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Una publicación de la asociación SER

Agenda de género en la segunda vuelta en Apurímac

Los procesos electorales regionales y municipales se han desarrollado en un contexto marcado por una corrupción generalizada en el aparato estatal, la misma que significa un golpe a la confianza de la ciudadanía, perdidas económicas que afectan el acceso a servicios públicos de calidad, crisis política y la negación sistemática de justicia real para las mujeres. Esta última porque además la corrupción se entrelaza con la visión patriarcal de justicia, del modo tal, que es posible que se menoscaben las violaciones, feminicidios y todas las formas de violencia de género y se crea incluso que las víctimas se la buscaron;  en este escenario, fue fácil para los corruptos negociar los derechos de mujeres y niñas.

Los resultados arrojados muestran varias tendencias: la primera, el crecimiento del descontento social, mediante el voto nulo y viciado mayoritario a nivel a nacional y regional. En el caso de Apurímac fueron más de 44 mil votos, muy por encima de la candidatura que ocupo el primer lugar con  poco más de 37 mil votos.  La segunda, la participación política de las mujeres pese a un ligero ascenso, continua siendo minoritaria; 8 alcaldesas provinciales electas de 182 candidatas (2.9%), dos de ellas en la región en Antabamba y Grau; 81 alcaldesas distritales electas de 1071 candidatas (4.8%), ninguna en Apurímac. El trasfondo de las cifras: una cultura política machista que desmerece las capacidades de las mujeres para decidir el rumbo de las sociedades, y posiblemente ellas mismas tampoco desean disputar espacios plagados de violencia y corrupción. La tercera, la apuesta decidida de los poderes facticos globales; que logran influir en ciertos sectores sociales, para mantener el control de la economía, territorios y conciencias; por ello,  pese al rechazo de la corrupción es posible encontrar autoridades municipales electas o candidatos a la segunda vuelta ligados al narcotráfico, iglesias (el FREPAP en Cotabambas), corrupción, violencia de género etc. 

En cuanto al tema de violencia de género y perspectivas en el marco del cambio de autoridades; en la región de Apurímac, antes de las elecciones del siete de octubre, se encontró que de un total de 12 candidaturas solo cuatro contemplaban propuestas y estrategias contra la violencia de género, en este grupo está el movimiento regional Kallpa que compite en segunda vuelta al haber quedado en segundo lugar. Otro grupo de movimientos,  hicieron una mención sucinta de la problemática sin mayor claridad en las propuestas; en este está el Movimiento Llankasun Kuska quien paso a segunda vuelta en primer lugar. Cabe reconocer que por fin se incluye el tema en los planes de gobierno, a diferencia de procesos anteriores.

¿Cuáles son las principales apuestas que figuran en los planes? Kallpa plantea abordar la situación de violencia hacia las mujeres, desde el empoderamiento económico, promoviendo cuotas de género en proyectos, emprendimientos y asociatividad; así como fortalecer medidas de protección y recuperación de víctimas a través de centros de protección  y consejería. Mientras Kuska plantea la lucha contra la violencia hacia la mujer.

¿Qué esperar de cualquiera de los eventuales gobernantes de Apurímac? En principio, la desconfianza y el descontento frente al estado es un sentimiento de la mayoría de Apurimeños y Apurimeñas. Los planes, actas firmadas, acuerdos de gobernabilidad o discursos de campaña no garantizan su prioridad y cumplimiento mientras el patriarcado violento y corrupto siga permeando todas las esferas de la sociedad y el estado. Ello amerita un movimiento social permanente que sea capaz de exigir políticas reales de igualdad de derechos; pero también de remover las bases estructurales y culturales del machismo, con acción política y cotidiana. Así es que a los gobernantes exigiendo y  la organización de la conciencia social de género fortaleciendo, puede constituirse en una perspectiva potente.