato presidencial. Estamos en una guerra de dos actores que todavía permanecen atrapados en sus debilidades, miedos y temores.

En este contexto, ¿hasta qué punto se puede avanzar con la reforma política?

Muy poco, porque como es obvio, las condiciones que exige una reforma del sistema político que merezca este, supone la presencia de actores fuertes, una opinión pública sensibilizada en la importancia del tema y además sectores de esa opinión pública movilizados. En el Perú no nos encontramos precisamente en una realidad con esas características.

¿Qué consecuencias acarreará esta nueva pugna entre el parlamento y el gobierno?

Es difícil decirlo. Esta nueva polarización aumenta la incertidumbre y en algún momento puede ir más allá de la voluntad de los actores, es decir, se les puede escapar de las manos a unos y otros. Ahora bien, si esta lógica se mantiene hasta finales de este año, el presidente estará más cerca de terminar su mandato el 2021, porque en sentido estricto al final del verano del 2020 empieza el calendario electoral.

El conflicto de las Bambas sigue complicando al gobierno de Vizcarra ¿qué opina sobre las marchas y contramarcas del  diálogo entre las comunidades y la empresa MMG?

Lo que me queda claro con el conflicto de las Bambas, pero también con el tema de los peajes y la movilización que se produjo ayer en Ate Vitarte con los pobladores de Huachipa y Jicamarca es que el gobierno no gobierna. Esa incapacidad para gobernar va saturando la tolerancia de sectores crecientes de la población. Y en el caso concreto de Las Bambas, el gobierno carece de orientación y ha dejado un vacío confiando en la supuesta magia del acuerdo entre la comunidad y la empresa. Como es evidente, este tipo de comportamiento, lejos de facilitar la solución del problema aumenta la desconfianza de la población en el comportamiento y la capacidad del Estado.