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Una publicación de la asociación SER

Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Víctor Caballero Martín. Sociólogo

Un interesante artículo publicado en El País, nos recuerda un proverbio griego antiguo. Cuenta que “cuando los dioses quieren destruir a una sociedad, primero la enloquecen. No sólo mandan epidemias y vacas flacas, sino que envían a sus dirigentes a cazar elefantes en lugares exóticos…”, para referirse a la crisis que enfrenta la sociedad española.

Esto es exactamente lo que se puede aplicar para el Perú, donde determinados grupos mayoritarios de las bancadas del Congreso, apoyados por escribas de la derecha más conservadora eran empujados a tomar decisiones que los llevaron al precipicio.

Necios. Cerraron los ojos y no quisieron ni ver ni entender por qué la población respaldaba a Vizcarra en más de un 60%; tampoco quisieron reconocer que la ciudadanía no quería la vacancia presidencial, sin que nada de ello significara avalar las denuncias de corrupción que sobre él pesaban.

La coalición de intereses que lideraba Acción Popular con el entusiasta apoyo de los grupos parlamentarios seriamente comprometidos con la corrupción, apoyados y alentados por la derecha más conservadora y autoritaria, decidieron dar el salto al vacío, y arrastrar al país hacia el precipicio

Cuando el pueblo estalló, las movilizaciones de protesta ciudadana liderada por jóvenes sin partido, sin liderazgos claros, lo que se evidenciaba era que el enfrentamiento estaba motivado por esa sensación de burla, de atropello a su dignidad ciudadana, y por tanto decidieron enfrentarse, sin reparo, a esa coalición conservadora y derrotarla.

Como en las tragedias griegas, Merino – Flores Araoz y los acólitos de la derecha autoritaria, se volvieron ciegos, se negaron a ver la realidad, enloquecieron, no supieron entender frente a qué estaban.

Escribían que el Gabinete Flores Araoz era mejor, más técnico que el anterior; no quisieron ver que uno de los ministros había transgredido la ética y los procedimientos legales para justificar la libertad del presidiario Fujimori cuando fue ministro de PPK por breve tiempo, y ahora, otra vez ministro, “terruqueaba” a los jóvenes que se movilizaban. Acompañaban a ese gabinete otros que ya habían sido ministros de PPK y que habían sido seriamente cuestionados por malos procesos de compra de papa, o por hacer ingresar al ministerio a sus compañeros de partido, y nada más.

Peor aún, Flores Araoz confesaba que no entendía que es lo que quería la población movilizada. Anunció que iba a conversar con sociólogos para que le expliquen qué es lo que estaba pasando. Intuimos a qué sociólogos consultó, porque hasta el final de la crisis siguió sin entender nada.

Al final de la batalla ese sector de la derecha bruta hizo su balance. Uno de ellos sentenció “ahora en el Congreso de la República la bandera de la hoz y el martillo flamea con tranquilidad en el mástil de la Plaza Bolívar”… Ese es su balance, y llama a la guerra.

En este caso, no es que no quieran ver o entender la verdad de los hechos; tampoco que estén desinformados. Sino que ante una verdad evidente ellos construyen otra verdad, “la verdad alternativa”, tal como lo definió el periodismo norteamericano para tratar de entender las mentiras constantes de Trump: no es que mienta, sino que tiene otra verdad, decían.

Espero que la encuesta del IEP que hoy miércoles 18 publica La República, que da cuenta que un 91% de encuestados manifestó su desaprobación a la vacancia del presidente, y que un 78% atribuye toda la crisis política del país al Congreso, pueda servir para que los comentaristas de la derecha revisen bien sus ideas, limpien el anteojo y también el ojo, y hagan recapacitar a los grupos fácticos a la que sirven y los retornen a la realidad y a la cordura, antes que los dioses los destruyan.

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Título: Proverbio griego atribuido a Eurípides: https://es.wikipedia.org/wiki/Hibris