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Una publicación de la asociación SER

¡Agarren al contrabandista!

Se debate en estos días sobre la potencialidad del fujimorismo para convertirse en el partido moderno que la derecha necesita. Steven Levitsky dice, por ejemplo, que sus posibilidades son grandes, a condición de que haga una autocrítica de verdad, a diferencia del año pasado en que “animados por el grupo El Comercio, CONFIEP y otros amigos, se convencieron que podían ganar sin renovarse”.(1) Dice, además, que “la derrota es el mejor incentivo para la renovación”, pero que no  ve señales de que las cosas estén cambiando. El inmovilismo que observa el académico probablemente se deba a que los fujimoristas no se sienten derrotados. Más aún, luego del viraje gubernamental de noviembre.

Una viva muestra de esa miopía es el discurso de la señora Martha Meier Miró Quesada, puntal intelectual del fujimorismo y de la derecha empresarial, que ha logrado presionar para que, hasta hoy, las decisiones del gobierno sobre el caso Conga, entre otras, le haga pensar que siguen más o menos el derrotero que ella se desvive en trazar.

En su penúltima incursión, Meier hace gala de tal incoherencia lógica, que a uno le da vergüenza ajena. Veamos su raid en el campo de la educación, perpetrado en su artículo “Terrorismo y antipatriotismo en los textos escolares. Contrabando ideológico de editorial Santillana”.(2)

Meier empieza diciendo que “’La buena terrorista’ es el título de una de las novelas de Doris Lessing, Nobel de Literatura 2007. El libro fue publicado por Editorial Santillana, uno de los brazos empresariales del grupo PRISA… y eso de que los y las terroristas son “buenos” parece estar bastante incrustado en el imaginario empresarial de esa casa editorial” Sin que aporte una sola prueba, salvo el título de la novela, induce, no que su autora crea o sienta que los terroristas son buenos, sino que, en salto mortal lógico sin red protectora, atribuye esa opinión también al pensamiento de quienes la publicaron. Entonces, premunida de esa falacia, advierte que Santillana se encarga de publicar textos escolares “que envenenan el alma” de los niños y adolescentes del Perú, por lo que “cuadra” a la Ministra de Educación para que solucione este “grave problema de contrabando ideológico de los textos escolares”. En otras palabras, presa de pánico, la presiona para que desautorice el uso de textos provenientes de esa editorial y las encierre en un nuevo Index de lecturas prohibidas.

¿Es que acaso  ‘La buena terrorista’ figura en el Plan Lector como texto de lectura obligatoria para escolares? Lo dudo mucho, pues sus 519 páginas desanimarían al más febril lector juvenil. (3) ¿Presenta la inquisidora, como prueba de su acusación, algún párrafo o línea provenientes de algún texto escolar de Santillana haciendo apología de Sendero Luminoso? No. Lo que presenta son las alarmas de la congresista Lourdes Alcorta, conocida por su moderación y equilibrio, para quien “sendero está en todas partes”; y la opinión del general ® Roberto Chiabra de que en un texto hay errores sobre el conflicto del Cenepa (¡!)

¿Cuál es el fondo de la cuestión? ¿Por qué Martha Meier pasa de los temas ecológicos a los políticos y de allí a los financieros y luego a los educativos con la facilidad de una enciclopedista? ¿Para  seguir hablando al oído de Fujimori y sus seguidores, “sentando línea”? ¿Le preocupa la economía de los padres de familia agobiados por los precios de los útiles escolares? ¿Quiere acusar de filo terroristas a los miembros del Comité del Premio Nobel por haber premiado a Lessing? Vaya uno a saber qué pensamientos tiene “incrustados” en su imaginario.

Lo que pasa es que, tratando aprovechar de la justificada crítica a las editoriales –entre las que se encuentra Santillana- por los altos precios de los textos escolares, Meier lanza un gambito de rey –la audacia es el juego parece creer- que, contando con la pusilanimidad de los funcionarios públicos, a lo mejor consiga desplazar del mercado escolar a Santillana para reemplazarla con los proyectos de producción editorial del grupo El Comercio. Ese es el contrabando  mercantilista de Martha Meier Miro Quesada, y esa es la aventura en la que quiere embarcar a sus socios, aunque corran el riesgo de no sólo hacer el ridículo y sino hasta de perder en los tribunales, si los agraviados presentan denuncia por el delito de difamación.

¡Qué buena defensora del libre mercado y la competencia resultó ser! Y hasta se ha convertido en nacionalista, -seguro para hacer oportunos méritos ante el poder- pues llega a arremeter contra una “empresa extranjera [que] ofende y difam[a] la memoria y dignidad del Perú”, aunque no haya hablado antes contra la otra empresa extranjera que en Cajamarca ha dejado con dos horas de agua al día a peruanos de carne y hueso.

Después de tan ruidoso tropiezo con la lógica que protagoniza una de sus gonfaloneras, cuesta creer que sea la base sobre la que se construya la derecha liberal, moderna, competitiva y democrática que nuestro sistema político necesita.

Notas:

1)  “Los dilemas del fujimorismo” en La República, domingo 4 de marzo, p. 8.
2)  Publicado en El Comercio,  el sábado 25 de febrero.
3) Veamos lo que escribió sobre ella Rocío Silva Santisteban: “Esta novela apenas publicada en el año 1985 fue prácticamente destruida por la crítica del New York Times, Caryn James, una especialista en teatro que disfrutó dramáticamente arrostrándole a Lessing su desprecio por “la gloria de la lengua de William Shakespeare”. Sin embargo, lo que nadie puede escatimarle a la reciente Premio Nobel, es su manejo del suspenso y su construcción psicológica del personaje principal: una mujer absurda y dada a los demás que, cualquier lectora o lector peruano, podría terminar detestando por babosa.” La República 13-12-2007.