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Una publicación de la asociación SER

Paro en Espinar exigiendo a minera Glencore Antapaccay un bono de mil soles para cada ciudadano

Foto: Coprofam

Wilson Chilo

Desde las 00 horas del miércoles 15 de julio, se iniciaron medidas de protesta en la provincia de Espinar contra la empresa minera Glencore Antapaccay. De esta forma, se viene escribiendo un nuevo episodio de una larga conflictividad de más de 30 años entre la población, la minera y el Estado; esos actores se reunieron para buscar un consenso y terminaron agudizando sus diferencias, dando paso al tercer día de la huelga indefinida del territorio k’ana.

En la última mesa de diálogo y previa a la jornada de protesta, se discutió sobre el bono de mil soles para cada ciudadano de Espinar, propuesta que las autoridades y organizaciones sociales defendieron, mientras la empresa minera traía otra posición; luego de cuatro horas de diálogo no se llegó a un consenso; en tanto la PCM y el Gobierno Regional apelaron a una salida intermedia sin ningún margen de acción.

Los primeros días de protesta y los antecedentes de criminalización

El miércoles 15 la plaza de Espinar amaneció cercada por efectivos policiales, pero junto a los primeros rayos de sol, las arterias de la ciudad comenzaron a acoger el calor de las organizaciones sociales. Así se inició el primer día de protesta, sin ningún enfrentamiento, ni hecho que lamentar.

Ese mismo día, el Coronel de la Policía Nacional del Perú, Alejandro Castillo invocaba al diálogo y advertía que bajo el estado de emergencia existen restricciones de algunos derechos, como la movilización, y por tanto harían uso de la fuerza si fuera necesario. Con esas declaraciones anunciaba lo que iba suceder el segundo día de protesta; fuera de la ciudad de Yauri las comunidades intentaban bloquear el acceso vehicular al complejo minero y los efectivos policiales, a su vez,  buscaban “garantizar el libre tránsito”. Ese “encuentro” llevó a la detención de dos jóvenes y la agresión al  periodista Vidal Merma a quien, a pesar de que  se acreditó, lo llenaron de golpes.

Esta respuesta policial no es un hecho aislado para Espinar, recordemos que dentro de la historia y el calendario de la provincia existe el “Día de la Dignidad Espinarense”, lleno de simbología y construcción de su identidad. Todos los 21 de mayo se recuerda a los torturados y muertos en contextos de movilización social, las denuncias penales contra los dirigentes, la ausencia del Estado y lo que viene implicando los 35 años de convivencia con la minería.

Después del conflicto del 2011 y 2012, en Espinar no se ha podido construir una agenda común en relación a la minería; estos últimos años las comunidades campesinas estuvieron denunciando, de manera aislada, afectaciones a derechos humanos y al medio ambiente por parte de la empresa minera; y también se alertó sobre el nuevo proyecto Ccorcohuayco; temas que son parte de las exigencias, pero que en el tiempo previo a la pandemia no lograron convocar a la población.

Estos dos días de protesta en Espinar, se ha podido apreciar que existe, dentro de las organizaciones y actores de la provincia, un consenso frente al bono de mil soles que debería entregar la empresa minera, debido a la necesidad de un ingreso económico directo a las familias, que sin lugar a dudas lo necesitan. Por ello, ningún actor político o autoridad se atreverá a discrepar porque eso significaría el rechazo del pueblo k’ana.

Autoridades y dirigentes se unen por bono de mil soles

Un día antes de iniciar la protesta y todavía con la esperanza de que la empresa Glencore Antapaccay ceda a la propuesta de la población, el martes 14 de este mes,  se realizó la última reunión de diálogo, con la presencia de autoridades y dirigentes de la provincia k'ana, el Gobernador Regional del Cusco, el Prefecto Regional, Defensoría del Pueblo, representante de la PCM, los integrantes del Comité de Gestión del Convenio Marco y la Empresa minera Antapaccay. Mientras iba avanzando la reunión y avizorando el resultado, cada actor definió su rol.

El alcalde provincial de Espinar, Lolo Arenas, encontró el mejor momento para levantar una gestión municipal que venía pasando desapercibida. Ante la reunión de autoridades y empresa minera tuvo un discurso agitativo y confrontacional, en defensa del bono de mil soles, emplazando a la empresa, y señalando a Glencore Antapaccay como la “empresa que succiona nuestros recursos naturales”,  acusándola de dilatar el tiempo y responsabilizándola de lo que podía ocurrir, haciendo referencia a la jornada de protesta.

En ese mismo sentido, el consejero Regional por Espinar, Felipe Pacuri, señaló que: “ha llegado la hora de tratar con seriedad la reformulación del Convenio Marco, la empresa ha sido hábil para formar una asociación civil, donde el presidente es de la minera”, el consejero marcó la importancia del Convenio Marco pero en una perspectiva que responda a los intereses de la provincia de Espinar, aplicando la consulta previa y respetando los derechos de la población.

Punto intermedio o nada, el Ejecutivo sin ningún margen de acción

En esa última reunión y sin ningún margen de acción, la representante de la PCM, refirió: “hemos planteado algunos consejos, un punto neutral, entre el bono y el crédito que ofrece la empresa, un punto intermedio, se debe evaluar a quienes se va entregar, estamos dentro de la legalidad”, en otras palabras, desde el Ejecutivo están planteando un subsidio condicionado a criterios de pobreza y vulnerabilidad de la población, contrario a lo que plantean las autoridades de Espinar, un bono para cada ciudadano espinarense.

Por su parte, la empresa minera Glencore Antapaccay respondió exaltando su voluntad de diálogo y ratificando su propuesta de dar créditos, alimentos, trabajo, atención a la salud y otros beneficios; por ello su representante emplazó a las autoridades diciéndoles “no hemos venido con las manos vacías, a diferencia de ustedes, que solo han venido con el tema del bono, no tienen otra propuesta”.

Hoy continúa la jornada de protesta y al parecer ningún sector va ceder, mientras tanto en Lima el gobierno de Martín Vizcarra estrena un nuevo Gabinete que afianza las relaciones con las grandes empresas; en este escenario de conflicto social, no cabe duda a quién ira a respaldar el nuevo ministro de Energía y Minas, Rafael Belaunde Llosa, quien viene de brindar servicios a diversas empresas mineras que operan en el país.