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Una publicación de la asociación SER

Paula Muñoz: "La movilización o la falta de movilización puede ser el factor que determine cómo se resuelve esta crisis"

Foto: La República

El Ejecutivo presentó al Congreso de la República, este miércoles, el proyecto de reforma constitucional que recorta el mandato presidencial y congresal, adelanta las elecciones generales para abril del año 2020 e incluye la prohibición de postular de quien ejerce la presidencia. La propuesta anunciada por el Presidente Martín Vizcarra en su mensaje a la nación fue sorpresiva y generó una serie de reacciones entre sus opositores que han planteado la idea de tramitar una vacancia presidencial o exigir la renuncia de Vizcarra. Para analizar este difícil contexto que vive el país y sus implicancias, Noticias SER entrevisto a Paula Muñoz, politóloga y docente de la Universidad del Pacífico.

                            

La propuesta del Presidente Vizcarra de adelantar las elecciones para el año 2020, ¿es la mejor salida a esta crisis de confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo?

Yo creo que fue una respuesta sorprendente y evitó los otros dos caminos que se habían propuesto y presentaban varias dificultades. Una primera opción hubiera sido, interpretando la cuestión de confianza, disolver el Congreso al no estar conforme con alguna de las reformas en los términos que finalmente se aprobaron. Ese camino era riesgoso y hubiera sido un hecho sin precedentes sostener este tipo de interpretación. Incluso algunos consideraban que seguir esta vía no era constitucional porque se estaría forzando la figura del mecanismo de la cuestión de confianza. En ese caso Vizcarra hubiese podido ser fácilmente cuestionado por estar saltando los procedimientos democráticos e institucionales y podía quedar golpeado en términos de su legitimidad legal. El otro camino hubiese sido simplemente aceptar la forma como fueron aprobados los proyectos que entregó al Congreso, en cuyo caso hubiese quedado muy debilitado al haber desatado una reforma a medias que no respetaba el sentido original de la propuestas en varios puntos.

Considerando las opiniones al interior del Congreso ¿crees que se aprobará la propuesta de adelantar las elecciones o primará la opción de un posible pedido de vacancia de Vizcarra?

La propuesta recién se ha presentado y creo que los escenarios están todavía abiertos. Vamos a ver qué es lo que prima. Una posible ruta es la confrontación y que se plantee la vacancia presidencial, aunque ya algunos han salido a decir que ese no es el camino. No sé si habrá una segunda vía, que sería lo más saludable para la democracia, expresada en un proceso de negociación. El primer camino es de enfrentamiento y generará una crisis mayor a la que ya tenemos, que polarizaría más al país y nos mantendría en el entrampamiento. En este escenario, intentar una vacancia podría forzar una respuesta del Ejecutivo con lo que la crisis escalaría sin entrar a resolver el fondo del asunto.

¿Existen posibilidades para un proceso de negociación política que trascienda la confrontación?

Esperaría que se apacigüen los ánimos y se superen las reacciones iniciales. Debe abrirse el camino para una salida política porque finalmente la propuesta de Vizcarra es una respuesta política ante un problema político y lo que cabe es una negociación de ese tipo. En este escenario, lo que debe observarse es cuáles son las coaliciones de apoyo de cada lado y ahí el problema del gobierno es que no tiene una bancada en el Congreso, aunque tal vez con la recomposición de fuerzas, en principio, podrían tratar de buscar algún apoyo. Hasta el momento sigue primando una reacción de sorpresa y desencajamiento en el Congreso porque no esperaban una medida tan astuta y sorprendente. Otro punto a resaltar es que según el proyecto presentado, Martín Vizcarra no podría ser candidato el 2020, y eso debería tranquilizar y facilitar la negociación. Si ese aspecto no estaría claro, sería más difícil avanzar.

¿Qué opinas de Mercedes Araoz, quien exhorta al Legislativo y el Ejecutivo sentarse a conversar y encontrar un espacio para el diálogo?

Es necesario trascender la figura del conflicto personal que puede haber entre la Vicepresidenta y el Presidente. Si uno evalúa lo ocurrido el diálogo ya no funcionaba y estábamos en una situación límite. Hubieron varios pedidos de diálogo previo que se habían agotado por la manera en que el Congreso respondió, sobre todo con la reforma de la inmunidad parlamentaria. Si bien hubieron ciertos avances para algunos de los temas de la reforma política, el tema de fondo llevaba nuevamente a la cuestión de cómo resolver la cuestión de confianza: o cierras el Congreso o aceptas esas reformas truchas, varias de las cuales se colaron en disposiciones transitorias que cambiaban el sentido original. Creo que de alguna manera, la negociación o diálogo se hizo “a costa de la credibilidad y legitimidad de Vizcarra”. De haberse aceptado las cosas, se hubiera dejado al Presidente en un estado de debilidad para todo lo que queda del periodo de gobierno. Ahora bien, aunque estamos ante una jugada política bastante hábil, esta también abre el riesgo a la incertidumbre. Vamos a tener unos meses bien movidos.

¿Crees que estamos al final de esta crisis de confrontación?

Esta crisis de enfrentamiento Ejecutivo versus Legislativo se inició un poco antes del gobierno de Pedro Pablo Kuzcynski. Estamos en una suerte de ciclo de relaciones problemáticas entre ambos poderes desde que empezó a configurarse una mayoría relativamente fuerte del fujimorismo aliado con el aprismo, que tocó fondo en este gobierno. La confrontación se puede resolver en la medida en que cambien la composición de un nuevo Congreso y de un nuevo gobierno. Sin embargo, el punto de fondo - al cual iban las reformas -, es si los problemas que originaron esta crisis se van a solucionar sin modificar las reglas de juego, por ejemplo los mecanismos que regulan las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo. Esto aún no se ha discutido ni tampoco fue parte de las propuestas cuya aprobación fue incluida en la cuestión de confianza. La Comisión de Reforma incluyó una serie de propuestas que están pendientes de ser revisadas y debatidas.

Entonces ¿un adelanto del proceso electoral no necesariamente resolverá los problemas de la representación política?

No basta con que los jugadores cambien. Si bien ya no hay reelección, ello no quiere decir que se vaya a elegir un Congreso diferente. El tema de fondo es cambiar la actual lógica de hacer política, que es la que nos está generando todos estos problemas. Se trata de un asunto de muy largo plazo porque ni siquiera si se aprobara la reforma completamente, se van a crear partidos políticos de la nada. Hay una serie de dificultades que van a quedar pendientes mientras no sean confrontados. Esto tendría que ser objeto de discusión en la campaña electoral y formar parte de la agenda pública de debate.

En el contexto que se viene ¿qué papel jugará la ciudadanía?

Yo creo que el tema clave es la correlación de fuerzas y en este momento la incertidumbre alcanza tanto a la oposición como al gobierno. La capacidad que tengan la ciudadanía y otros actores no políticos de pronunciarse y de presionar hacia una salida política, será fundamental. Por ejemplo, si el Ejecutivo cuenta con un respaldo ciudadano mayoritario - como aparentemente existe por las reacciones durante la Parada Militar, donde la gente pedía al Presidente cerrar el Congreso – y este permanece en las siguientes semanas y se moviliza para presionar al Congreso, será una fuente de apoyo para consolidar una coalición importante a favor de un gobierno que no tiene actores políticos de peso que lo acompañen. En tal sentido, la movilización o la falta de movilización puede ser el factor que determine cómo se resuelve esta crisis y la negociación política.