Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

A 15 años de la CVR: La lucha por la justicia tiene rostro de mujer

“Sigues hablando, concha su madre, me pegó. Después me tendió a una silla, empezó a hacerme la violación. Me violaba, después de violarme, ¡ya vaya!, ¡vaya a tu cuarto!, diciendo me metió. Yo lloraba, otra noche así igualito, de vuelta. A los jóvenes también le sacaría pa' que le castiguen así. De vuelta a la siguiente noche, así nos violaba así. Seguía violándonos. Yo dije, mamacita linda, yo dije ahora de repente que tal me aparezco gestando todo y ¿qué hago?, yo lloraba y ellos no tenían compasión por una mujer, hacían así su propia justicia.”

Este fue el testimonio de JCJ en las audiencias públicas de la CVR. Ella narró el horror que le tocó vivir al ser secuestrada, llevada a la Casa Rosada, torturada y violada. He dudado mucho si empezar estas notas[1] con este testimonio. Pensaba por ratos que podría ser muy chocante, pero decidí empezar con estas, porque son momentos como este en los que es imprescindible RECORDAR.

Como JCJ son miles de mujeres con las que este conflicto armado interno se ensañó cruelmente y utilizó sus cuerpos como campo de batalla. Su caso aún sigue impune.

A la fecha son más de 5000 mujeres registradas como víctimas de violación sexual en el Registro Único de Víctimas, 5024 mujeres para ser exactas, a las que el Estado ha reconocido como sobrevivientes de violación sexual, pero sabemos que las víctimas deben de ser muchas más. A la fecha, de todas ellas, solo una tiene una sentencia condenatoria para sus perpetradores.

El Ministerio de Justicia actualmente se encuentra trabajando para reparar a las más de cinco mil mujeres víctimas de violación. Pero como nos recordó este 28 de agosto Sofía Macher, ex comisionada de la CVR, la implementación del programa de reparaciones está aún incompleta. Por ejemplo, para las reparaciones económicas individuales, que son las que más fácil pueden medirse en cuando a su avance, ejecución y cumplimiento, aún están sin concluir; o el caso de las reparaciones colectivas, el cual ha sido el programa con más aceptación de los diferentes gobiernos pero que aún no culmina y sobre el cual la metodología de entrega hace que la entrega de reparaciones sea inviable en el corto plazo.

Además, Macher también señaló que, pese a que existe la CMAN y el Consejo de Reparaciones, no existe aún claridad de cuando se concluirá con la implementación del Programa Integral de Reparaciones “como si no tuvieran premura en cumplir con esta obligación estatal y se ha convertido en un programa aparentemente permanente. Lo que desnaturaliza el derecho a recibir una reparación”

Y si hablamos de reparaciones, es urgente también que las víctimas de violencia sexual, de casos como la prostitución forzada, embarazos forzados, unión forzada, esclavitud sexual, sean consideradas dentro del PIR. En el 2012, esta propuesta legislativa fue aprobada por el Congreso, pero rechazada por Ollanta Humala y su gobierno. No se puede permitir que las víctimas de estos crímenes continúen excluidas de las reparaciones.

Y si seguimos hablando de exclusiones, porque las mujeres y más aún cuando son indígenas siguen siendo las más excluidas, son las sobrevivientes de esterilizaciones forzadas, las que debieron estar incluidas también en el Informe Final de la CVR, porque su mandato era investigar las graves violaciones de derechos humanos cometidas entre 1980 y el 2000, y no lo estuvieron. Son esas mujeres valientes las que también siguen luchando por verdad justicia y reparación. Y el Perú y nosotras y nosotros, tenemos también una deuda inmensa para con ellas, para estas mujeres valientes que en plena dictadura fujimorista se empezaron a organizar para denunciar lo que les hicieron. Hoy son alrededor de 15 organizaciones de mujeres sobrevivientes que exigen una política pública de justicia y reparación y el Estado aún no cumple.

La Fiscal Marcelita Gutiérrez aún no denuncia, pese a la orden que tiene hace ya más 100 días. Y el Ministerio de Justicia tiene aún pendiente el compromiso de iniciar e implementar un plan de reparaciones para las víctimas de estas graves violaciones a los derechos humanos.

Pero también recordamos frente a todos estos crímenes que la reparación sin justicia nunca será reparación integral. Y así como las víctimas de violación sexual, son miles de mujeres víctimas de tortura, de desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, de esterilizaciones forzadas y de diversos crímenes que hasta ahora siguen impunes. Cómo si la justicia estuviese vetada para las más pobres.

Y no hay justicia porque las trabas empiezan en el mismo ejecutivo que hasta ahora no dispone que el Ministerio de Defensa y del Interior entreguen toda la información sobre unidades, destacamentos militares y policiales, así como los nombres de los agentes destacados a esas zonas. A esto se suma los poquísimos abogados que asigna la defensa pública a las víctimas, lo cual hace más lento aún los procesos. Luego el camino sigue cuesta arriba con investigaciones interminables del Ministerio Público (una investigación fiscal puede demorar hasta 10 años) y procesos judiciales revictimizantes en el Poder Judicial.

Uno de los casos más preocupantes es el de Manta y Vilca, ya que es el único caso de violaciones sexuales masivas a mujeres que ha avanzado hasta la etapa de juicio oral, a pesar que deben haber muchos más de este tipo de crímenes perpetrados en el Conflcto Armado, es el que más ha avanzado en su camino hacia la justicia, pero que viene sufriendo inaceptables retrocesos que no debemos permitir. Urge al Poder Judicial actual de manera inmediata asegurando para asegurar la justicia en este caso.

