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Una publicación de la asociación SER

José Carlos Requena: Las elecciones de octubre van a terminar confirmando el divorcio entre la política nacional y la regional

El ambiente electoral, en muchas de las regiones y sus principales ciudades, aún no se siente. Si bien se preveía que la campaña se empezaría a intensificar posterior a la culminación del mundial de fútbol, esto no ha sucedido. A este contexto se ha sumado la difusión de audios sobre la corrupción en el sistema de justicia y el planteamiento del referéndum por parte del Presidente Vizcarra. Para conocer y analizar el contexto que vive nuestro país conversamos con José Carlos Requena, socio del Grupo de Análisis Político 50+1.

 

¿A qué se debe que la campaña electoral municipal y regional aún no es tan intensa?

Hay algunos indicadores e indicios de que en provincias hay algo más de campaña, como en el Valle del Mantaro, donde las cosas están más movidas que en Lima, pero con la información que disponemos se puede decir que hay gran desapego a la política en general por parte de la población y que el eventual referéndum podría canalizarla de una forma distinta. Sin embargo, el daño colateral es las elecciones regionales y municipales, que no van a ser el evento político que se esperaba. A inicios del año se pensaba que la campaña se iba activar después del mundial y que el gran evento del año serían las elecciones subnacionales, pero eso lamentablemente no está pasando. Todo indica que el desánimo es generalizado, por lo menos la información que da GFK para julio es que sólo uno de cada tres ciudadanos está informado sobre el candidato en su ciudad.

¿Tendrán alguna influencia el escándalo de los audios en la decisión del electorado?

Lo dudo, porque la política sigue siendo primordialmente local, por lo que escándalo de los audios es una cosa secundaria a la hora de definir el voto. Creo que al elector le va a preocupar más la seguridad de su zona o el estado de algún proyecto importante. Pero, un efecto importante es que pone a flor de piel el tema de la corrupción, lo que hace que los candidatos cínicos o con alguna acusación de corrupción en la mochila, sean vistos con desinterés en comparación a elecciones anteriores donde el “roba pero hace obras” era muy extendida.

El referéndum sobre ciertas reformas políticas que se plantea que se realicen en la segunda vuelta regional ¿Cómo afectará en el contexto electoral?

Yo creo que podría poner a un segundo nivel a las elecciones, pero me parece un plazo muy apretado para discutir a profundidad los temas. Creo que los documentos que ha enviado el Ejecutivo al Parlamento, deberían servir de base para abrir el debate, porque, por un lado no hay que temerle a la democracia y tampoco al referéndum. Y lo otro es que son temas que se pueden discutir, pero tampoco hay que temerle al debate. El Ejecutivo haría bien en centrarse en el sustento de lo que plantea y no en los plazos.

¿Estas elecciones regionales resultan ser el mejor termómetro para medir la situación de los partidos políticos?

Lo que termine sucediendo será una constatación de la situación de los partidos políticos. A excepción del año 2002, donde hubo una presencia fuerte del partido opositor que era el Apra, no se tuvo un escenario similar. Después de eso la política nacional y la política regional han ido por cuerdas separadas. Los partidos nacionales siguen siendo los que tienen presencia en el parlamento y en consecuencia un mayor peso en el día a día de la política, mientras las agrupaciones efímeras de las elecciones subnacionales, siguen siendo las que tienen mayor preponderancia en la política regional y local.

¿Por los resultados de las elecciones del 2016 se podría haber esperado una mayor presencia del fujimorismo en estas elecciones o de la misma izquierda?

Hace algunos meses, se preveía que las elecciones del 2018 pondrían a prueba el poder de Fuerza Popular y la fortaleza de Alianza para el Progreso (APP) en el norte y de la izquierda en el sur. Eso no lo veo ahora, ya que hay muchas zonas donde estos partidos no han presentado candidatos. Creo que la elección de octubre va a terminar confirmando el divorcio entre la política nacional y la regional. Y el divorcio se da incluso en Lima, donde ningún partido con una bancada importante en el parlamento, tiene un candidato viable.

A pesar que APP tiene candidatos en buena parte de las regiones ¿crees que trascenderá más allá de sus espacios territoriales norteños?

Es lo que se esperaba al inicio de la campaña en enero y febrero. Había expectativa que trascendería al sur presentando candidaturas viables, pero no es algo que hayamos visto. Lo que ha primado en estos meses de fría campaña son personalismos de gente con proyectos muy efímeros y puntuales. Después de lo que fue Nueva Amazonía o CONREDES o el PDR en Puno, no he visto que surja un movimiento regional importante. Lo que tenemos son personalismos empujando alguna marca.

Y pasa lo mismo con la izquierda

Claro y no es que destaque alguna candidatura de izquierda tampoco en alguno de los escenarios regionales.

Fuerza Popular en varias zonas no está presentando candidatos y en otras regiones ha terminado desmembrado ¿se puede decir es el fujimorismo puede ser el gran perdedor de estas elecciones?

Es sintomático que no presente candidatos en todas las regiones. Hay regiones donde Fuerza Popular ganó en la segunda vuelta del 2016 por encima del 70%, como en el norte, pero eso no se traduce en una presencia orgánica del partido. Y no se conoce un liderazgo tumbesino o piurano de Fuerza Popular o alguien que sea el equivalente a un cacique regional. Si te pones a pensar el Presidente del Congreso es un advenedizo al fujimorismo, que antes estaba en el Apra y que no necesariamente tiene maquinaria. Por ello, lo más probable es que los resultados que obtenga Fuerza Popular este 2018 palidezcan frente a lo que logró en el 2016.