Además, ¿cómo avanzar con un Ministerio Público que a la cabeza tiene un personaje tan nefasto como Gonzalo Chávarry, implicado como integrante de la mafia de “Los cuellos blancos del Callao” y ex abogado patrocinador de un traficante de armas? Y no sólo es Chávarry, los otros fiscales de la Junta de Fiscales Supremos también están involucrados en estas denuncias en el caso de los #CNMaudios: Tomás Gálvez, Víctor Rodríguez y Luis Arce. Mientras esta junta no cambie y estos fiscales no sean apartados, investigados y procesados de nada valdrán los esfuerzos por superar este periodo tan cruento de nuestra historia.

Y un país que es incapaz de conocer su historia y de hacer justicia, seguirá siendo un país gobernado por la mafia y la impunidad. Y es que nos queda claro que estamos en un círculo vicioso y permanente de impunidad: no hay justicia para la mayoría de los crímenes del conflicto armado ni para las esterilizaciones forzadas, así como no hay justicia para los crímenes actuales de la corrupción y el narcotráfico.

Y podría seguir con todo lo que falta, pero quiero en estas líneas también rendir un homenaje a esas mujeres de coraje, que siguen avanzando y dejándose la vida porque en nuestro país se conozca lo que pasó, porque es gracias a esas valientes que nos demostraron con el ejemplo y la sororidad que su lucha no es solo por ellas y sus familiares, sino por la dignidad de todo un país. A las que no están a Mamá Angélica, Pascuala Rosado, Marielena Moyano, Margarita Patiño, a Melissa Alfaro y que junto con tantas otras nos enseñaron a no rendirnos nunca.

A quienes aún persisten en esta lucha a Mamá Juan, Mamá Adelina y todas las madres de ANFASEP, a Julia Najarro, a Julia Castillo García, Sabina Valencia, Gloria Trelles, Doris Caqui, a Georgina Gamboa, a Magdalena Monteza, a Sharmelí Bustíos, Normita Méndez, a Carmen Amaro, Gisela Ortiz, Teresa Ávila, a Isabel Rodríguez Chipana, a Sonia Rubina, a Inés Condori, Rute Zúñiga y a tantas mujeres valiosas que continúan su lucha, y que pese a haber perdido muchas batallas, han ganado lo más valioso y eso que nadie les puede quitar: la dignidad y el derecho a recordar.

Y junto con ellas no puedo dejar también de mencionar a esas mujeres valientes que las acompañaron y acompañan en esta lucha, a Pilar Coll, amiga entrañable, valiente, cariñosa y solidaria mujer, que supo articular y ser el cimiento de esa plataforma que es la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, plataforma que está conformada por tantas organizaciones y personas que caminan juntas en esta exigencia de verdad, justicia y reparación. Son muchas y disculpas si me olvido de muchos de los nombres, pero cada una de estas defensoras de derechos humanos es demasiado valiosa a Raquel Reynoso, Carmen Cardoza, Rosalía Chauca,  Charito Narvaez, Gabi Joo, Sofía Macher, Mónica Mirabal, Dania Coz, Gloria Cano, María Ysabel Cedano, Gery Vásquez, mujeres que han acompañado, dando la cara exigiendo justicia, que han custodiado el camino hacia la verdad.

Es todo este mosaico de mujeres valiosas víctimas directas, familiares, hermanas, madres, hijas, y también abogadas y acompañantes, que fue recordado este 28 de agosto en la conmemoración de los 15 años de la entrega del Informe Final de CVR en el Ojo que llora en Jesús María. En ese espacio que la mafia nos ha tratado tantas veces de arrebatar pero que aún persistimos tercamente en mantener, porque proteger ese espacio es cuidar nuestro derecho a la memoria y a la verdad de todo un país. Es por todas ellas, por las sobrevivientes y las que no están que nos comprometemos a seguir en esta lucha para que todos estos crímenes cometidos en el conflicto armado interno y en esa política cruenta que esterilizó forzadamente a miles de mujeres, obtengan verdad y justicia. Porque mañana cuando las nuevas generaciones, cuando nuestras hijas nos pregunten ¿qué hicimos por nuestro país? podamos mirarlas a los ojos y sin temor responderles que conocimos mujeres inmensas y valientes, y que, siguiendo su ejemplo, lo dimos todo porque nuestro país sea un poquito más justo, más solidario y más digno.

PD. No puedo dejar de mencionar esta columna a dos mujeres valiente que se están enfrentando actualmente a una maquinaria inmensa del crimen organizado en el país que tenía tomada la política en el país, Rocío Sánchez y Sandra Castro, son dos fiscales valientes que están poniendo en riesgo sus vidas al investigar y denunciar a una banda que tenía cooptado al Poder Judicial y el Ministerio Público. Ellas nos recuerdan que en el año 1995 una jueza y una fiscal valientes, Antonia Saquicuray y Cecilia Magallanes, se enfrentaron también a la maquinaria fujimorista con Montesinos y Colina incluidos, y frenaron la Ley de amnistía. La historia la hacemos las mujeres.

 

[1] Palabras de bienvenida ante el evento conmemorativo por los 15 años de la entrega del Informe Final de la CVR en el Ojo que llora.